Edición 07 •  13 al 19 de febrero de 2005
Hoy es martes, 7 de febrero de 2012

José R. Ortiz Valladares, Ph.D.
director@elvisitante.biz

Guerras civiles, desastres naturales y minas antipersonales

A las penurias que están sufriendo las centenas de miles de víctimas del tsunami, se añade la lucha encarnizada con visos de guerra civil en dos de los 12 países afectados: Sri-lanka y Aceh en Indonesia.

En Sri-lanka (antiguo Ceilán) la lucha por la independencia de los territorios del norte y este de la isla ha cobrado 65,000 vidas desde 1983. En Aceh, Indonesia, el conflicto separatista ha dejado un saldo de 12,000 muertos desde 1976. En este clima de trágica desconfianza tanto los insurgentes como el gobierno se acusan mutuamente de entorpecer la ayuda humanitaria y de falta de cooperación.

Más aún, en Sri-lanka el tsunami ha desenterrado y revolcado las minas antipersonales causando mayor dolor en la población. En este renglón estamos publicando las expresiones de la Santa Sede en las cuales solicita una atención mayor a las víctimas.

“ Las minas antipersonales matan y mutilan a numerosas víctimas inocentes, y también perjudican gravemente la economía de los países en vías de desarrollo, privándolos de numerosas tierras cultivables aún minadas, que son esenciales para la supervivencia de esas naciones. Es necesario que esto cese” reza el mensaje de la Santa Sede del 22 de noviembre de 2004, al presidente de la conferencia sobre prohibición de minas antipersonales, Wolfgang Petrisch.

Las minas antipersonales tienen el efecto terrorífico de mutilar y destrozar el cuerpo de quienes se tropiecen con una. Estas armas “viles, asesinas e inútiles” (Arzobispo Silvano María Tomasi) son una fuente de sufrimiento sobre todo en los cuerpos de refugiados en fuga y de mujeres y hombres que trabajan en los pueblos de las fronteras. (2/15/04 zenit.org)

De nuevo, hace apenas nueve meses que Juan Pablo II hizo un llamado a revertir la creciente ola de violencia en el mundo a los nuevos embajadores ante la Santa Sede, entre quienes se encontraba Sarala Manourie Fernando de Sri-lanka. El Papa destacó que ante las noticias inquietantes sobre la situación de los derechos humanos, mostrando a hombres, mujeres, niños torturados y profundamente despreciados en su dignidad, “hay que educar las conciencias para que cesen de una vez las violencias insoportables que pesan sobre nuestros hermanos … no podemos vivir en paz y nuestro corazón no podrá permanecer en paz si los hombres no son tratados dignamente… tenemos el deber de ser solidarios”. (5/27/2004 acidigital.com).

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