Ejemplos de Vida para la Cuaresma
La
Viuda pobre
(Marcos 12, 41-44)
Mi corazón como el tuyo,
quemándose en caridad
por los hermanos,
abierto de par en par,
sin rincones donde sembrar egoísmos.
Mi corazón como el tuyo,
generoso,
arrebatado por el amor
más urgente.
Mi corazón de los otros
como el tuyo.
Eso pido en esta tarde
de pobreza sobre el alma,
mujer que supiste amar.
María
de Betania
(Marcos 14, 3-9)
A sus pies,
escuchándole,
sirviéndole,
amándole,
dejando que el corazón
celebrara su presencia diferente,
olvidada de los otros
y sus dichos,
incapaces de entender
lo que sentías.
A sus pies
y ante el misterio
de la paz y del amor
que había en los ojos
del Maestro.
Todo el gozo de los cielos
en tus manos
y en tu ser,
y El abriéndote el espíritu
a su luz.
Samaritana
(Juan 4, 1-30)
Cuánto me enseñas,
Samaritana.
Sólo le oíste
un puñado escaso de sus palabras
y la tierra seca
que era tu vida
se hizo fecunda para el espíritu.
Tú lo escuchaste,
Samaritana.
Yo, que pretendo
seguir de cerca lo que me dice,
me quedo lejos
de su palabra.
Cuánto me enseñas,
mujer del barro
y de la miseria.
Sólo miraste
en aquel cansancio del mediodía
sus ojos bajos por la fatiga
y le descubriste.
Porque le viste
en tu ser profundo,
Samaritana.
Yo, que le miro
hecho pan y tiempo,
no alcanzo a verle
día a día en mi historia
y se me escapa de la mirada.
Quiero dejar
como tú dejaste por el camino
mis años lejos de su morada.
Quiero dejarlo todo
para anunciarlo, como lo hiciste,
Samaritana.
Hna. Milagros Pizarro Nieves
Operaria del Divino Maestro (Avemariana)