Edición 05 • 30 de enero al 5 de febrero de 2005
Hoy es martes, 7 de febrero de 2012

Para la Rosa, rosas

Fr. Antonio González Pola, o.p.
polaope@hotmail.com
Para EL VISITANTE

Quién no ha oído hablar o ha participado en algún rosario de la aurora, rosario perpetuo, rosario viviente, rosario de los enfermos, de los niños, en familia, cruzada del rosario, rosario radiado, televisado, de misioneros o de internautas, etc. También son conocidas las cofradías del rosario, hermandades del rosario, etc. Colegios del Rosario; calles, Iglesias, urbanizaciones del rosario; nombres de personas, apellidos, etc.

El Rosario, ¿es modo de orar obsoleto? Se piensa que no hay crisis de rezo del rosario sino crisis de oración en sí misma, que afecta a cualquier tipo de ellas. Es más, no sólo es crisis entre los católicos sino que también afecta a otras denominaciones cristianas y a creyentes no cristianos. Recordemos las convocatorias de Juan Pablo II a todos los representantes de las principales entidades religiosas para juntos orar en Asís, por la paz u otro motivo, en octubre de 1986 la primera vez, y en enero del 2002 la segunda.

Cuando hay crisis económicas, políticas, etc., se reúnen los representantes del ramo para intercambiar pareceres y adoptar medidas que permitan salir del atolladero. En el orden religioso también necesitamos hacer presente que hay fe en el mundo, y no sólo intereses de tejas abajo.

Entre los budistas, mahometanos y cristianos, desde muy antiguo existe lo que se llama ‘contadores de plegarias’; se puede apreciar cuando en la televisión aparece el Dalai Lama o algún dirigente musulmán. Como es obvio también entre los católicos, y recientemente algunas iglesias protestantes están introduciendo cierta camándula mariana.

El musulmán usa su ‘contador de plegarias’ para repetir atributos divinos hasta casi llegar al centenar: Dios clemente, misericordioso, omnipotente... Los budistas repiten mantras con sonidos graves que liberan furias escondidas. Los católicos repetimos avemarías, padrenuestros y glorias. Siempre marchando al unísono cuerpo y espíritu. Con todo el ser. Moviendo los labios y contemplando el atributo de Alá, o los misterios de nuestra salvación, o nirvanación.

Cuando se da esta sintonía la repetición no se hace fastidiosa pues nuestra mente se halla cautiva del misterio, mantra o atributo. Lo repetitivo forma parte de nuestra condición humana y del sistema ecológico en el que habitamos. El corazón late en sístole y diástole, la oxigenación se basa en el inspirar y respirar continuo..., la naturaleza se renueva: día y noche, estaciones del año, etc. Lo que estos movimientos son para la vida corporal y el transcurso de los días, lo es la oración para la persona.

La meditación de los misterios de nuestra salvación, al mismo tiempo que oramos vocalmente, afianza nuestra fe personal y su dimensión social pues repetimos ese ruega ‘por nosotros’ del Avemaría, y el ‘perdónanos’ del Padre Nuestro. Repitamos nuestra oración de alabanza y petición pues si no nos escucha por ser amigos lo hará para librarse de nuestra insistencia. Mientras Moisés mantenía sus brazos en alto ganaba su gente la pelea. Pablo nos insta a que insistamos a tiempo y destiempo, y el Evangelio, sin desanimarnos. Nada mejor que desgranar rosas, una tras otra para que la ‘omnipotencia suplicante’ interceda por nosotros las gracias que necesitamos. Sin caer en la hipercrítica podemos seguir cantando ‘viva María/ viva el rosario/ viva Santo Domingo/ que lo ha fundado’. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

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