
Domingo
de Ramos - Ciclo A
La
Pasión del Señor
P. Angel Manuel Santos Santos
liturgia@elvisitante.biz
Para EL VISITANTE
Mateo 21, 1-11
Con la entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén
se manifiesta la cercanía del Reino de Dios. La gente alborotada
y entusiasmada recibe a Jesús. ¡Bendito el que viene
en nombre del Señor!
Isaías
50, 4-7
La segunda parte del libro de Isaías trae el tercer cántico del
Siervo del Señor. El siervo sufre confiando totalmente en el Señor.
Este Siervo es Cristo que, obediente a su Padre, sufre la horrenda muerte
de cruz.
Salmo 21, 8-9. 17-18 a. 23-24
Este salmo expresa perfectamente los sentimientos del Siervo
del Señor:
sufrimiento y confianza. El Siervo del Señor ora en el sufrimiento y Dios
le responde. Jesús oró en la cruz con este salmo expresando
su confianza en Dios.
Filipenses 3, 6-11
El Hijo de Dios se despojó de su rango y tomó la condición
de esclavo. Vivió como cualquier hombre y se rebajó hasta someterse
incluso a la muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo. Jesús
es Señor y reina desde la cruz para gloria de Dios Padre.
Mateo 26, 14-27, 66
En su Pasión, Jesús sufrió el abandono de sus amigos. Judas
lo entregó a las autoridades. Los tres discípulos más cercanos
se durmieron durante la hora de oración. Pedro lo negó en tres
veces. En la hora del arresto todos le abandonaron. El pueblo lo rechazó por
un bandido.
La
institución de la Eucaristía
Cada vez que escuchamos la lectura de la Pasión, contemplamos el hecho
luminoso de la institución de la Eucaristía porque son dos misterios
que no se pueden separar. La Pasión en el Calvario es la entrega de Jesús
en la cruz por la salvación de todos. La Santa Misa es la forma sacramental,
para la Iglesia hoy, del sacrificio de Cristo. En la Eucaristía los fieles
nos unimos sacramentalmente a la Pasión de Cristo.
 |
San Mateo recuerda la institución de la Eucaristía
después de los preparativos para la cena pascual y
el anuncio de la traición de Judas. Esta última
cena de Pascua con los discípulos, Jesús la
hizo con los arreglos por anticipado. Jesús no dejó nada
a la improvisación. Cuando celebramos la Santa Misa,
hacemos los preparativos con tiempo y no dejamos nada para
el último momento. Empezamos con el alma en gracia,
pasamos por lo menos una hora de ayuno, preparamos bien el
rito con los himnos y las lecturas bien proclamadas. Luego
con alegría celebramos la Eucaristía. El Beato
Carlos Manuel decía de la noche de Pascua: «Vivimos
para esa noche». También podemos decir: «Vivimos
para la Eucaristía, que celebramos el domingo». |
Cuando Jesús instituye la Eucaristía, sus palabras y gestos tienen
un significado muy preciso que todos debemos comprender para vivir plenamente
la Santa Misa. En el rito de la cena Pascual, Jesús presenta en gestos
y palabras a los discípulos lo que se propone hacer por ellos. Al
mismo tiempo, les deja el medio para que lo recuerden y reciban todo el fruto
de
su obra salvadora.
La fiesta de la Pascua judía era la conmemoración de la liberación
de Egipto. Aquel rito tenía el propósito de hacer recordar al pueblo
su rescate de la esclavitud. Jesús se presenta como el gran liberador
del pecado. Jesús nos liberó de la esclavitud del pecado derramando
su sangre y muriendo en la cruz. Con la Eucaristía recordamos esa liberación
y recibimos el fruto de la redención que es la gracia y la fuerza de lo
alto, el Espíritu Santo.
La fiesta pascual judía era conmemoración de la salvación
de Dios. El pueblo fue salvado del ángel exterminador por la sangre untada
en las puertas de las casas de los judíos. Jesús dijo que el vino
era la sangre de la nueva Alianza, que es derramada por muchos para el perdón
de los pecados. Jesús es el Salvador, que con su sangre derramada en la
cruz nos salva del pecado, de la muerte y del enemigo. Por eso podemos llamar
la Eucaristía sacramento de vida, porque salva a los fieles de la muerte
eterna.
La sangre de Cristo produce una nueva alianza entre Dios y
el hombre y, por tanto, una nueva relación de amor. La relación entre Dios y la humanidad
conduce a la comunión. De esa unión habla Jesús en el discurso
del Pan de vida: cuando se recibe la sagrada Comunión, Cristo está en
el comulgante y él en Jesús. El banquete siempre recuerda la unión
de amor entre seres queridos. Esa unión con Dios, esa alianza, se logra
con el sacrificio de Cristo. La Eucaristía es el sacramento que, bajo
los signos del pan y vino, nos da el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Lecturas
[arriba]
Marzo
| 20 |
+ DOMINGO DE RAMOS DE |
| |
LA PASIÓN DEL SE¾OR |
| ro |
Misa pr, Cr, Pf pr. BS pr. |
| |
Bendicián de Ramos: Mt 21, 1-11 |
| |
L 1 Is 50, 4-7; Sal 21 |
| |
L 2 Fil 2, 6-11 |
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Ev Mt 26, 14æ27, 66 |
| |
Oficio dominical sin Te Deum. |
| |
(OL: Is 50, 4æ51,3) |
| |
| 21 |
Lunes Santo |
| mo |
Misa pr, Pf II Pasián. |
| |
L 1 Is 42, 1-7; Sal 26 |
| |
Ev Jn 12, 1-11 |
| |
Oficio de feria |
| |
(OL: Is 52, 13-53, 12) |
| |
| 22 |
Martes Santo |
| mo |
Misa pr, Pf II Pasián. |
| |
L 1 Is 49, 1-6; Sal 70 |
| |
Ev Jn 13, 21-33. 36-38 |
| |
Oficio de feria |
| |
(OL: Lm 1, 1-12. 18-20) |
| |
| 23 |
Mišrcoles Santo |
| mo |
Misa pr, Pf II Pasián. |
| |
L 1 Is 50, 4-9a; Sal 68 |
| |
Ev Mt 26, 14-25 |
| |
Oficio de feria |
| |
(OL: Lm 2, 1-10) |
| |
| 24 |
Jueves Santo |
| bl |
Misa Crismal |
| |
(Ver programa de las diácesis) |
| |
| bl |
Misa Vespertina de la Cena del Sežor |
| |
L 1 Ex 12, 1-8. 11-14; Sal 115 |
| |
L 2 1 Cor 11, 23-26 |
| |
Ev Jn 13, 1-15 |
| |
| 25 |
Viernes Santo |
| ro |
Accián LitÌrgica: todo como en el Misal Romano. |
| |
L 1 Is 52, 13-53, 12; Sal 30 |
| |
L 2 Heb 4, 14-16; 5, 7-9 |
| |
Ev Jn 18, 1-19, 42 |
| |
Oficio pr. Los que han participado en a Accián |
| |
litÌrgica vespertina no est´n obligados a rezar |
| |
Vçsperas. Comp Dom I |
| |
(en vez del responsorio breve, |
| |
se dice la ant. Cristo por nosotros...”), or. Visita” |
| |
(OL: Lm 3, 1-33) |
| |
AYUNO Y ABSTINENCIA |
| |
| 26 |
S´bado Santo |
| mo |
L 1 Gen 1, 1-2, 2 (á 1,1.26-31a) Sal 103 á 32 |
| |
L 2 Gen 22, 1-8 (á 22,1-2. 9a. 10-13, 16-18) |
| |
Sal 15 |
| |
L 3 Ex 14, 15-16, 1: Sal: Ex 15 |
| |
L 4 Is 54, 5-14. Sal 29 |
| |
Epçstola Rom 6, 3-11; Sal 117 |
| |
Ev Mc 16, 1-7 |
| |
| 27 |
+ DOMINGO DE PASCUA DE |
| |
LA RESURRECCIÓN DEL SE¾OR |
| bl |
Misa del dça |
| |
L 1 Hech 10, 14¶. 37-43; Sal 117 |
| |
L 2 Col 3, 1-4 á 1 Cor 5, 6b-8 |
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Ev Jn 20, 1-9 |
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(Puede leerse el evangelio de Mt 28, 1-10) |
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