Dispersos
Cuando la realidad se torna árida y amarga
se busca refugio en la ilusión o en la
casa del lado. Las tristes circunstancias del
país punzan el alma y la multitud se acoge
a un ojalá de esperanza, que a veces se
convierte en desasosiego las veinticuatro horas
del día. Se vive, se camina, se sueña
casi a contrapelo de una libertad que es horizonte
y determinación. No se ve el final del
túnel en medio de esa obscuridad querida
y valorada por los que defienden sus causas y
ponen a fuego lento las de Puerto Rico.
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El ser humano, creado para intuir los cauces
vitales, pierde su peculiar visión
al choque con los desperdicios sólidos
acumulados por la vaciedad, los conceptos
frágiles, y la avalancha de palabrerías
insensatas. No transcurre un día sin
que se alimente al pueblo con pan viejo,
vino amargo y grasas que sólo conducen
a la obesidad ofensiva. Nuestros líderes
ensucian todas las aguas y logran que el
pueblo beba de ellas sin argumentar, ni pasar
juicio sobre tales ofertas nimias. |
La dispersión y el reguerete de gente
han creado una segunda naturaleza sobre los boricuas
que caminan sin son ni ton, con sacos de penas
en ese “deambulismo” que conmueve
y asusta. Los que vemos por las calles pidiendo
limosna o comida, son sólo una ínfima
cantidad de los otros, los que tienen el alma
acalambrada y la identidad por el piso. Los vagones
de lágrimas, tristezas y frustraciones
van y vienen en esos días de inclemencia
y noches sin final.
Los retos básicos del puertorriqueño;
comprar, festejar hasta los bautismos de muñeca,
ir a Disney, son parchos sobre una piel en ascuas.
Las apariencias pueden más que la entrañable
cohesión interior que fortalece el espíritu
y el carácter. Como hay tanto alarde de
alegría por el tener, las personas no
se dan cuenta que visten harapos y convergen
en un mar de cosas que arrastran en mirada lánguida
y traumatizadora.
Los acontecimientos diarios, trágicos
por demás, apuntan a un desgaste mental
que está en la base de una soledad enfermiza.
No hay idea, ni pensamiento claro, ni ganas de
regresar al punto de partida. La dispersión
se convierte en acoso, en fuga, en un tomar determinaciones
que afectan al individuo y a toda la comunidad.
Conviene convocar a los hijos de Borinquen
al festín de la verdad y de la convivencia.
Esos tristes banquetes de apologías al
bienestar económico sin espíritu,
no confortan a nadie. Son cuñas de un
palo que está enfermo y el comején
le penetra hasta el alma.
aplaude
Usuarios
A
los que toman el tren urbano y se acostumbran
a esta transportación masiva que puede
hacer la gran diferencia en el área
metropolitana de San Juan.
Es indispensable salir del individualismo y
de las pretensiones anárquicas para
ingresar al mundo globalizado.
La gasolina cara y los ingresos en precario
son argumentos para dejar descansar el carro
e ingresar
en los vagones del tren. Aquí se puede
meditar, leer, hablar con otras personas.
El tren urbano ha costado un potosí. No
se ve bien que camine huérfano de usuarios
porque esto representaría una gran pérdida
económica para todos.
Ciego
Al
maestro ciego Elis Pomales Morales, natural
de Guayama, de 31 años de edad, que blande
su entusiasmo y sus motivos pedagógicos
a favor de sus estudiantes.
Este aficionado de la luz, que brota en su
interior, ha entendido que su vocación brota a raudales
del espíritu. El conoce a perfección
el salón de clases y a cada uno de sus
estudiantes.
Cada vez más éstos luchadores dan
cátedra a todo el país que vive
en un letargo y pone “peros” a toda
acción buena y sana.
Es tiempo de aprender de aquellos que promueven
la luz por encima de las tinieblas y aseguran
las transparencias divinas para nuestro pueblo.
Editor
censura
Funerales
A los que no tienen reparos en convertir un
funeral en una fiesta y establecer la ruta de
la superficialidad
y el buruleo.
Cuando una persona muere, los vivos no deben
atarla al simplismo organizado o a la vanidad
terrestre. El estilo de “venga el trago” y
el ritual de poca monta sólo sirven para
trivializar un momento solemne de paz, oración
y recuerdos.
El difunto, que no puede defenderse, merece
un comportamiento de altura. No hay que establecer
los vicios que le acompañaban porque se
presta a malas interpretaciones.
La Iglesia subraya a través de las exequias
el misterio de la vida y de la muerte y nos regala
la esperanza de una feliz resurrección.
Reporteros
Aquellos
reporteros que insisten en la burundanga periodista
y se acercan a los niños a
hacerles preguntas que superan la capacidad de éstos.
Los niños merecen un trato especial y
no se les puede colocar sobre los ratings para
obtener de ellos una respuesta que hiere el corazón
y los sentimientos.
El tema de acoso sexual no es menú para
la mesa de los niños que son víctimas
de atropello.
La prensa debe distinguir y ponderar la noticia
y la imagen que van a llevar a todo el país.
De lo contrario estarían contribuyendo
al mal que nos arropa.
Editor