Edición 07 •  13 al 19 de febrero de 2005
Hoy es viernes, 18 de mayo de 2012

Hablemos de la comunicación... y pensemos un poco (II)

Alejandro y Ofelia Mestas*
Para EL VISITANTE

En el comienzo del desarrollo de este tema definíamos la comunicación como: Intercambio entre cónyuges (o simples personas) por medio de palabras y/o gestos, partiendo de una actitud de apertura donde se expresen los sentimientos que cada cual tiene, desde su YO, sobre su realidad (matrimonial) de forma progresiva y continua.

A partir de este concepto exponíamos lo complicado que es comunicarse, seguido de las técnicas positivas o negativas presentes durante el diálogo.

En esta segunda parte trataremos, entre otros temas, las dificultades que pueden obstaculizar la comunicación. Las características de la misma y los campos más comunes donde se hace necesaria.

Hoy por hoy, el enemigo por excelencia de la comunicación es la televisión. (No puedo comunicar ahora pues estoy viendo un partido de fútbol, una película, etc....). Es de vital importancia que la pareja, como primera medida importante y necesaria para los efectos de una buena comunicación, designe una hora y un lugar específicos donde llevarla a efecto.

Es imprescindible la honestidad. Cuando decidimos sentamos a dialogar debemos ser honestos con nosotros mismos y con nuestro cónyuge. Evitar las justificaciones vanas de una situación de la que yo he sido causante. Saber aceptar las responsabilidades es un paso de avance que facilita grandemente el diálogo pues crea un ambiente de confiabilidad que automáticamente ser hará recíproco.

Así mismo debemos evitar por todos los medios la manipulación. Durante el diálogo la sinceridad debe imperar durante todo el proceso. Tratar de manipular a la otra persona, aunque aquella no se dé cuenta de lo que está ocurriendo es injusto. No estamos tratando realmente de resolver las desavenencias, por el contrario, estamos agregando nuevos problemas a los ya existentes, agregando el sentimiento de desconfianza a la comunicación.

Para poder ser honestos y sinceros en nuestro diálogo es necesario que la comprensión juegue un papel importante en el mismo. Ponernos en los zapatos del otro cuando vamos a hacer un comentario o plantear un sentimiento nos permite experimentar en nuestro ser el efecto que el mismo producirá en la otra persona.

El perdón en la comunicación es imprescindible para que los problemas y situaciones alcancen una verdadera solución. En un trabajo anterior (Hablemos del perdón... y pensemos un poco) tocamos esta faceta de la comunicación con lujo de detalles. Recalcábamos en el mismo, la idea de que el perdón debe ser incondicional, sencillo, íntimo, categórico. Insistíamos en que perdonar no es olvidar, es poder recordar sin sentir rencor hacia la persona causante de la ofensa.

Existen varias técnicas que recomendamos en Renovación Conyugal que facilitan el diálogo. Una de ellas se refiere al saber escuchar. En la primera parte de este trabajo, explicábamos el “ir y venir de una aseveración durante la comunicación (Qué yo decía, qué tú oías, etc...), sin olvidar algo muy importante: Jamás, repito, jamás debe interrumpirse a quien está haciendo uso de su turno en la exposición del problema. Esperemos pacientemente nuestro turno escuchando con atención lo que él/ella exponen, y no estar preparando mi respuesta (defensa) para “espetarla” tan pronto la persona pare a coger aire.

En este ir y venir de ideas volcadas en palabras no siempre adecuadas, recomendamos una técnica muy positiva y que sin lugar a dudas aminorará los malos entendidos. Al expresarse una idea, la contraparte dejará saber, antes de replicar, lo que ha entendido que se dijo. La persona que originó la exposición confirmará o en su defecto aclarará el concepto planteado, de forma que el sentimiento en cuestión se mantenga exacto y preciso durante todo el diálogo.

Para que haya un ambiente confortable y facilitador para el diálogo, es recomendable seguir una secuencia en la presentación del problema. La misma consta de cuatro posiciones que no deben alterarse. Es importante recordar que en este proceso debe dilucidarse un solo problema. No podemos mezclar distintos problemas en el mismo ejercicio. Si existieran otros problemas, los mismos se tratarán en ejercicios distintos, uno para cada problema o situación.

El proceso es como sigue: En la primera posición expondré los puntos positivos que tú tienes relacionados con la situación que estamos tratando. En la segunda posición expondré los puntos positivos que en la misma situación yo tengo. En la tercera posición plantearé los puntos negativos que yo tengo, y finalmente en la cuarta posición plantearé los puntos negativos que tú tienes. Recordando siempre no salirnos del tema específico que estamos tratando ni alterar la secuencia de las posiciones.

Son puntos de constante diálogo en la relación de pareja, entre otros, los siguientes:

Ilusiones, deseos, planes, metas, (compra de una casa, de un carro, de un viaje, etc....)Educación y carácter de los hijos: si en escuela pública o colegio privado, sistema educativo a seguir en el hogar... etc.

Presupuesto y posibilidades económicas: Budget, cooperación y aportación de cada uno al fondo común, cuenta bancaria única, posibles inversiones acorde a nuestros ingresos, etc....

Trato con los suegros: Darse información mutua del estado de relación con los mismos, conocer el estado anímico de cada cual con respecto a sus suegros, etc...

Vida social: Amistades y actividades que agradan a cada uno, programar recreaciones juntos, etc...

Sexualidad: Sentimientos sobre su vida sexual y sensual. (Hablemos del sexo... y pensemos un poco).

No debemos olvidar que la comunicación es la base para una buena relación de pareja. La misma debe ser diaria, a una hora específica, en un lugar pre-escogido de ser posible. Y siempre con las características y cualidades de las que hemos hablado. Esta será el arma más efectiva para combatir el divorcio espiritual. (Hablemos del divorcio espiritual... y pensemos un poco).

Cuando te uniste a la persona que tienes a tu lado, considerabas que ella era entre todas la mejor con quien tú deseabas compartir tu futuro y crear familia. No permitas que situaciones que tienen solución (en la mayor parte de las ocasiones) opaquen o den al traste con esa bella relación que puede y debe volver a ser lo que fue, fuente de felicidad para ambos.

(* De Renovación Conyugal)

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