Edición 14 • 3 al 9 de abril de 2005
Hoy es viernes, 18 de mayo de 2012

Padre Efraín Zabala

Trabajador “Full Time”

Porta casi un siglo sobre sus espaldas y el Señor Serafín Cotto se niega a enfundar su machete. A los noventa y siete no se amilana y su labor la cumple hasta el último “round”. Sus compañeros de labores son todos más jóvenes y fornidos que él, pero se mantiene erguido, como un quijote con causa; la suya es peinar el pasto y ofrecerse como custodio de los márgenes de las carreteras.

Los camineros, expertos estilistas de las cabelleras frondosas de las carreteras, eran juiciosos por demás y a la vez que talaban, sembraban arbustos, flores, enredaderas. Hubo un tiempo en que cada cierta distancia se erguía una estructura con sabor a tierra, como una reverencia al esfuerzo de todos. De Aibonito a Cayey todavía se observan “esas pausas” que marcaban el camino responsable y audaz.

 

Don Serafín Cotto no ha “enganchado los guantes” y su figura de guerrero empedernido arrastra preguntas de todas índoles. Esos que gastan su ser en devota actitud laboral dejan un halo de perplejidad a sus compañeros y vecinos. Mientras los especuladores más jóvenes buscan las mil formas de darse de baja de las ocho horas, personas como Don Serafín dan gracias por su existencia y por su taller.

Los de los noventa o más no padecen del síndrome del cansancio y no pierden oportunidad de caminar la milla extra cuando las circunstancias lo exigen. Asisten a la Iglesia, hacen labores de limpieza, y se presenta como profeta de la verdad. Se puede confiar en ellos porque ya no tienen hachas que amolar y saben distinguir la paja del grano. Como gastan lo mínimo, a no ser que los medicamentos recetados les congelen el segurito social, tienen la mente libre del consumismo y de la telaraña que se acumula en la mente y el corazón de los que no tienen normas ni reglas fijas.

A pesar de que esos hermanos mayores son héroes de la jornada, no se les da el honor y la debida reverencia que ellos merecen. Pasan desapercibidos en esta sociedad de “burruelos” continuos. Se ha perdido la justa preparación de las cosas y se le da aplausos a los seudo-héroes que abundan en la política y en la farándula.

El país, agobiado por los problemas económicos, sociales, morales pide el consenso de los que trabajan a tiempo completo sin exigir demás. Cuando se tupe el camino de yerbajos, espinas y matojos, se requiere la intervención de muchos Serafines, que junto a los arcángeles den la mano a los 97 años.

Archivo ediciones EV

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