Cuando las leyes no atienden el derecho natural
En nuestra nota del 13 de marzo expresamos
que la muerte por inanición de Therese Marie
Schiavo constituiría de facto la entrada
de la eutanasia a la jurisprudencia de los Estados
Unidos. Aunque en este caso ni siquiera se aplica
la definición etimológica de eutanasia
que es “buena muerte” por la crueldad
que supone dejar morir de hambre y sed a una
persona enferma.
Esta joven de 41 años que se encuentra
en estado mínimo de conciencia –que
no es estado vegetativo ya que mantiene cierta
capacidad de respuesta limitada- es en el fondo
objeto de “si un ser humano… puede
ser el dueño de la vida y del destino
de otro ser humano”. (Herranz, Gonzalo, ¿Qué pasa
con Terri Schiavo? en larazón.es).
Terri entra en su segunda semana sin recibir
líquidos ni alimentos con muy poca o ninguna
posibilidad de que vuelva a ser conectada a la
sonda que la alimentaba. La decisión del
juez de Florida, George Greer y la del juez de
Distrito Federal, James Whittemore, a pesar de
la intervención del Presidente y el Congreso,
dan al traste con los deseos de los padres de
Terri y es un crimen contra la humanidad.
Esta batalla legal comenzó cuando el esposo
de Terri, Michael Schiavo - quien desde 1995
convive con otra mujer- alegó en 1998
que Terri “nunca hubiese querido vivir
así” a pesar de que no lo dejó por
escrito. Por otro lado los padres de Terri, Bob
y Mary Schindler argumentaron que su hija nunca
manifestó sus deseos de morir ni lo dejó escrito
en un testamento. En ese sentido, ¿cumplió Michael
Schiavo -que un día le prometió a
Terri amarla y honrarla siempre en la salud y
en la enfermedad- sus deberes como tutor legal
de su esposa a cabalidad?
Además, cabe preguntarse si en algún
momento los jueces tomaron en cuenta las creencias
religiosas de Terri. La fe católica nos
enseña a vivir siempre en la esperanza
en Cristo resucitado. De hecho el marido de Terri
que en un principio se opuso a que le llevaran
la comunión en la Pascua de Resurrección,
aceptó en última instancia. El
domingo 27 de marzo, el Padre Thaddeus Malanowski,
el único autorizado para visitarla, dijo “que
le dio a Terri una gotas de vino consagrado;
pero que no pudo darle una partícula de
hostia como en el pasado, porque su lengua estaba
demasiado seca, producto de la deshidratación” (aciprensa.com).
Hasta que punto todo esto se hubiese evitado
si las personas que tienen la responsabilidad
de formular y aplicar las leyes tuvieran la ley
natural inscrita en su corazón y plasmada
en el orden –la constitución y las
leyes- que intentan establecer en la sociedad. “La
ley natural es orden del ser del hombre y de
la sociedad, el camino recto de nuestra perfección
personal y social. Seguir o no seguir la ley
natural, en nuestra vida personal y en la vida
social, representa un radical ser o no ser, perfeccionarse
o degradarse” (Hervada Javier, Derecho
natural, democracia y cultura en arvo.net).
Hace falta una enorme dosis de valentía
sobre todo en las personas con responsabilidad
de influir en otros. No cabe no actuar ni opinar
en temas que trascienden la temporalidad de la
vida. Hay que atender siempre que la vida humana
es inviolable y su dignidad y carácter
sagrado está hecho a imagen y semejanza
de Dios.