Edición 14 • 3 al 9 de abril de 2005
Hoy es martes, 7 de febrero de 2012

José R. Ortiz Valladares, Ph.D.
director@elvisitante.biz

Cuando las leyes no atienden el derecho natural

En nuestra nota del 13 de marzo expresamos que la muerte por inanición de Therese Marie Schiavo constituiría de facto la entrada de la eutanasia a la jurisprudencia de los Estados Unidos. Aunque en este caso ni siquiera se aplica la definición etimológica de eutanasia que es “buena muerte” por la crueldad que supone dejar morir de hambre y sed a una persona enferma.

Esta joven de 41 años que se encuentra en estado mínimo de conciencia –que no es estado vegetativo ya que mantiene cierta capacidad de respuesta limitada- es en el fondo objeto de “si un ser humano… puede ser el dueño de la vida y del destino de otro ser humano”. (Herranz, Gonzalo, ¿Qué pasa con Terri Schiavo? en larazón.es).

Terri entra en su segunda semana sin recibir líquidos ni alimentos con muy poca o ninguna posibilidad de que vuelva a ser conectada a la sonda que la alimentaba. La decisión del juez de Florida, George Greer y la del juez de Distrito Federal, James Whittemore, a pesar de la intervención del Presidente y el Congreso, dan al traste con los deseos de los padres de Terri y es un crimen contra la humanidad.

Esta batalla legal comenzó cuando el esposo de Terri, Michael Schiavo - quien desde 1995 convive con otra mujer- alegó en 1998 que Terri “nunca hubiese querido vivir así” a pesar de que no lo dejó por escrito. Por otro lado los padres de Terri, Bob y Mary Schindler argumentaron que su hija nunca manifestó sus deseos de morir ni lo dejó escrito en un testamento. En ese sentido, ¿cumplió Michael Schiavo -que un día le prometió a Terri amarla y honrarla siempre en la salud y en la enfermedad- sus deberes como tutor legal de su esposa a cabalidad?

Además, cabe preguntarse si en algún momento los jueces tomaron en cuenta las creencias religiosas de Terri. La fe católica nos enseña a vivir siempre en la esperanza en Cristo resucitado. De hecho el marido de Terri que en un principio se opuso a que le llevaran la comunión en la Pascua de Resurrección, aceptó en última instancia. El domingo 27 de marzo, el Padre Thaddeus Malanowski, el único autorizado para visitarla, dijo “que le dio a Terri una gotas de vino consagrado; pero que no pudo darle una partícula de hostia como en el pasado, porque su lengua estaba demasiado seca, producto de la deshidratación” (aciprensa.com).

Hasta que punto todo esto se hubiese evitado si las personas que tienen la responsabilidad de formular y aplicar las leyes tuvieran la ley natural inscrita en su corazón y plasmada en el orden –la constitución y las leyes- que intentan establecer en la sociedad. “La ley natural es orden del ser del hombre y de la sociedad, el camino recto de nuestra perfección personal y social. Seguir o no seguir la ley natural, en nuestra vida personal y en la vida social, representa un radical ser o no ser, perfeccionarse o degradarse” (Hervada Javier, Derecho natural, democracia y cultura en arvo.net).

Hace falta una enorme dosis de valentía sobre todo en las personas con responsabilidad de influir en otros. No cabe no actuar ni opinar en temas que trascienden la temporalidad de la vida. Hay que atender siempre que la vida humana es inviolable y su dignidad y carácter sagrado está hecho a imagen y semejanza de Dios.

 

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