Edición 14 • 3 al 9 de abril de 2005
Hoy es miércoles, 8 de febrero de 2012

No rotundo a la pena de muerte

Aunque la doctrina de la Iglesia reconoce el derecho de la legítima Autoridad Pública, para imponer la pena de muerte (Catecismo de la Iglesia Católica, # 2266), sin embargo, hoy son pocos, por no decir ninguno, los católicos que todavía mantengan y defiendan la pena de muerte. Pues sólo se reconoce tal derecho como última alternativa (Carta Encíclica: El Evangelio de la Vida, # 56), después de haber agotado todas las demás, lo que en realidad no ocurre en la práctica, nunca, pues se supone que el Estado tiene medios suficientes para impedir que el delincuente o el reo continúe matando o haciendo el mal, y sea un peligro para la sociedad.


Félix Lázaro Martínez, Sch. P.
Obispo de Ponce

Recurrir HOY a la pena de muerte es reconocer la impotencia y la incapacidad de un Estado de aplicar otros medios adecuados para impedir que el delincuente continúe obrando el mal.

Recurrir HOY a la pena de muerte es retroceder en los avances que la Sociedad y la Iglesia han realizado en el reconocimiento e implantación de la dignidad humana y de los derechos del hombre.

Recurrir HOY a la pena de muerte es no creer en la posible rehabilitación del ser humano y propiciar la futilidad de nuestras cárceles.

Recurrir HOY a la pena de muerte es ignorar que el perdón tiene su fundamento y razón de ser en el perdón divino.

Recurrir HOY a la pena de muerte es excluir a priori otras posibilidades de rehabilitación y conversión del reo, ya que la muerte cierra toda otra vía.

Recurrir HOY a la pena de muerte significa que se maximaliza la función defensiva de la sociedad con la eliminación del delincuente, a la vez que se minimaliza la recuperación moral del delincuente.

Recurrir HOY a la pena de muerte no es una pena reivindicativa proporcionada entre el delito y la pena. Una muerte, por ejemplo, no se reivindica con otra muerte, en este caso la del delincuente. Y si el delincuente hubiese matado varias personas, ¿cuántas penas de muerte habría que aplicarle? De lo que se trata en realidad es de reivindicar el orden moral y el orden social lesionados. Toda reivindicación llevada al extremo de la pena de muerte, con la doble consecuencia: a) de cometer un hecho irreparable, v.gr. penas de muerte que posteriormente se ha descubierto que fueron injustas; y b) la no posibilidad de rehabilitación del reo, corre el riesgo de no ser verdadera reivindicación de justicia y sí una ulterior injusticia.

Recurrir HOY a la pena de muerte, es para preguntarse si más que una pena, no es un desahogo o válvula de seguridad de una sociedad exacerbada.

RECURRIR HOY A LA PENA DE MUERTE NO ES CRISTIANO

Félix Lázaro Martínez, Sch. P., Obispo de Ponce

 
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