Edición 18 • 1 al 7 de mayo de 2005
Hoy es viernes, 18 de mayo de 2012

La sucesión apostólica

La elección del cardenal alemán Joseph Ratzinger para ocupar la cátedra de Pedro narra, con vehemencia de fe, la ininterrumpida sucesión de aquellos que han sido escogidos para llevar a puerto seguro la barca con una pesca milagrosa. Los seleccionados para custodiar el caudal de fe emergen del ministerio pastoral en un sí de consecuencias temporales y eternas, empapado con el servicio amoroso, que es una inmolación por el reino de los cielos.

La dulce melancolía y el duelo por la muerte del Papa Juan Pablo II y el paréntesis para su funeral, quedan equilibrados por el “Habemus Papam”, que es vozarrón del Pueblo de Dios y designio luminoso del Espíritu Santo. El escogido para dirigir la Iglesia de Cristo es hijo de Adán y Eva, redimido por Cristo, alfarero de eternidad, Siervo de los Siervos de Dios.

El nuevo Papa porta a la Santa Iglesia sobre sus hombros y junto a sus esforzados apóstoles, los obispos, interpreta, declara, reparte la verdad en íntima reverencia con el Espíritu de Cristo que esclarece todas las cosas. La herencia santa entregada a la Iglesia no es el producto del devaneo humano, ni de las costumbres que vienen y van. La ortodoxia no es moneda de intercambio, ni una moda de ocasión, ni un artículo a ser desechado porque no responde a las exigencias de unas personas que quieren acomodar el evangelio a sus intereses particulares.

La santa Iglesia tiene su función en el mundo y rubrica su actividad pastoral con la mentalidad del Cristo Resucitado que es luz verdadera que no se apaga. No puede ensayar la conveniencia, ni los “ratings”, ni los aplausos a todo momento. Las fuerzas del mal, chocan inexorablemente con el bien que no puede doblegarse ante los tsunamis de la duda, el escándalo y las invitaciones para el festín de las componendas. El cúmulo de verdad y de gracia es llamada urgente a aceptar al Cristo Vivo, único salvador, Señor de la historia, del tiempo y la eternidad.

Los que se acogen al raciocinio fácil de la modernidad rechazan las coordenadas de Dios que superan la razón y son aquilatadas por la fe liberadora. El plan de la Divina Providencia converge en el misterio de la Iglesia, que es Cristo en el tiempo y en el espacio. Los que socavan el genuino oficio del Santo Padre se enredan en su pertinaz confusión y se convierten en hojas al viento, incautos sin rumbo, que destilan relativismo y confusión.

El Papa del siglo XVI Benedicto XVI tiene en su corazón de Pastor Universal un reto, una agenda global que requieren de la oración de todos los fieles, del compromiso de todos los cristianos católicos. Todos cabemos en la barca de la Iglesia, pero el de la encomienda vital es uno: Benedicto XVI. Hay que remar mar adentro para huir de la vorágine que sólo entiende de motines a bordo y de miedos que ya fueron disueltos por el Papa Juan Pablo II de feliz memoria.


aplaude

Ambiente

A los estudiantes que reciclan por convicción y hacen de las escuelas un entorno adecuado y bello para el disfrute de todos.

La escuela es un lugar para aprender a edificar virtud, buenos modales y compañerismo. Las asignaturas básicas reciben su peculiar luz de las reservas éticas y morales de los estudiantes. Los que elevan el entendimiento y lo proyectan sobre la casa grande, la tierra, ganan en bien y sabiduría.

La solidaridad de padres, maestros y estudiantes logra afianzar la convivencia entre los ciudadanos y la naturaleza.

Los niños y jóvenes pueden disminuir el vandalismo sin alma presentando el primor de una escuela limpia y bella

Buenos samaritanos

A los que siempre están dispuestos a caminar la milla extra y a contribuir con dinero y tiempo para que los minusválidos puedan tener una vida mejor.

Son muchos los niños que ingresan a las filas de los más necesitados. En estos tiempos de abundancia y bienes económicos, el fenómeno de los impedimentos síquicos o corporales es casi omnipresente en la sociedad.

Los que invierten en los minusválidos reciben una paga superior, que es salud y bien en grandes cantidades.

Los que dan con amor reciben bendiciones y alegrías que no se acaban.

Editor


censura

Indiferencia total

A los padres que permiten que sus hijos sean presa fácil de todo lo relacionado con el sexo convirtiéndolos en pirañas y acosadores de los más débiles e inocentes.

La indiferencia y la ausencia de una moral cristiana se convierten en acceso ideal para que los niños vean novelas románticas, películas de temas ofensivos a la inocencia y se escuden en el “eso es útil” para entender la sexualidad humana.

A menudo los padres desconocen las personas y educadores que van a exponer teorías y conceptos que sólo logran abrir los sentidos sin la coraza de la verdad y del amor sublime.

No es justo dejar a los niños solos frente a los vendavales del sexo y sus secuaces.

Pequeñez política

A los que sólo sirven un menú en la mesa social y éste es la política a secas, condimentada con toda clase de hipérbole y fanatismo.

El pueblo se cansa de esos estribillos que sólo alegran a los que viven bajo el asedio de ideologías y las zancadillas.

Puerto Rico necesita de personas que den el máximo por el país y se olviden del zarpazo y las luchas fratricidas.

Hay que poner la casa en orden, pues de lo contrario caeremos en los abismos de la impiedad y del terror.

Editor

Archivo EV

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