Hablemos
de la comunicación... y
pensemos un poco (II)
Alejandro y Ofelia Mestas*
Para EL VISITANTE
En el comienzo del desarrollo de este tema definíamos
la comunicación como: Intercambio entre
cónyuges (o simples personas) por medio
de palabras y/o gestos, partiendo de una actitud
de apertura donde se expresen los sentimientos
que cada cual tiene, desde su YO, sobre su realidad
(matrimonial) de forma progresiva y continua.
A partir de este concepto exponíamos lo
complicado que es comunicarse, seguido de las técnicas
positivas o negativas presentes durante el diálogo.
En esta segunda parte trataremos, entre otros
temas, las dificultades que pueden obstaculizar
la comunicación.
Las características de la misma y los campos
más comunes donde se hace necesaria.
Hoy por hoy, el enemigo por excelencia de la
comunicación
es la televisión. (No puedo comunicar ahora
pues estoy viendo un partido de fútbol,
una película, etc....). Es de vital importancia
que la pareja, como primera medida importante y
necesaria para los efectos de una buena comunicación,
designe una hora y un lugar específicos
donde llevarla a efecto.
Es imprescindible la honestidad. Cuando decidimos
sentamos a dialogar debemos ser honestos con nosotros
mismos y con nuestro cónyuge. Evitar las
justificaciones vanas de una situación de
la que yo he sido causante. Saber aceptar las responsabilidades
es un paso de avance que facilita grandemente el
diálogo pues crea un ambiente de confiabilidad
que automáticamente ser hará recíproco.
Así mismo debemos evitar por todos los medios
la manipulación. Durante el diálogo
la sinceridad debe imperar durante todo el proceso.
Tratar de manipular a la otra persona, aunque aquella
no se dé cuenta de lo que está ocurriendo
es injusto. No estamos tratando realmente de resolver
las desavenencias, por el contrario, estamos agregando
nuevos problemas a los ya existentes, agregando
el sentimiento de desconfianza a la comunicación.
Para poder ser honestos y sinceros en nuestro
diálogo
es necesario que la comprensión juegue un
papel importante en el mismo. Ponernos en los zapatos
del otro cuando vamos a hacer un comentario o plantear
un sentimiento nos permite experimentar en nuestro
ser el efecto que el mismo producirá en
la otra persona.
El perdón en la comunicación es imprescindible
para que los problemas y situaciones alcancen una
verdadera solución. En un trabajo anterior
(Hablemos del perdón... y pensemos un poco)
tocamos esta faceta de la comunicación con
lujo de detalles. Recalcábamos en el mismo,
la idea de que el perdón debe ser incondicional,
sencillo, íntimo, categórico. Insistíamos
en que perdonar no es olvidar, es poder recordar
sin sentir rencor hacia la persona causante de
la ofensa.
Existen varias técnicas que recomendamos
en Renovación Conyugal que facilitan el
diálogo. Una de ellas se refiere al saber
escuchar. En la primera parte de este trabajo,
explicábamos el “ir y venir de una
aseveración durante la comunicación
(Qué yo decía, qué tú oías,
etc...), sin olvidar algo muy importante: Jamás,
repito, jamás debe interrumpirse a quien
está haciendo uso de su turno en la exposición
del problema. Esperemos pacientemente nuestro turno
escuchando con atención lo que él/ella
exponen, y no estar preparando mi respuesta (defensa)
para “espetarla” tan pronto la persona
pare a coger aire.
En este ir y venir de ideas volcadas en palabras
no siempre adecuadas, recomendamos una técnica
muy positiva y que sin lugar a dudas aminorará los
malos entendidos. Al expresarse una idea, la contraparte
dejará saber, antes de replicar, lo que
ha entendido que se dijo. La persona que originó la
exposición confirmará o en su defecto
aclarará el concepto planteado, de forma
que el sentimiento en cuestión se mantenga
exacto y preciso durante todo el diálogo.
Para que haya un ambiente confortable y facilitador
para el diálogo, es recomendable seguir
una secuencia en la presentación del problema.
La misma consta de cuatro posiciones que no deben
alterarse. Es importante recordar que en este proceso
debe dilucidarse un solo problema. No podemos mezclar
distintos problemas en el mismo ejercicio. Si existieran
otros problemas, los mismos se tratarán
en ejercicios distintos, uno para cada problema
o situación.
El proceso es como sigue: En la primera posición
expondré los puntos positivos que tú tienes
relacionados con la situación que estamos
tratando. En la segunda posición expondré los
puntos positivos que en la misma situación
yo tengo. En la tercera posición plantearé los
puntos negativos que yo tengo, y finalmente en
la cuarta posición plantearé los
puntos negativos que tú tienes. Recordando
siempre no salirnos del tema específico
que estamos tratando ni alterar la secuencia de
las posiciones.
Son puntos de constante diálogo en la relación
de pareja, entre otros, los siguientes:
Ilusiones, deseos, planes, metas, (compra de
una casa, de un carro, de un viaje, etc....)Educación
y carácter de los hijos: si en escuela pública
o colegio privado, sistema educativo a seguir en
el hogar... etc.
Presupuesto y posibilidades económicas:
Budget, cooperación y aportación
de cada uno al fondo común, cuenta bancaria única,
posibles inversiones acorde a nuestros ingresos,
etc....
Trato con los suegros: Darse información
mutua del estado de relación con los mismos,
conocer el estado anímico de cada cual con
respecto a sus suegros, etc...
Vida social: Amistades y actividades que agradan
a cada uno, programar recreaciones juntos, etc...
Sexualidad: Sentimientos sobre su vida sexual
y sensual. (Hablemos del sexo... y pensemos un
poco).
No debemos olvidar que la comunicación es
la base para una buena relación de pareja.
La misma debe ser diaria, a una hora específica,
en un lugar pre-escogido de ser posible. Y siempre
con las características y cualidades de
las que hemos hablado. Esta será el arma
más efectiva para combatir el divorcio espiritual.
(Hablemos del divorcio espiritual... y pensemos
un poco).
Cuando te uniste a la persona que tienes a tu
lado, considerabas que ella era entre todas la
mejor
con quien tú deseabas compartir tu futuro
y crear familia. No permitas que situaciones que
tienen solución (en la mayor parte de las
ocasiones) opaquen o den al traste con esa bella
relación que puede y debe volver a ser lo
que fue, fuente de felicidad para ambos.
(* De Renovación Conyugal)