Edición 15 • 10 al 16 de abril de 2005
Hoy es martes, 7 de febrero de 2012

Tercer Domingo de Pascua
Los discípulos de Emaús

P. Ángel Manuel Santos Santos
liturgia@elvisitante.biz
Para EL VISITANTE

Hechos 2, 14. 22-28.

Este pasaje es parte del discurso de Pedro a la multitud el día de Pentecostés después del envío del Espíritu Santo. Pedro habló de Jesús Nazareno y de cómo Dios lo resucitó rompiendo las ataduras de la muerte.

Salmo 15, 1-2 a. 7-11.

El salmista pone su confianza en Dios porque el Señor es el lote de su heredad. En este salmo, descubrimos al mismo Cristo expresando su confianza en Dios Padre. Los cristianos, con este salmo, expresamos nuestra confianza en Cristo, nuestra paz.

I Pedro 1, 17-21.

La vida nueva en Cristo exige santidad, temor de Dios y obediencia filial. El precio de nuestro rescate ha sido grande: la sangre preciosa de Cristo, el Cordero de Dios sin defecto y sin pecado.

Lucas 24, 13-35.

El día de la Resurrección por la tarde, el Señor Resucitado se apareció a dos discípulos en camino hacia Emaús. Al principio, los discípulos no sabían que era Jesús. Al final lo reconocieron al partir el pan.

La fracción del pan

Cuando los fieles se reúnen en el templo de la Iglesia para la celebración de la Eucaristía viven sacramentalmente lo que los discípulos de Emaús experimentaron con Cristo Resucitado. Como muchos católicos hoy, estos discípulos al principio no reconocían la presencia de Cristo resucitado. Para vivir la Santa Misa y reconocer la presencia de Cristo vivo en la Eucaristía, debemos recorrer el camino de los discípulos de Emaús hasta que los ojos se abran para ver al Señor.

Esta aparición de Cristo resucitado ocurre el domingo, el mismo día de la Resurrección. El domingo es el día de la presencia de Cristo resucitado y ese día los cristianos se reúnen para escuchar la Palabra, para la fracción del pan y celebrar su presencia en la Iglesia. Muchos católicos no han logrado hacer la costumbre de acudir todos los domingos. Así desperdician la ocasión de encontrarse con Cristo vivo en la Santa Misa. Esta costumbre se logra después de mucho esfuerzo y repetición. La costumbre adquirida nos facilita reconocer a Cristo vivo en la santa Eucaristía.

Los dos discípulos iban por el camino y conversando todo lo que había pasado con Jesús, su pasión, muerte y entierro. Es el cumplimiento de una de las promesas de Jesús. Yo estaré con vosotros todos días hasta el fin del mundo. Donde dos o más se reúnan en mi nombre, allí estaré yo en medio ellos. Jesús se hizo presente porque estaban reunidos en su nombre. Estos dos discípulos hablando del Señor se convierten en sus anfitriones. En la Santa Misa, Cristo está presente en la asamblea que se ha reunido en Su nombre. Tan pronto los fieles hacen la señal de la cruz y dicen Amén, entran en la presencia de Cristo resucitado según Él mismo ha prometido.

Durante el diálogo, Jesús explica la sagrada Escritura. Comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a Él en toda la Escritura. El corazón de los discípulos ardía mientras escuchaban el discurso de Jesús. En la Santa Misa, Cristo Jesús está presente cuando se proclama la sagrada Escritura. Aunque no lo veamos ni lo sintamos, Cristo está presente predicando la Palabra de Dios. El mejor diálogo con Jesús se hace desde la Palabra de Dios. Durante la primera parte de la Santa Misa, los fieles escuchan la Palabra y hablan con Cristo, viviendo su presencia.

La experiencia de los dos discípulos se termina con el reconocimiento de Jesús resucitado que los había acompañado durante largo rato, aunque no lo habían notado. Jesús partió el pan de una manera tan familiar que los discípulos pudieron reconocerlo. Ellos habían visto a Jesús haciendo aquel gesto en la multiplicación de los panes y en la última Cena. Los fieles de hoy hacen un acto de fe en la Santa Misa antes comulgar, lo reconocen presente entre ellos en la fracción del pan y lo proclaman como el Cordero de Dios que quita el pecado mundo.

Los dos discípulos se sentían tan bien con Jesús que quieren prolongar su compañía. Y de las características del encuentro con Cristo resucitado es el deseo de prolongar la experiencia. ¡Que bien se está con el Señor en la Santa Eucaristía! Anhelamos como Pedro hacer una morada para quedarnos con Él para siempre. Pero la morada que Él desea somos nosotros mismos. Le invitamos a entrar y quedarse. La experiencia del Resucitado en la Santa Misa no se queda sólo en el templo, sino que se prolonga en el compromiso evangelizador. Cada fiel sale de la Santa Misa para proclama a los demás: Hemos visto al Señor. Con nuestro testimonio devoto, alegre y lleno de amor contagiamos a todos el deseo de encontrarse con Cristo Vivo en la Santa Misa.

 

Lecturas

Abril

10 + III Domingo de Pascua
bl Misa pr, Gl, Cr, Pf I-V Pasc. BS pr.
  L 1 Hch 2, 14.22-28; Sal 15
  L 2 1 Ped 1, 17-21
  Ev Lc 24, 13-35
  Oficio dominical Te Deum
  (OL: Ap 6, 1-17)
 
11 Lunes III s.P. Memoria obligatoria:
  San Estanislao, ob y mr.
ro Misa de la memoria, Pf. I-V Pasc.
  L 1 Hch 6, 8-15; Sal 118
  Ev Jn 6, 22-29
  Oficio de la memoria
  (OL: Ap 7, 1-17)
 
12 Martes III s.P. Feria
bl Misa pr Pf. I-V Pasc.
  L 1 Hch 7, 51-59; Sal 30
  Ev Jn 6, 30-35
  Oficio de feria
  (OL: Ap 8, 1-13)
 
13 MiŽrcoles III s.P. Feria o Memoria Libre:
bl San Mart’n I, papa y mr.
  Misa de feria o (Ro) de la memoria
  L 1 Hch 8, 1-8; Sal 65
  Ev Jn 6, 35-40
  Oficio de feria o de la memoria
  (OL: Ap 9, 1-12)
 
14 Jueves III s.P. Feria
bl Misa pr Pf. I-V Pasc.
  L 1 Hch 8, 26-40; Sal 65
  Ev Jn 6, 44-50
  Oficio de feria
  (OL: Ap 9, 13-21)
 
15 Viernes III s.P. Feria
bl Misa pr, PF I-V Pasc.
  L 1 Hch 9, 1-20; Sal 116
  Ev Jn 6, 53-58
  Oficio de feria
  (OL: Ap 10, 1-11)
 
16 S‡bado III s.P. Feria
bl Misa pr, Pf I-V Pasc.
  L 1 Hch 9, 31-42; Sal 115
  Ev Jn 6, 61-70
  Oficio de feria
  (OL: Ap 11. 1-19)
bl I Visp. del domingo sig. Comp Dom I.
  Misa vespertina del Domingo sig.
 
17 + IV Domingo de Pascua
bl Misa pr, Gl, Cr, Pf I-V Pasc. BS pr.
  L 1 Hch 2, 14a. 36-41; Sal 22
  L 2 1 Ped 2, 20b-25
  Ev Jn 10, 1-10
  Oficio dominical Te Deum.
  (OL: Ap 12, 1-18)

 

 

 

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