Para la Rosa, rosas
Fr. Antonio González Pola,
o.p.
polaope@hotmail.com
Para EL VISITANTE
Quién no ha oído hablar o ha participado
en algún rosario de la aurora, rosario perpetuo,
rosario viviente, rosario de los enfermos, de los
niños, en familia, cruzada del rosario,
rosario radiado, televisado, de misioneros o de
internautas, etc. También son conocidas
las cofradías del rosario, hermandades del
rosario, etc. Colegios del Rosario; calles, Iglesias,
urbanizaciones del rosario; nombres de personas,
apellidos, etc.
El Rosario, ¿es modo de orar obsoleto? Se
piensa que no hay crisis de rezo del rosario sino
crisis de oración en sí misma, que
afecta a cualquier tipo de ellas. Es más,
no sólo es crisis entre los católicos
sino que también afecta a otras denominaciones
cristianas y a creyentes no cristianos. Recordemos
las convocatorias de Juan Pablo II a todos los
representantes de las principales entidades religiosas
para juntos orar en Asís, por la paz u otro
motivo, en octubre de 1986 la primera vez, y en
enero del 2002 la segunda.
Cuando hay crisis económicas, políticas,
etc., se reúnen los representantes del ramo
para intercambiar pareceres y adoptar medidas que
permitan salir del atolladero. En el orden religioso
también necesitamos hacer presente que hay
fe en el mundo, y no sólo intereses de tejas
abajo.
Entre los budistas, mahometanos y cristianos,
desde muy antiguo existe lo que se llama ‘contadores
de plegarias’; se puede apreciar cuando en
la televisión aparece el Dalai Lama o algún
dirigente musulmán. Como es obvio también
entre los católicos, y recientemente algunas
iglesias protestantes están introduciendo
cierta camándula mariana.
El musulmán usa su ‘contador de plegarias’ para
repetir atributos divinos hasta casi llegar al
centenar: Dios clemente, misericordioso, omnipotente...
Los budistas repiten mantras con sonidos graves
que liberan furias escondidas. Los católicos
repetimos avemarías, padrenuestros y glorias.
Siempre marchando al unísono cuerpo y espíritu.
Con todo el ser. Moviendo los labios y contemplando
el atributo de Alá, o los misterios de nuestra
salvación, o nirvanación.
Cuando se da esta sintonía la repetición
no se hace fastidiosa pues nuestra mente se halla
cautiva del misterio, mantra o atributo. Lo repetitivo
forma parte de nuestra condición humana
y del sistema ecológico en el que habitamos.
El corazón late en sístole y diástole,
la oxigenación se basa en el inspirar y
respirar continuo..., la naturaleza se renueva:
día y noche, estaciones del año,
etc. Lo que estos movimientos son para la vida
corporal y el transcurso de los días, lo
es la oración para la persona.
La meditación de los misterios de nuestra
salvación, al mismo tiempo que oramos vocalmente,
afianza nuestra fe personal y su dimensión
social pues repetimos ese ruega ‘por nosotros’ del
Avemaría, y el ‘perdónanos’ del
Padre Nuestro. Repitamos nuestra oración
de alabanza y petición pues si no nos escucha
por ser amigos lo hará para librarse de
nuestra insistencia. Mientras Moisés mantenía
sus brazos en alto ganaba su gente la pelea. Pablo
nos insta a que insistamos a tiempo y destiempo,
y el Evangelio, sin desanimarnos. Nada mejor que
desgranar rosas, una tras otra para que la ‘omnipotencia
suplicante’ interceda por nosotros las gracias
que necesitamos. Sin caer en la hipercrítica
podemos seguir cantando ‘viva María/
viva el rosario/ viva Santo Domingo/ que lo ha
fundado’. A buen entendedor, pocas palabras
bastan.