Edición 19 • 8 al 14 de mayo de 2005
Hoy es martes, 7 de febrero de 2012

Séptimo Domingo de Pascua
La Ascensión del Señor

P. Angel Manuel Santos Santos
liturgia@levisitante.biz
Para EL VISITANTE

Hechos 1, 1-11

Este pasaje es el prólogo del Libro de los Hechos de los Apóstoles y la narración de la Ascensión del Señor. San Lucas escribió los Hechos como continuación a su Evangelio. Jesús, antes de ascender a los cielos, le pidió a los apóstoles que esperaran la Promesa del Padre, la fuerza del Espíritu Santo que vendría sobre ellos.

Salmo 46, 2-3.6-9

El Señor es Rey del universo. Dios ha instaurado su reino por la Resurrección de Cristo. Toda criatura del cielo y de la tierra debe aclamarlo como Rey.

Efesios 1, 17-23

Dios desplegó su fuerza poderosa en Cristo Jesús resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a la derecha del Padre. Es el triunfo y la supremacía de Cristo.

Mateo 28, 16-20

La conclusión del Evangelio de san Mateo narra la última aparición de Jesús a los once en Galilea y el mandato universal de hacer discípulos de todas las gentes, bautizándolas y enseñándoles. Les promete su presencia todos los días hasta el fin del mundo.

La misión desde la Eucaristía

Al ver a Jesús resucitado, ellos se postraron, pero algunos vacilaban o dudaban. Esta duda de los once, viendo a Jesús antes de su ascensión al Cielo, muestra la debilidad de los miembros de la Iglesia ya desde el principio. La fuerza de la Iglesia para su misión no está en sus miembros humanos débiles y necesitados de purificación. Cuando confiamos demasiado en nosotros mismos, en nuestros carismas y en nuestra capacidad para proponer acertados proyectos pastorales dudamos de la fuerza para la misión que viene sólo de Cristo.

Como los once, muchos fieles llegan hoy a la Misa, unos adoran y otros dudan o se distraen. Ante la vacilación y la duda de los once, Jesús les asegura que Él ha recibido pleno poder en el cielo y en la tierra. Jesús es la fuerza de la Iglesia para vivir la santidad y para llevar a cabo la misión. A Cristo Resucitado lo encontramos todos los domingos en la Santa Misa. Jesús Vivo infunde en los fieles la fuerza de lo alto, el agua viva del Espíritu Santo, para hacernos misioneros.

Iniciamos la Santa Misa con el acto penitencial. La acusación de pecado siempre es un llamado a la purificación y a reconocer la gran misericordia de Dios. Es una invitación a la conversión por amor a Dios. Parafraseando a Jesús, si no nos convertimos, pereceremos. El reconocimiento del pecado y la purificación es el primer paso en el largo pero gozoso camino de la santidad. Reconociendo nuestro pecado al iniciar la Santa Misa nos ponemos en la presencia de Cristo que puede liberarnos del pecado. Bienaventurados los que se sienten necesitados del perdón de Dios porque lo reciben, para tener un corazón limpio que les hace capaces de recibir y ver a Dios.

La misión de la Iglesia es hacer discípulos de Cristo por el bautismo y por el cumplimiento de todo lo que Cristo mandó. En el bautismo hacemos dos promesas: el renunciar al pecado y el creer en Cristo Jesús. El pecado no es de Cristo, no es de la Iglesia, ni siquiera el pecado es propio de la naturaleza humana. El pecado es la negación de Cristo, de Dios, de la Iglesia y la negación de lo mejor de la naturaleza humana. El pecado deshumaniza. La Santa Misa es la acción de gracias a Dios Padre porque su Hijo amado nos ha liberado del pecado y nos ha convertido en sus hijos amados.

A veces la gente cree que la misión de la Iglesia se limita a bautizar. Otros creen que la misión de la Iglesia se limita a la predicación. Olvidamos que la segunda parte de la misión es enseñar a cumplir todo lo que Jesús mandó. A veces los padres pretenden que la Iglesia reciba al niño por el bautismo sin un compromiso claro con Cristo y con la Iglesia. Se olvidan que la Iglesia bautiza a los niños con el compromiso de los padres de enseñar a su hijo a cumplir todo lo que Jesús mandó. A veces los padres pretenden que los niños reciban la catequesis sólo para recibir una vez los sacramentos. La catequesis es además, para enseñar a los niños a cumplir todo lo que Jesús mandó.

Cumplir todo lo que Cristo mandó incluye la celebración de la Eucaristía. Si dejamos de participar en la Eucaristía no estamos cumpliendo todo lo que Cristo mandó. A través de la vivencia y testimonio devoto en la Santa Misa también se evangeliza. ¡La mejor manera de evangelizar es mostrar con las obras el fruto del Evangelio! La Eucaristía está al centro del culto católico no sólo por su estrecha relación con la Pascua de Cristo, sino también porque nos infunde la fuerza de lo alto, el Espíritu Santo, para amar a los demás por amor a Dios y convertirnos en verdaderos evangelizadores.


lecturas

MAYO
   
8 + VII Domingo de Pascua. Solemnidad:
  La AscensiÑn del Seøor
bl Misa pr, Gl, Cr, Pf pr, PE I ñReunidosî pr,
  PE II Æ III embolismos prs, BS pr.
  L 1 Hech 1, 1-11; Sal 46
  L 2 Ef 1, 17-23
  Ev Mt 28, 16-20
  Oficio de la solemnidad. Te Deum.
  Hr con ants y Salm prs.
   
9 Lunes VII s.P. Feria
bl Misa pr, Pf I Æ II Asc. o desp. Asc.
  L 1 Hch 19, 1-8; Sal 67
  Ev Jn 16, 29-33
  Oficio de feria
  (OL: 1 Jn 4, 1-10)
   
10 Martes VII s.P. Feria
bl Misa pr, Pf I Æ II Asc. o desp. Asc.
  L 1 Hch 20, 17-27; Sal 67
  Ev Jn 17, 1-11a
  Oficio de feria
  (OL: 1 Jn 4, 11-21)
   
11 Mi³rcoles VII s.P. Feria
bl Misa pr, Pf I Æ II Asc. o desp. Asc.
  L 1 Hch 20, 28-38; Sal 67
  Ev Jn 17, 11-19
  Oficio de feria
  (OL: 1 Jn 5, 1-12)
   
12 Jueves VII s.P. Feria o Memoria libre:
  Santos Nereo y Aquiles o San Pancrasio, mres.
bl Misa de feria o (ro) de una de las memorias
  Pf Asc. I o II o desp. Asc.
  L 1 Hch 22; 30; 23, 6-11; Sal 15
  Ev Jn 17, 20-26
  Oficio de feria o de una de las memorias
  (OL: 1 Jn 5, 13-21)
   
13 Viernes VII s.P. Feria o Memoria libre:
  Nuestra Seøora de Fàtima
bl Misa de feria o de la memoria.
  L 1 Hch 25, 13-21; Sal 102
  Ev Jn 21, 15-19
  Oficio de feria o de la memoria
  (OL: 2 Jn)
   
14 Sàbado VII s.P. Fiesta:
  San MatÕas, apÑstol
ro Misa pr, Gl, Pf I-II Aps (conviene utilizar PE I),
  Or sobre el pueblo nÏm. 25.
  L 1 Hch 1, 15-17. 20-26; Sal 12
  Ev Jn 15, 9-17
  Oficio de la fiesta. Te Deum. Hr ant y Salm
  de la semana correspondiente.
   
14 Sàbado en la tarde: Vigilia de Pentecost³s
  Solemnidad.
ro Misa pr de la vigilia, Gl, Cr, Pf pr, PE I
  ñReunidosî Pr, PE II Æ III: embolismos prs.
  Bs pr, Despedida con doble aleluya
  L 1 G³n 11, 1-9 Ñ Ex 19, 3-8a. 16-20b Ñ Ez 37,
  Ñ Jl 3, 1-5; Sal 103
  L 2 Rom 8, 22-27
  Ev Jn 7, 37-39
   
15 + Domingo de Pentecost³s
bl Misa pr del dÕa, Gl, Secuencia obligatoria,
  Cr, Pf pr, PE I ñReunidosî pr,
  PE II Æ III embolismos prs, BS pr.
  Despedida con doble Aleluya.
  L 1 Hch 2, 1-11; Sal 103
  L 2 1 Cor 12, 3b-7. 12-13
  Ev Jn 20, 10-23
  Oficio de la solemnidad. Te Deum.
  Hr ant y Salm prs. Doble aleluya en
  la despedida de las II VÕsp.
   
  TERMINA EL TIEMPO PASCUAL.

 


No de este mundo

Se ha descubierto recientemente una perfecta sincronización de “timing” entre la actual descristianización de Europa (occidental) y la amenaza cada vez más pronunciada de la invasión islámica del Continente europeo –situación algo similar a la que existía en los siglos XVI y XVII. [ver más]

Unidad y diversidad

Cada vez somos más conscientes de que nuestro universo es una piña (no una piñata, como algunos piensan) variada en sus estructuras y ordenada, aunque con algunas perendengas azarosas todavía. Revisen si no la estructura y orden a niveles físico-químicos, previos al biológico. [ver más]

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