Edición 19 • 8 al 14 de mayo de 2005
Hoy es martes, 7 de febrero de 2012

Corazón y ternura

Nos sorprende mayo con sus flores que cubren las veredas de colores y perfumes. La campiña boricua se desvive por desparramar belleza sobre los verdores en constante porfía. Brotan por doquier los lirios, las margaritas, las azucenas en brindis de amor y de alegría. El paraíso impone su identidad primera y organiza el festín de la algarabía del espíritu por encima de las quimeras humanas.

Dentro del fervor iluminado, se abre paso la majestuosidad del día de las madres. Esa constante en el diccionario vecinal hace reverencia a la mujer que prodiga amor y de su vientre regala vida, ternura y compasión. Los hijos portados por nueve meses dejan huellas imborrables, fidelidad indisoluble, rasgos perennes de una complicidad con Dios y con la tierra. La que da a luz retiene para sí un inventario de confidencias difíciles de obviarlas o esconderlas en su vida diaria.

Es la madre altar y bendición, primavera de un corazón que intuye y sana. Más allá de la riqueza o la pobreza, la dulce esperanza cobija su hoy y su mañana. Se es madre a tiempo completo, vigilante sin paga, catedrática desde el sentimiento y la plegaria. Cuando los hijos del alma se van, ella permanece con ellos en vigilia de preocupaciones, echando bendiciones a diestra y siniestra.

En estos días de ideas rotas, la desventura organizada llega hasta las puertas de la madre como un ave de mal agüero. Los pactos con lo económico y material constituyen golpes sobre la conciencia que se torna dura, áspera, desamparada. La desventura se transforma en golpe bajo, en tortura, en desprecio por aquellos que viven al margen de la ostentación y el lujo. Ante el síndrome imperante, la madre queda como un recuerdo vacío, alguien a quien se visita de prisa y se censura por sus muchos achaques y dolores.

Es urgente desafiar la vaciedad del corazón y, desde la libertad propia, hacer acopio de los valores que dan sentido a la vida. La corrupción de los ideales ha trastocado el bien y ha encendido una fogata que sólo deja cenizas en la familia y en los vecindarios. Recobrar el verdadero sentido de la existencia va más allá de un fortalecimiento del bolsillo. Exige un retorno a todo aquello que tiene mucho de Dios y mucho de esta realidad en que nos movemos y existimos.

La madre es corazón y ternura, diálogo ininterrumpido con el Altísimo, camino, hacia lo humano y digno. Los que se olvidan perecen en las masacres que todos los días se interponen en nuestro camino.


aplaude

Talentosos

A los padres y maestros que tienen un instinto superior para observar el talento que presentan los niños.

Esa cantera de dones maravillosos debe ser explotada partiendo de la acogida amorosa que abre horizontes espléndidos.

A temprana edad, con la piel recién estrenada, los niños prodigan luminosidad y se acercan a la realidad con la inocencia propia de los limpios y buenos.

La verdadera educación extrae lo mejor del niño y le orienta para que acelere el paso en esa dirección, que es huella divina, explosión de misericordia.

Los niños que ven más allá, a menudo son tratados como nerviosos o incorregibles.

Perseverantes

A nuestros mayores, sobre todo a los que tienen más de 80 años, que no se dan por vencidos y luchan todos los días.

Estos insignes señores y señoras no sólo viven de recuerdos sino que se integran al hoy con valentía y dedicación.

En esta sociedad en que se valora la juventud y la pasarela, se cantan loas a la primavera de la vida, mientras la edad otoñal se cubre de hojas secas.

En cada comunidad se observan las huellas de aquellos mayores que participan en todo. Ellos portan sus años con gallardía y generosidad. Son ejemplos vivos de fe, de amor y perseverancia.

Editor


censura

Incultos

A esos profesionales que dan testimonios adversos a la educación adquirida y se presentan como incultos a tiempo completo.

La inversión educativa no se ve por ningún sitio porque las palabras, los insultos y el fanatismo dan fe de un arrabalismo a flor de piel. Ellos renacen a la vida cuando gritan, ofenden y arrastran toda clase de males.

Esos mismos que alteran el orden viven arrullados por el dinero y el confort y tiran piedras sobre los ciudadanos que habitan en los residenciales públicos.

Hay que tener cuidado con esos sabelotodos, porque mientras se confabulan con la falacia, golpean al pobre y al necesitado.

Menú

Que las recetas culinarias presentadas en los periódicos sean de tal caché y de tal abolengo que la inmensa mayoría de los ciudadanos no pueden accesar a ellos por la exclusividad de productos a usarse.

Los pobres y marginados tienen que contentarse con su arroz y habichuelas porque los títulos franceses no están a su alcance.

Se necesita revisar la mesa boricua, rica en sabores y olores para que nuestros jóvenes aprendan a confeccionar sus platos predilectos. De lo contrario huirán del menú isleño, perdiéndose en la comida rápida, dulce y a veces salada. La obesidad será su acompañante y huésped para siempre.

Editor

 


Trasfondo histírico de la Eucaristía

Desde la creación del hombre y la mujer hasta la venida de Jesucristo, se le ofrecían sacrificios a Dios, bien para adorarle o en remisión por los pecados cometidos. Con la llegada del pecado y la pérdida de la gracia, los sacrificios que se le presentaban a Dios eran de modo expiatorios y siempre con la esperanza de ser reconciliados. [ver más]

 

La Ascención del Señor

La Ascensión es un momento más del único misterio pascual de la muerte y resurrección de Jesucristo, y expresa sobre todo, la dimensión de exaltación y glorificación de la naturaleza humana de Jesús como contrapunto a la humillación padecida en la pasión, muerte y sepultura. [ver más]

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