Edición 19 • 8 al 14 de mayo de 2005
Hoy es viernes, 18 de mayo de 2012

Padre Efraín Zabala

Acosados

Nuestros niños viven entrampados por una conceptualización frágil y vacía. El hogar, otrora abrazo y solidaridad, pasa por su peor momento. En primer lugar, ese ratito que se vive entre paredes frías, es demasiado poco para converger en la lealtad propia de los que se aman. Los miembros de una misma familia apenas se conocen. Son transeúntes que van y vienen portando cada cual sus problemas y dificultades. El encuentro ocasional nos es suficiente para establecer unas relaciones adecuadas firmes, valorativas.

Los pequeños son azotados por la soledad, la ceguera de amor y el vandalismo sexual que se presenta como un bombón a toda hora. El diminuto corazón intuye la vaciedad y se sorprende ante el menú amargo que se sirve en el hogar todos los días. Las criaturas que vienen al mundo buscando amor, se encuentran con el desamor que arropa a la sociedad entera.

La vida familiar, carente de virtud y éxtasis, logra reunir lo pasional y concupiscente, sin ofrecer lo bello y verdadero como emancipadores del ser humano. La televisión, las conversaciones, los chistes de doble sentido, predominan sobre el respeto, la sana educación y el toque de “bendición papi y mami” tan cargado de amor y buenos deseos. El pan de lo mejor es ofrecido en ciertas ocasiones importantes, pero enseguida se retorna a lo usual, caduco y superficial.

El ambiente marcado por la carencia de las buenas costumbres, procrea el embeleso sexual como única reserva combativa. Los recién estrenados en la existencia caminan sobre carbones encendidos porque la fogata sexual está en todo su apogeo sobre los nuevos mitos esclavizantes. Los seudo-pedagogos sexuales se esmeran en clasificar el más mínimo detalle sin tener en cuenta la integridad misteriosa del ser humano. A menudo se le añade gas al fuego y se deja al niño a su propia suerte. Luego ellos en su inocencia y deseos de conocer practican en los baños de la escuela lo que oyen y ven con la sociedad al fondo como cómplice y santurrona.

Esos niños que viven en altas temperaturas vitales se queman al entrar en la etapa de la adolescencia. La realidad es desbordante en niñas encintas, abusadas por familiares, amigos y vecinos. La ausencia de una supervisión adecuada y de una moral con alas trae residuos venenosos, un oleaje de problemas mentales que afectan a los pequeños y los convierten en hojas al viento.

El acoso es una encerrona, un mal de nuestros días. Las verdades a medias y el deterioro moral hacen que el futuro colapse y tengamos jóvenes tan viejos que haya que organizar un seguro social para las víctimas de los estragos del corazón. Hagamos la tarea asignada de orientar, aconsejar y dirigir a los muchachos sin crearles ronchas, ni dejar cicatrices para toda la vida.


Trasfondo histírico de la Eucaristía

Desde la creación del hombre y la mujer hasta la venida de Jesucristo, se le ofrecían sacrificios a Dios, bien para adorarle o en remisión por los pecados cometidos. Con la llegada del pecado y la pérdida de la gracia, los sacrificios que se le presentaban a Dios eran de modo expiatorios y siempre con la esperanza de ser reconciliados. [ver más]

 

La Ascención del Señor

La Ascensión es un momento más del único misterio pascual de la muerte y resurrección de Jesucristo, y expresa sobre todo, la dimensión de exaltación y glorificación de la naturaleza humana de Jesús como contrapunto a la humillación padecida en la pasión, muerte y sepultura. [ver más]

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