Los
jóvenes hablan sobre el reggaetón
Vivian Maldonado Miranda
entrevistas@elvisitante.biz
Han completado más de 83 semanas en la
lista de los 25 álbumes más vendidos.
Ocuparon el primer lugar en ventas durante los
14 días anteriores al cierre de esta edición
(Billboard Top Latin Albums: marzo y mayo 2005).
Su ritmo condujo las campañas políticas
de todas las ideologías.
 |
Unos lo llaman música, poesía
o medio de expresión. Otros lo acusan
de denigrar a la mujer, de fomentar la violencia
y el uso de drogas. El movimiento que comenzó como “underground”,
hoy se escucha entre la juventud de todos
los niveles sociales. ¿Qué opinan
los jóvenes acerca del reggaetón? |
“
A mí me gusta. Yo lo escucho por el ritmo,
pero las letras son vacías”, comentó Héctor
Rivera, de 20 años. “Creo que deberían
cambiar el contenido. Ellos tienen el potencial
de llegar a la juventud, si dejaran de denigrar
a la mujer y de cantar lo que ellos cantan”.
Rivera expresó que varios intérpretes
han mejorado su música, pero que la presión
por vender hace que de 15 composiciones en un
disco, sólo una o dos lleven mensajes
positivos.
Con sus cabellos trenzados al estilo de Don
Omar, el estudiante de tercer año de la Universidad
de Puerto Rico en Mayagüez aseguró que
seguiría de igual forma el género
si su contenido tuviera valores. “El problema
es que están mal enfocados. Yo creo que
poco a poco están cambiando. Tal vez algún
día lleguen a tener buenos mensajes”,
afirmó. Rivera relacionó los problemas
de violencia en Puerto Rico con la música,
a pesar de que otras posturas afirman que el
reggaetón sólo refleja una realidad
que ya existe.
“
Si cantan de pelea y matar, ellos saben que los
problemas de la calle tienen que ver con eso.
Yo no los veo como un ejemplo a seguir, pero
lamentablemente hay gente que no tiene familia
y se visualizan como ellos y quieren seguir lo
que ellos dicen”, detalló el joven.
Por otra parte, Rivera describió los movimientos
del perreo como “un poco fuertes”,
pero señaló que todo depende con
los ojos que las personas lo vean. “Hay
gente que lo ve de otra forma y terminan haciendo
cosas que no deberían. Si uno lo ve como
un baile, no creo que pase nada”, detalló.
Proveniente del área sur de la Isla y
con 22 años de edad, “Jorge” (nombre
ficticio) afirmó que las canciones han
cambiado mucho desde sus orígenes. “Ahora
la gente escribe más comercial. Yo los
escucho y sé de eso”, opinó el
joven, quien prefirió permanecer en el
anonimato. Jorge afirmó que se debería
mejorar la letra, aunque aseguró que muchos
han mejorado su contenido para poder llegar a
otros países. “Hay algunas [composiciones]
que tú las oyes y si la canción
está mal, bien calle, uno dice como que
esto no está bien para la juventud”,
aseguró.
El seguidor del reggaetón separó diferentes
líneas de escritura, las cuales clasificó como:
las dirigidas a las mujeres, las de “tiraera” y
las que son para “las muchachas locas de
la calle”. Entre las alternativas para
mejorar el género musical, el joven hizo
un llamado a los artistas que se han involucrado
en drogas para que abandonen el uso de sustancias
y le den un buen ejemplo a su fanaticada.
En la región Norte del país, Manuel
Hernández, de 15 años, resaltó que
en su caso la música no tiene influencia
sobre él. “Yo creo que se debe mejorar
la letra y eliminar las palabras malas de algunos
discos. Opino que no debe ser vulgar y que no
deben dar malos ejemplos”, comentó.
El estudiante de la escuela Juan Ramón
Jiménez afirmó que escucharía
la música aún con la letra limpia
y citó el ejemplo del reggaetón
cristiano. Sobre el baile, expresó: “Debe
ser más despegado porque puede llevar
a unas acciones que después traigan enfermedades”.
“
Lo que deben mejorar del perreo es que las mujeres
no bajen hasta abajo y que no enseñen
todo”, puntualizó Lizy Ortiz, de
22 años. “Yo he escuchado música
que es bonita porque habla del amor. Pero hay
otras que hablan barbaridades de doble sentido.
No me gustan las de doble sentido”, afirmó la
estudiante universitaria. La joven también
comentó que la música no influye
en su forma de actuar, pero prefirió las
canciones que hablen de cosas bonitas. Ante la
interrogante de cómo se podría
mejorar el reggaetón Lizy concluyó: “A
los compositores, que mejoren las canciones”.
Se
gradúa el perreo
Miriam Pérez de Martínez
Para EL VISITANTE
No podía creer lo que veían mis
ojos en el baile de graduación de octavo
grado al cual asistí como invitada. Se
estaba bailando lo que está en boga, el
perreo. Los muchachos prácticamente estaban
teniendo sexo con la ropa puesta. Los padres,
sentados y aparentemente resignados, otros indiferentes
o entretenidos con sus acompañantes, algunos
se levantaban de vez en cuando y daban su perreo
pasito. Los que estábamos en la parte
de atrás no teníamos idea de lo
que estaba pasando, ya que los jóvenes
tenían su sección de baile al lado
del disc-jockey. Por curiosidad me levanté para
ver cómo bailaban los muchachos, pensando
que se contoneaban unos frente a los otros o
como había observado en otra fiesta de
jóvenes tal vez estarían cantando
frente a la música o brincando. No fue
así, el espectáculo era horrible.
Cómo es posible que las autoridades escolares,
auspicien este tipo de comportamiento y qué tristeza
saber que los padres, a los cuales conozco y
sé que son buenas personas, acepten que
se celebre la culminación de una etapa
educativa con un baile tan grotesco. Por favor,
no me digan que es que estoy atrasada, que soy
una retrograda, es el perreo que ha hecho que
los seres humanos se acerquen más a sus
instintos animales y se alejen de sus cualidades
de persona. Por algo se llama perreo. No nos
ceguemos, démonos cuenta de la etimología
de la palabra, la misma viene de perro. ¿Qué hacen
los perros en la calle o donde quieren? Comportarse
como perros. No es propio de los humanos comportarnos
como tal. Sexo en público, eso sí es
un atraso.
El sexo es un hermoso regalo de Dios muy íntimo
y por eso se ha dispuesto que se dé en
el momento de entrega de esa intimidad en una
relación de uno con uno, repleta de amor
y dentro del matrimonio y no un encuentro fortuito
en un lugar público.
Nos estamos resignando a pensar que nada podemos
hacer si eso es lo que está de moda y
a los muchachos les gusta, y como hay que complacer
a los muchachos... Repasemos esa creencia y démonos
cuenta, que no nos está llevando por buen
camino...
No, no tenemos que complacer a nuestros hijos
en todo. Los mensajes que les inyectan estas
canciones, en su mayoría, no son nada
positivos, incitan a la violencia y siembran
desprecio y angustia. La excitación que
provoca este baile no es para personas de esa
edad que adolecen de las neuronas necesarias
para actuar con sano juicio. Recordemos que nuestra
responsabilidad como padres, como educadores,
es formar y guiar a nuestros hijos de acuerdo
con las virtudes humanas. Si sus vidas se rigen
por los buenos principios, harán buen
uso de su libertad sin caer en el libertinaje.
Nos quejamos de lo mal que anda nuestra sociedad.
Sin embargo, contribuimos a empeorarla, permitiendo
que nos domine la corriente y la moda. Los valores
que nos enseñaron años atrás
no están pasé. La indiferencia
y la permisividad nuestra como padres sólo
indican que nuestras buenas costumbres se están
debilitando y nos estamos dejando tragar por
el monstruo de la fuerza de las masas.
Hay que atreverse a ser diferente y para eso
hay que tener pantalones y pasar trabajo. Debemos
aunar esfuerzos, padres, escuela, iglesia, comunidad
y gobierno si es necesario. Pero antes hay que
estudiar el asunto, entender las desventajas
de dicho género, actuar con convicción.
A los autores del perreo hay que decirles:
no a los bailes, no a la letra. Hay que reconocer
que tienen talento para componer, memorizar,
inclusive para señalar algunos problemas
de nuestra vida como individuo, como pueblo.
Esas habilidades pueden utilizarse para bien,
sin hacer uso de la vulgaridad, podrían
contribuir al mejoramiento del ser humano, de
nuestra gente puertorriqueña. Ya tienen
a los jóvenes cautivos con el ritmo. Entonces,
por qué no hacer que se les graben mensajes
que sensibilicen sus corazones hacia el amor,
la bondad, la caridad. En cuanto al baile, se
puede modificar, y poner en práctica uno
que requiera talento, agilidad y coordinación.
Les invito al cambio.
Padres, educadores, iglesias, gobierno y autores
de perreo... Les reto. ¿Se atreven?
Leyes del Perreo
En el año 2002, la ex senadora Velda González
presentó tres proyectos de ley, ante la
preocupación por los contenidos en la
música y en los videos de reggaetón
(proyectos del senado número 1549, 1550
y 1553). Estos tres proyectos se convirtieron
en las leyes número 140, 141 y 142 del
2002, respectivamente.
Ley Núm. 140 del año 2002: Para
adoptar la Ley de Carta de Derechos del Ciudadano
Ante la Obscenidad y la Pornografía Infantil
Artículo 2: definiciones, secciones e
y f:
“
Menor”, significa todo individuo menor
de 16 años de edad.
“
Pornografía Infantil”, significa
material que contenga conducta sexual que, aunque
no se considere obsceno, se lleva a cabo para,
con o en presencia de menores y según
dispuesto en nuestro ordenamiento jurídico
vigente.
Derechos de toda persona establecidos en la
ley:
•
Disfrutar de una radio y televisión que
no incluyan material obsceno ni con pornografía
infantil (Artículo 4).
•
Conocer las leyes sobre pornografía infantil
y obscenidad (Artículo 5).
•
Conocer los remedios disponibles para hacer valer
el derecho a una radio y televisión libre
de obscenidad y pornografía infantil (Artículo
6).
•
Solicitar al estado que se prohíba material
Obsceno y/o con Pornografía Infantil (Artículo
7).
Ley Núm. 142 del año 2002: Para
crear en DACO la Oficina de Orientación
al Ciudadano Contra la Obscenidad y Pornografía
Infantil en la Radio y Televisión.
Artículo 3 (Deberes de la Oficina de Orientación
al Ciudadano)
•
Orientar a las personas sobre las leyes y reglamentos
que regulan el lenguaje y contenido obsceno o
pornográfico o indecente en la radio y
la televisión y sobre los remedios o acciones
para querellarse contra los que incurran en violaciones
a los mismos.
Oficina de Orientación al Ciudadano Contra
la Obscenidad y Pornografía Infantil en
la Radio y Televisión (DACO)
Teléfono: 787-722-7555, ext 4055
Web: http://www.daco.gobierno.pr/Pagina_Obsenidad.htm