Comunicado de Prensa de la Coalición Ecuménica sobre año electoral 2012

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COALICIÓN ECUMÉNICA E INTERRELIGIOSA DE PUERTO RICO

COMUNICADO DE PRENSA

Reflexión en torno al Año Electoral 2012

Una palabra de testimonio y compromiso…

 

La Coalición Ecuménica e Interreligiosa reafirma su compromiso con Puerto Rico.  Nuestro mejor y mayor distintivo ha sido nuestra naturaleza para ser punto de encuentro, en donde la voluntad para fomentar el diálogo ha prevalecido sobre nuestras diferencias.

Esto nos lleva a compartir nuestro testimonio de valores comunes sobre los que hemos desarrollado una agenda de hermandad, proyectos colaborativos, celebraciones conjuntas, la reflexión respetuosa y los planteamientos públicos sobre los asuntos que afectan la vida diaria de la Patria a la que servimos.

Afirmamos que nuestra experiencia de encuentro y convivencia durante la pasada década, nos desafía a compartir esta palabra y alertar sobre la importancia que deben tener los valores que a continuación presentamos, en un momento crucial como el que vive Puerto Rico.

Ante nuestra realidad como país y frente al reto de un año eleccionario, exhortamos a nuestro pueblo a caminar hacia el punto de encuentro común que se hace posible mediante el diálogo trasparente, respetuoso e inclusivo.  Esta acción nos permitirá desarrollar los fundamentos necesarios para elevar la reflexión que como país tenemos que hacer, al nivel de las buenas ideas.  También, evitará que nuestra voluntad colectiva sea sometida a las falsas expectativas de aquella publicidad que mercadea con la opinión y la esperanza natural de nuestro pueblo.

Es por ello, que deseamos iluminar desde principios valorativos que han guiado nuestra gestión de encuentro ecuménico.

La dignidad del ser humano.

Todo ser humano es creación de Dios, por lo que su existencia tiene que ser valorada por ese hecho inalienable y otorgado de forma natural.

La libertad de conciencia.

Todos ser humano tiene el derechos a ser respetado en sus opiniones y perspectivas de vida, junto a la responsabilidad de contribuir para que los demás se fortalezcan y desarrollen, de manera responsable, en el uso de su libertad.

La fortaleza del diálogo.

Todo ser humano tiene el potencial de encontrarse con los demás, por medio del diálogo.  Se hace necesario el empeño de la voluntad para descubrir y disfrutar de los resultados que produce el que nos ocupemos en esta gran disciplina.

La justicia social.

Todo ser humano tiene el derecho de ser considerado como igual y de forma justa ante la vida.  Es por ello, que la sociedad tiene que afanarse en crear condiciones de igualdad para todas las personas, en vías de proteger plenamente su dignidad y alcanzar relaciones de sana convivencia.

La tolerancia y el respeto.

Todo ser humano tiene el deber de ejercitarse en la tolerancia. Así comprenderá mejor una realidad compuesta de diferencias y podrá desarrollarse mejor en medio de ellas.  De esta forma, contribuirá al clima de respeto que tiene que darse entre los seres humanos y fomentará el que también sea respetado en sus propias diferencias.

La superación de la inmediatez.

Todo ser humano tiene la capacidad de proyectarse al futuro.  Se requiere que al hacerlo reflexiones sobre las consecuencias que sus acciones puedan tener, buenas o malas.  De igual modo, debe vencer ese sentido de inmediatez que lleva a buscar soluciones rápidas a situaciones complejas.

La sensibilidad y la solidaridad.

Todo ser humano tiene la capacidad de ser sensible y solidario.  Esto requiere de la compasión, que es la actitud que le lleva a desarrollar un estilo de vida orientado al bienestar de los demás y, por consiguiente, al bienestar común.  Esto afirmará el carácter de la persona para reflexionar y actuar con desprendimiento y contribuirá a un ambiente de comunidad y hermandad.

Compartimos estos principios, en la certeza de que han sido fundamentales en nuestra convivencia ecuménica.  Desde nuestro testimonio, afirmamos que son efectivos para el reencuentro que necesitamos como país.  Si nos ejercitamos en ellos con una actitud renovada y una voluntad comprometida, podremos mejorar el camino que llevamos.  Nuestro rumbo debe estar definido por la unidad, la dirección, la inclusividad, la efectividad en la acción y la hermandad que como nación Puertorriqueña debemos recobrar.

24 de enero de 2012

Palacio Arzobispal, Viejo San Juan

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