Los falsos profetas
Padre Isaías Revilla Casado,
OSA
frirevilla@hotmail.com
Para EL VISITANTE
P/ ¿Cómo es posible que tantos hipócritas
estén predicando
dogmas y doctrinas contradictorias unas con otras, que sólo tienen como
saldo hacer que la persona se sienta culpable, a base de un mito y de mentiras
fabricadas alrededor de dicho mito?
Elisa Márquez.
R/ Hace algún tiempo oí decir al Sr. Font que san José era
un gran terrateniente; que en el censo de Quirino, si no iba a empadronarse y
declaraba lo que tenía, se lo confiscarían los romanos; que por
eso, no tuvo inconveniente en someter a su esposa a un viaje tan arriesgado,
dado lo avanzado de su gestación… Era un ricachón como descendiente
del Rey David, y caminaba en el vehículo más lujoso de entonces
(lo comparó con un 4x4 actual): un humilde pollino…
Si te refieres a esto, o a Yiye, hablando del
armagedón y de la gran tribulación,
o a Rashkee pidiendo “un gritito más” en su “clamor”,
o a tantos ganapanes de otras tantas sectas que existen en Puerto Rico…,
si te refieres a este tipo de predicadores, estoy de acuerdo con tu pregunta.
No se puede justificar de ese modo la insistencia en el diezmo y la ofrenda,
como lo hace el primero, la desfachatez del segundo cuando intenta ironizar para
convencer, o el descaro del tercero para contar con los políticos, según
el turno que le convenga.
Pero si te refieres a la Presencia Real de Cristo
en le Eucaristía, a
la autoridad del Papa como Vicario de Cristo en la tierra, al rezo del Padre-nuestro
o el Avemaría, etc…, tengo que decir que estás metiendo la
pata hasta “home”, como dicen en el pueblo. Porque esto no es un
mito, sino ejecutar, obedeciendo, la voz de Jesús: “Se me ha dado
todo el poder en el cielo y en la tierra; id y predicad… (Mt. 28, 18),
y lo que atéis en la tierra, yo lo ataré en el cielo… (Mt.18,
18), a quienes perdonéis los pecados, yo los perdonaré; a quienes
se los retengáis yo se los retendré…” (Jn. 20, 23).
Y eso se lo dijo a sus discípulos en el cenáculo, no a los protestantes
en el siglo XVI, ni a todos los que han ido surgiendo detrás de ellos
con la doctrina, falsa como una burra vieja, del “libre examen”,
inventada por Lucero, en la interpretación de la Biblia. La autoridad
de Dios no está exclusivamente en la Biblia sino realmente en Cristo.
Con esto no quiero decir que entre los católicos no haya habido sus tonterías,
como ese folleto, que iba cambiando de fecha a medida que se iba publicando,
sin cumplirse en el calendario las tres noches de tinieblas, por ejemplo… Y
estaba, diz que inspirado en las apariciones de Fátima.
Por cierto, ¡que Dios tenga ya en su seno eterno a Sor Lucía!, la
mayor de los tres videntes, cuyo fallecimiento fue noticia el 13 de febrero de
05.
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