Edición 20 • 15 al 21de mayo de 2005
Hoy es martes, 7 de febrero de 2012

José R. Ortiz Valladares, Ph.D.
director@elvisitante.biz

Lo que queda

Después del bailecito que simula el acto sexual de los perros (perreo) entre adolescentes, después de las letras eróticas ofensivas a la dignidad humana y todo envuelto en un ritmo pegajoso en donde se funden el rap, el hip-hop y el reggae con más “son” o sea el reggaetón, ¿qué queda?... la soledad del propio asco, la frustración ácida del ‘peer pressure’ y mucha rabia con los responsables directos e indirectos de la fiestecita.

El baile que podría ser una expresión digna de alegría, desenfado, ritmo y armonía, se convierte en un contoneo idiotizante. Las letras que podrían ser arte que ennoblezca al ser humano, ensalzan el sexo, las drogas, el alcohol, el dinero, incitan al odio, la infidelidad y denigran a la mujer.

Es verdad que ante la alarma social, algunos pocos intérpretes y productores han corregido los contenidos de las letras. Cierto es que ante la utilización de menores, sobre todo de mujeres, para proyectar mediante videos musicales una juventud promiscua, se han aprobado leyes contra la obscenidad y la pornografía infantil que defiende a los menores.

Aún así, los padres y la comunidad viven anestesiados e indiferentes ante este ambiente y se les hunde el ‘titanic’ mientras ellos tocan el piano.

En esto hay que actuar con firmeza, audacia y astucia. En los bailes, sí al hip-hop, al merengue, al rap, a la salsa, al bolero, al ska, al rock … pero un no al reggaetón de letras inmorales, ni al perreo.

Los padres tienen que organizar la diversión de los hijos con enorme inventiva. No se pueden dejar arrastrar de los bandidos que quieren pervertir y sonsacar a sus hijos, ni pueden dejar que malintencionados les organicen la vida. Para divertirse a plenitud no hay que hacer inmoralidades.

En el fondo esto es un reflejo de la ausencia de valores familiares y de la falta de vergüenza y sentido común. Dios quiera que algún día podamos apreciar el buen ritmo de la música del reggaetón por todo cuanto tenga de puro, amable, noble y honorable.

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