Edición 19 • 8 al 14 de mayo de 2005
Hoy es viernes, 18 de mayo de 2012

Unidad y diversidad

Fray Antonio González Pola, O.P.
Para EL VISITANTE

Cada vez somos más conscientes de que nuestro universo es una piña (no una piñata, como algunos piensan) variada en sus estructuras y ordenada, aunque con algunas perendengas azarosas todavía. Revisen si no la estructura y orden a niveles físico-químicos, previos al biológico. La interacción de atmósfera y biosfera. La importancia de velar por el ecosistema. Si el sol se apagase nos quedarían pocos segundos de vida, etc. En el orden social sucede la misma interdependencia, y respecto del Creador no digamos, es fuente de toda vida.

Meses atrás (en abril) nos sorprendió una llovizna de sugerencias de cómo modernizar la Iglesia católica al socaire de la muerte de Juan Pablo II y la elección del sucesor de Pedro, ahora Benedicto XVI. Ellas muestran perspectivas de la Iglesia asumidas por sus autores. Visiones diversas que se critican y ensalzan mutuamente en orden a corregir y animar. Quien vela por su marcha las ha de escuchar y armonizar, salvando al mismo tiempo la unidad, sin confundir unidad con uniformidad, consciente también de que la Iglesia es sólo el Reino en ciernes.

Si el encuestado o autor es partidario de una Iglesia fuertemente institucionalizada tiene que asumir su proclividad a rigideces e incluso a suplantaciones de lo divino por lo estructural. Aquí se puede aplicar la tijera, siempre y cuando se respete la estructura necesaria dada la extensión y complejidad de la Iglesia en lo humano, y su base revelada. La Iglesia “Pueblo de Dios” (alma de la misma) tiene que asumir grandes retos y riesgos, con discernimiento y diálogo ecuménico e interreligioso para que todos seamos uno sin caer en un falso irenismo o en el sincretismo. Los latiguillos abundan, para algunos sabios, por no ir con las prisas deseadas. Reparar la red rota hace siglos no es fácil, más bien hay que mirar al futuro y a la oración del Señor para acercarnos sin prisa ni pausa a la unidad posible.

La formación litúrgica de los fieles nunca finaliza. El Papa actual nos dio buena lección de catequesis en su homilía del domingo 24 de abril. El rito vacío de significado, por ignorancia, produce aburrimiento aun cuando la expresión estética haya sido impecable. La liturgia es fuente de espiritualidad y no mero rubricismo. Ha disminuido sensiblemente la práctica de algunos sacramentos sobre todo entre la juventud. La Iglesia sacramento es esencialmente misionera en sus múltiples funciones: pastoral, de nueva evangelización, ad gentes... Presencia a tiempo completo en lugares pobres y afectados por deslaves o tsunamis del hambre, la pobreza y la enfermedad, que es silenciada por los medios y, en cambio, es zarandeada al menor desliz. El tipo de iglesia en que otros quieren creer es la que siga en todo los procesos de cualquier otra sociedad humana aunque diluya su origen e identidad revelada por adoptar modas de momento. Los sacerdotes que abandonan el ministerio suelen abundar en estas consejas que no llegan ni a latiguillos.

Estas diferentes perspectivas no son antagónicas, aun cuando se propinen latiguillos y latigazos unas a las otras, sino complementarias, y críticas como conviene al gusto de hoy. El pueblo de Dios es comunitario en su dimensión vertical con Dios y en la horizontal o relación solidaria. A esta doble faceta ha de servir su liturgia, teología y predicación, sus compromisos sociales e instituciones.

Los actos presenciados con ocasión del fallecimiento y entierro de Juan Pablo II nos muestran que el Evangelio lo vive mejor la gente sencilla que los sabihondos. La emoción captada por algunos medios nos inunda aun de gozo.


Trasfondo histírico de la Eucaristía

Desde la creación del hombre y la mujer hasta la venida de Jesucristo, se le ofrecían sacrificios a Dios, bien para adorarle o en remisión por los pecados cometidos. Con la llegada del pecado y la pérdida de la gracia, los sacrificios que se le presentaban a Dios eran de modo expiatorios y siempre con la esperanza de ser reconciliados. [ver más]

 

La Ascención del Señor

La Ascensión es un momento más del único misterio pascual de la muerte y resurrección de Jesucristo, y expresa sobre todo, la dimensión de exaltación y glorificación de la naturaleza humana de Jesús como contrapunto a la humillación padecida en la pasión, muerte y sepultura. [ver más]

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