Edición 13 • 27 de marzo al 2 de abril de 2005
Hoy es viernes, 18 de mayo de 2012

Los apelativos del Papa

Padre Isaías Revilla Casado, OSA
frirevilla@hotmail.com

P/ ¿Por qué se le llama a Juan Pablo II “Santo Padre”, “Pontífice”, “Santidad”...? ¿Ha sido elegido por Dios o por los hombres? ¿Cómo puede apoyarse esta elección en la Biblia?

Johara Méndez

R/ Hay preguntas tontas. La primera es una de ellas, si miramos el aspecto lógico. ¿Por qué a un objeto cuadrado o rectangular con cuatro patas le llamamos “mesa”? ¿Por qué en otras partes le llaman “table”…? Y es que no hay verdaderas razones, han sido circunstancias históricas, lingüísticas o geográficas las que provocan estas palabras.

Es cierto que todos esos apelativos tienen un significado y que no han sido elegidos al azar. Por eso, responder a esa pregunta supone una amplitud histórica que desborda esta columna.

Desde luego que no se refieren a la persona, Karol Wojtyla, sino a Juan Pablo II; es decir, al cargo que representa. Eso significa el cambio de nombre. El Papa, cada uno en su momento histórico, es el heredero de la responsabilidad que Jesús puso en Pedro, en relación a su Iglesia.

“ Santidad”, “Santo Padre”, hacen alusión a la santidad de la Iglesia que preside, más que a sus cualidades personales, (aunque es cierto que los últimos papas han dado una impresión de dignidad y sensatez extraordinarias); “Pontífice”, a la responsabilidad que tiene de ser Vicario de Cristo, su cabeza visible entre los hombres; “Papa”, entiendo que es un nombre cariñoso en medio de la familia cristiana. Son, pues, expresiones que fluyen espontáneamente a través de los 20 siglos de existencia de ese ministerio en el mundo; y fluyen del cariño y veneración que se merecen, no por sí mismos, sino por estar representando visiblemente a Jesús, el Hijo de Dios. Y sólo molestan a los que no se desenvuelven entre los “hombres de buena voluntad”.

En cuanto a la segunda, la tontez se ha cambiado en necedad. Ya me canso de repetir que la Biblia nace en la Iglesia. Y que no es la Iglesia la que tiene que aprender de la Biblia, sino que es la Biblia la que recoge parte (si hubiese recogido todo, el libro no cabría en el mundo) (Jn. 21,25), de lo que ya hacía y reconocía la Iglesia.

Pero, ya que te empeñas en relatos bíblicos, dime: ¿Quién eligió a S. Matías (Hech. 1, 15-26), Dios o los hombres? Pues eso mismo es lo que se hace para elegir a un Papa: Se invoca al Espíritu Santo y se procede, desde su inspiración, a la elección. La normativa para llevarlo a cabo en el llamado Cónclave, por parte de los Cardenales de la Iglesia, no es otra cosa que dar forma actualizada a ese relato de los Hechos de los Apóstoles. No hay ninguna contradicción entre lo que hacía la Iglesia antes de escribir el Nuevo Testamento y de lo que sigue haciendo después. Es la misma Iglesia de Jesucristo, que sigue haciéndose visible a través del que la preside: el Papa.

Para otros temas relacionados vea http://sududa.tripod.com sección Historia.

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