Ante
la quiebra de El Comandante:
Un remedio peor que la enfermedad
Vivian Maldonado Miranda
entrevistas@elvisitante.biz
“
El gobierno como principal promotor del juego de
azar”. Así es como el representante
independentista Víctor García San
Inocencio definió el patrón que parece
predominar en Puerto Rico durante los últimos
años.
Las expresiones se dieron en una carta al gobernador
Aníbal Acevedo Vilá, con fecha del
pasado 8 de febrero. La comunicación hizo
referencia a la autorización del sistema
de máquinas de juego de azar en las 638
agencias hípicas activas a través
de toda la isla, según el SEA Hípico
Department. El decreto corresponde a los artículos
28, 29 y 30 de la Ley de la Industria y el Deporte
Hípico, según enmendada el 5 de junio
de 2004.
De acuerdo con el borrador del “Reglamento
Hípico sobre el Sistema de Video Juego Electrónico” que
regiría la implantación de la ley,
se establecerá un límite de 2,500
máquinas por cinco años. A partir
de este periodo, el Administrador Hípico
dispondrá el número de tragamonedas
que podrán operar por agencia hípica,
según la sección 3.3 del reglamento.
La posibilidad de establecer máquinas tragamonedas
en las agencias hípicas se consideró desde
la crisis que enfrentó el Hipódromo
El Comandante a partir del 2002. El 9 de octubre
de ese año, la prensa local publicó las
expresiones de James Wilson, presidente de la junta
de Equus Gaming Corp., empresa matriz de El Comandante,
en las que sugirió la posibilidad de establecer
tragamonedas en agencias hípicas que estén
situadas en zonas próximas a escuelas.
Entre agosto y septiembre de 2004, la prensa
local publicó la futura instalación de
las máquinas tragamonedas como un “alivio” y “salvación” a
la deuda con los bonistas de El Comandante, que
ascendía a $86.2 millones. El presidente
del comité de licitación de las máquinas
explicó que las agencias hípicas
estaban en posición de dar garantías
de ingresos de $15 millones al año por diez
años. Para generar estos ingresos, detalló que
sería necesario instalar al menos 4,000
máquinas.
La noticia de la instalación de las máquinas
se divulgó por primera vez a dos meses de
la aprobación de ley para autorizar, establecer
e implementar el sistema de tragamonedas. Sin embargo,
al cierre de esta edición el reglamento
para la operación de las máquinas
esperaba por la aprobación del gobernador
Aníbal Acevedo Vilá. De aprobarse
este reglamento, adquiriría fuerza de ley,
según las facultades de la Junta Hípica
establecidas en el artículo 6 de la Ley
Número 83 del 2 de julio de 1987.
Entre
2,500 y 6,500 máquinas
Codere de Puerto Rico, una de las entidades que
solicitó a la Junta Hípica la licencia
para operar El Comandante, presentó un plan
financiero basado en 6,500 máquinas en agencias,
mega-agencias y el hipódromo, según
indicó Juan Carlos Negrón, presidente
de la Confederación de Dueños de
Caballo, a la prensa local el 17 de febrero de
2005.
Esta propuesta es mayor que el total de máquinas
que existen en todos los casinos de Puerto Rico
en la actualidad. De acuerdo con los datos de operación
de tragamonedas de la Compañía de
Turismo de Puerto Rico, el total de máquinas
activas en salas de juego para el año fiscal
2004 fue de 5,437. Estas tragamonedas recaudan
sobre $700 millones, que significaron un balance
neto de sobre $240 millones anuales.
El 70 por ciento del ingreso que generen las
máquinas
tragamonedas en las agencias hípicas irá destinado
a la Empresa Operadora, según establece
el artículo 30 de la ley. Al cierre de esta
edición, la Junta Hípica consideraba
la transferencia de la licencia para operar el
Hipódromo de El Comandante Managment Corporation
al consorcio Meco, Inc. El consorcio se compone
de la empresa de origen español Codere,
Merit Group y Sierra Design Group.
El 30 por ciento restante se dividirá en:
15 por ciento para la Cuenta de Premios y Carreras,
que se distribuye en los dueños de caballos,
y 15 por ciento para el Fondo de Comisión
de los Agentes Hípicos, que se distribuirá entre
las agencias hípicas, según su aportación.
El artículo 30 también estipula que
de existir algún sobrante, el remanente
iría destinado al Fondo General del Estado
Libre Asociado de Puerto Rico.
Esto contrarresta con la ley de Juegos de Azar
de Puerto Rico (15 LPRA, sección 74), por
medio de la que se establece que las ganancias
de las máquinas tragamonedas en las salas
de juego de los hoteles se dividen entre el Fondo
Especial para beneficio de la Compañía
de Turismo (17 por ciento), el Fondo Educacional
(20 por ciento), el Fondo General de la Universidad
de Puerto Rico (20 por ciento) y el Fondo para
el Desarrollo de la Industria Turística
de Puerto Rico (9 por ciento). Del resto de las
ganancias, el 20 por ciento se considera un impuesto
sobre transacción y el 34 por ciento se
distribuye entre los concesionarios, según
la aportación de cada casino.Autorizan publicidad
en radio, prensa, TV e Internet
La sección 7.6 del reglamento sometido por
la Junta Hípica, autoriza la publicidad
de las tragamonedas en las agencias hípicas,
para lo que especifica que se podrán anunciar
en cualquier publicación o medio radial,
televisivo, escrito o por Internet. Aunque la publicidad
se dirigiría a promover el uso de estas
máquinas de juego de azar, el escrito establece
que deberá incluir la información
de contacto para problemas de jugadores compulsivos.
De acuerdo con el informe de “Juegos de Azar
y el Problema de Juego en Puerto Rico”, realizado
por Volgberg y Northampton para el Departamento
de Hacienda de Puerto Rico (1998), sobre 80 mil
residentes de 18 años o más en Puerto
Rico podían clasificarse como jugadores
problemáticos para el 1997. El mismo estudio
señaló que sobre 130 mil residentes
de 18 años o más adicionales podían
clasificarse jugadores probablemente patológicos.
La suma del total estimado en el estudio de jugadores
problemáticos actuales y los probablemente
patológicos representa alrededor de un 9
y un 13 por ciento de los residentes de 18 años
o más en Puerto Rico, según estipulado
en el informe.
Desde que se rindió el informe al Departamento
de Hacienda, el total de sorteos semanales entre
Lotería Electrónica y tradicional
aumentó de 7 sorteos en el 1997 a 17 sorteos
semanales desde septiembre de 2002. En el caso
de las carreras de caballos, la enmienda a la Ley
de la Industria Hípica también aumentó la
cantidad de días de carreras, de 180 a 208
días al año.