Edición 18 • 1 al 7 de mayo de 2005
Hoy es viernes, 18 de mayo de 2012

iniciativas

Casa Nazaret
Centro de Renovación, Evangelización y Ayuda para la Familia

José A. Rodríguez González
redaccionsjc@elvisitante.biz

El 19 de marzo “La Mujer por la Familia Católica en Puerto Rico” celebró una Asamblea por la Familia en la Fraternidad Afda, en el Condado, en la que se presentaron todos los servicios de ayuda que ofrece Casa Nazaret. “Su misión es salvaguardar los valores socioculturales, morales, religiosos y éticos de la familia del individuo en sus etapas de niño, adulto y persona mayor”, explicó la Señora Carmen Ana Unanue.

“ La Mujer por la Familia Católica en Puerto Rico” se fundó en 1992; con un grupo de madres, esposos e hijos que estaban muy preocupados con la calidad de vida en Puerto Rico. Es una Corporación sin fines de lucro. Su director es Monseñor Wilfredo Peña. Sus actividades comenzaron en 1991, celebrando encuentros de jóvenes y adolescentes. En 1992; se inscribe “La Mujer por la Familia Católica” como Corporación sin fines de lucro. A partir de este año, se comienzan a organizar los congresos de familias. En 1993, se celebró el Primer Congreso de Familias al cual asistieron cerca de 5,000 personas y dio unos frutos extraordinarios. En 1994, Monseñor Peña pensó en que se celebraran convenciones matrimoniales. Para este mismo año se celebra la convención matrimonial con un éxito esperanzador, ya que 7 parejas que se iban a divorciar pudieron solucionar sus problemas. En 1995, se celebró la convención de matrimonios en Ponce. En el Centro Comercial del Condado, en 1996, se tuvo el primer congreso internacional de la mujer cristiana. Al evento asistieron mujeres de Latinoamérica, Estados Unidos, México, etc. En 1997, se celebró el Primer Congreso del Hombre Cristiano y los frutos fueron extraordinarios. Se vio el testimonio de muchos hombres que manifestaron no haber conocido nunca hablar de Dios. Luego se han estado realizando actividades variadas en favor de la familia.


Moseñor Wilfredo Peña

“ Hace cuatro años se abrió Casa Nazaret en Trujillo Alto para ayudar a las familias con todo tipo de ayuda. También en Hato Rey, en la Urbanización Baldrich, opera otro centro prestando servicios. Se espera la construcción de un complejo de facilidades en el área metropolitana para servir a la familia puertorriqueña y un centro de ejercicios espirituales en Cayey”, sostuvo la Presidenta de La Mujer por la Familia Católica, la Señora Teruca Rullán.

Casa Nazaret se propone educar, ayudar, evangelizar a niños, jóvenes, adultos y personas mayores para fortalecer a la familia. Forma jóvenes, quienes serán los profesionales del mañana, con principios, valores y sentido de responsabilidad. Sirve a los grupos de alto riesgo y de mayor necesidad, mejorando y resolviendo los problemas de adicciones, drogas, alcoholismo y promiscuidad. Ayuda también a evitar los suicidios, los abusos de niños y la violencia. Brinda ayuda y servicio a las familias de todo Puerto Rico sin distinción de denominación, raza, ni condición social. Se preocupa por fomentar los siguientes valores: concienciar sobre la necesidad de ayuda mutua al prójimo, forjando vocaciones de servicio a los demás. Aprender a amarnos más los unos con los otros; salvaguardar la unión familiar como baluarte de la sociedad; formar familias más sólidas y cristianas; construir una sociedad más justa y cristianamente fundamentada donde poder vivir y construir la sociedad del amor.

Al concluir la asamblea, Monseñor Peña dirigió un mensaje a todos los colaboradores de Casa Nazaret: “En la familia se fragua el porvenir de la humanidad. Si nosotros no trabajamos por las familias vamos a llorar lágrimas de sangre en el mañana. Si las familias continúan destruyéndose tendremos en el mañana ciudadanos disfuncionales sobre los cuales el gobierno tendrá que invertir tanto dinero en su rehabilitación que se creará un desajuste socio económico. Por otro lado, tenemos que las estadísticas del año 2000 revelaron que en Puerto Rico hay 682,000 personas con serios problemas mentales.”

Sobre la formación de los jóvenes, destacó Monseñor Peña que es importante fomentar en ellos la disciplina para que ésta les lleve a la virtud y así puedan en el mañana saber utilizar con provecho la libertad. Hay que fomentar aquella máxima, que con frecuencia repetían los griegos, que decía así: “La disciplina engendra el carácter”. Sin carácter, o sea virtud, no hay verdadera educación. Cuando las familias entiendan que la verdadera crianza de los hijos tiene como fin la virtud para una sana conducta y sano juicio fundamentados en la moral y los consejos evangélicos entonces se darán verdaderos frutos que redundarán en beneficio de la sociedad.

Archivo EV

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