nos escriben
¿Católicos
verdaderos?
En la radio local se ha difundido
una noticia que da la impresión de tratarse de una
encuesta de opinión. Me refiero a un
estudio a nivel internacional, en donde se
ha dado a conocer que la Iglesia Católica
en Puerto Rico ha perdido adeptos, en comparación
con iglesias cristianas de otros países
Desconozco cuáles han sido los criterios
utilizados para sustentar la veracidad de ese
estudio, pero la realidad es que se trae por
inferencia la teoría de que los líderes
católicos han perdido los carismas y
dones recibidos en sus consagraciones y por
ende, los católicos al no sentir la
Palabra del Evangelio como ejemplo de vida
en la predicación, optan por irse a
otras iglesias.
Esto no es correcto y voy a decir
por qué:
Hay que establecer la diferencia entre dos grupos
de creyentes, los asistentes y los feligreses.
Los primeros son católicos que siguen
una tradición folclórica y cómoda,
aprendida por la indiferencia en la fe de los
padres y fortalecida por el laicismo de su medio
ambiente. Asisten a la iglesia por compromiso,
no con compromiso. En el segundo grupo están
los feligreses que sienten el deseo y la necesidad
de celebrar, participar y compartir con otros
fieles cristianos las experiencias espirituales
que se ofrecen en la iglesia. Creyentes conscientes
que la iglesia es el lugar sagrado donde está el
Dios vivo y real que da sentido a sus vidas.
De ahí el término “hijo de
la iglesia”.
No cabe la menor duda que los
católicos
que se han alejado de la iglesia, en su mayoría
entraron como espectadores y salieron como asistentes.
Se quedaron en la periferia, en lo externo; nunca
se entusiasmaron por conocer los misterios divinos
de los sacramentos y de los ministerios de la
Iglesia que ayudan a acercarse a Dios y a ser
mejor persona. Hay quienes responsabilizan a
los religiosos que lideran la iglesia por las
deserciones de católicos, llamándolos
políticos y a veces politiqueros, despectivamente.
Se equivocan los que así piensan. Confunden
la política partidista con la política
social de la Iglesia, que es la que define y
determina a fin de cuentas el mejor bienestar
de los ciudadanos católicos o no católicos,
creyentes o no creyentes, a la sociedad en general.
Los líderes religiosos tienen la obligación
ministerial de ser profetas y denunciar lo que
puede ser perjudicial al pueblo santo de Dios.
Todo católico sabe que los sacerdotes
honran la misión de llevar el mensaje
de Cristo, que está centrado en su Amor,
para procurarnos la salvación para todos
por igual. La iglesia no excluye a persona alguna
por grande que sea su pecado, y sí provee
los medios para el perdón y la reconciliación
con Dios. Nuestros estilos de vida nos hacen
sentir incómodos con su enseñanza
y en lugar de reconocer nuestras miserias humanas
con humildad y arrepentimiento, nos rebelamos
contra la Iglesia.
Emilio Longo Alonso
Guaynabo, PR
¿Quién
quiere destruir la familia?
Hace ya tanto tiempo que comenzó la guerra
entre Satán y el Hijo del Hombre y se
ha agudizado en los tiempos que corren. Se quiere
destruir la familia y casi lo han logrado envolviendo
en un mar de pornografía a nuestra juventud.
Son vergonzosos los mensajes que reciben a través
de los medios de comunicación como la
televisión y la internet que en lugar
de ser siempre vehículos de conocimiento
y de entretenimiento sano están siendo
dirigidos a socavar los verdaderos valores y
cimientos de la familia destruyendo en nuestros
hijos la gracia de Dios y la gracia de los esposos
adquirida en el Sacramento del Matrimonio, haciendo
que las nuevas generaciones no sientan la necesidad
de unirse, hombre y mujer, en matrimonio cristiano
bendecido por la Iglesia de Dios sino vivir por
la libre en una sociedad de divorcios, abortos
y eutanasia.

En la Homilía de una Misa el padre Tomás
nos decía: “Ustedes, los de más
de 75 años, puede que no vivan, pero sí los
de 40 ó 50, miren lo que les espera: un
profesor de los nuestros, hizo el siguiente sondeo
entre 40 alumnos de primer año de universidad. ¿Cuántos
están de acuerdo con la eutanasia, el
divorcio y el aborto? ¡Agárrense!
... 39 estuvieron de acuerdo con la eutanasia
y todos de acuerdo con el divorcio y con el aborto”.
Esta es nuestra juventud y cómo son manipulados
por algunos medios de comunicación... ¿Qué les
parece?... Entonces, una voz se dejó oír
en la Iglesia: -No Padre, no es solo la juventud,
somos los padres que no hemos sido buenos católicos
y no hemos vivido en consonancia con nuestra
fe. Se ha hecho uso indiscriminado del divorcio
y no hemos cumplido con el sacramento recibiendo
todos los hijos que el buen Dios quiso regalarnos.
Pero estamos a tiempo de aconsejar
a todos nuestros hijos y nietos a que reciban
frecuentemente el
cuerpo y sangre de nuestro Salvador para que
así fortalecidos podamos adelantar el
reinado de Cristo en nuestra patria y en el mundo
entero.
Así nos ayude el Señor y Su santísima
Madre.
William Arias
San Juan, PR