testimonio
Ex
capellán de la guardia suiza relata
sus anécdotas junto al Papa
Vivian Maldonado Miranda
entrevistas@elvisitante.biz
Como confesor de los guardias suizos de habla
italiana durante tres años y medio, el
Padre Eddie Santana tenía acceso a las
residencias papales y a las actividades privadas
con el Papa Juan Pablo II.
Todos los meses, en una Misa o en un encuentro
en el que el Sumo Pontífice recibiría
a algún dignatario, Padre Eddie se cruzaba
con el Papa. ¿Cómo eran estos encuentros
con el Santo Padre?
“É
l siempre me molestaba”, comentó Padre
Eddie al hacer referencia al buen sentido del
humor del Papa. El actual párroco de Perpetuo
Socorro en Vega Alta relató que Juan Pablo
II conocía el sentido de identidad puertorriqueña
de los sacerdotes de la diócesis de Caguas,
por lo que le cambiaba la nacionalidad de forma
jocosa para ver su reacción. “Me
decía: ‘Costa Rica’ y yo le
contestaba: ‘Puerto Rico’”.
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Padre Eddie explicó que la guardia
suiza, encargada de la seguridad en el Vaticano,
se compone de tres grupos: los italianos,
los suizos y los alemanes. Como capellán,
dirigía espiritualmente alrededor
de 13 de habla italiana. Cuando Juan Pablo
II hizo el nombramiento del actual Obispo
de Arecibo, Monseñor Iñaki
Mallona, Padre Eddie se encontraba en Europa. |
“É
l me dijo que iba a nombrar un nuevo obispo en
Puerto Rico. El secretario me informó que
nombrarían al obispo de Arecibo. Cuando
Su Santidad me dijo el nombre, yo le dije ‘¿un
polaco?’. Él se rió y me
contestó ‘un vasco’”,
comentó el párroco. Santana afirmó que
el Santo Padre estaba consciente de que Arecibo
había enfrentado dos años sin obispo,
por lo que decidió que consagraría él
mismo al nuevo pastor de la diócesis.
En el 1996, Padre Eddie regresó a Puerto
Rico. Años después, volvió al
Vaticano con el proceso de la beatificación
de Carlos Manuel Rodríguez. En ese momento,
relata que el Santo Padre le expresó su
alegría porque Puerto Rico tuviera un
Santo, que además era laico y joven. “Me
preguntó que si yo me iba a quedar allá,
porque él creía que yo iba a permanecer
en los tribunales eclesiásticos del Vaticano.
Yo le dije: ‘Regreso a Costa Rica’ y
el me respondió: ‘a Puerto Rico’”.
Al recordar una de las cualidades más
sobresalientes de Juan Pablo II, el párroco
respondió: “Lo más que admiraba
era su prudencia. Estas son cosas que aprendí y
he tratado de practicarlo. Él era un hombre
de pocas palabras porque para él valían
mucho y no debíamos gastarlas sin decir
lo que en verdad se pensaba. Las palabras eran
vida. Él te miraba atentamente y contestaba
sólo lo necesario”.
Ante el deceso del Papa, el actual juez del
tribunal eclesiástico de Arecibo recordó las
palabras del Santo Padre en los momentos de crisis: “No
tengan miedo”. Sobre Su Santidad, Padre
Eddie afirmó: “Siento que perdimos
un ejemplo de vida y fe en la práctica
misma. No sólo lo digo como sacerdote,
sino como cristiano. Él fue un hombre
que nos enseñó a vivir la fe en
tiempos modernos”.