Signo
de contradicción
J.J. Koppany Santa-Pinter
Para EL VISITANTE
Oh ¡cuán cierto es: “Nihil
novum sub sole” –nada nuevo bajo
el sol! Apenas nacido Jesús, unos días
después, con motivo de su circuncisión
en el Templo conforme a la Ley, Siméon, “hombre
justo y temeroso de Dios” (...), sobre
quien “estaba el Espíritu Santo” le
dijo a Su Santísima Madre: “He aquí que éste
está puesto (...) como señal a
quien se contradice” (Lc 25:34).
Efectivamente, el cambio personal en la jefatura
máxima del Papado, de Juan Pablo II a
Benedicto XVI, ofrece el argumento irrechazable: “No
vine a poner paz a la tierra sino espada” (Mt
10:34), esto es, “división” (Lc
12:51).
Informa la prensa que elementos liberales y “católicos” americanos
y algunos hispanos y afroamericanos, desilusionados
de la elección del nuevo Papa, le sugieren
cambios al paladar de ellos (apertura hacia el
aborto, la eutanasia, el divorcio, al “casamiento” entre
personas del mismo sexo (?!), a la creación
del clero católico femenino, homosexualismo
y lesbianismo reconocidos, propagados, institucionalizados,
protegidos, enaltecidos, exaltados y demás
fenómenos) pero por ignorancia o por mala
fe olvidan que lo que sugieren y esperan del
nuevo Papa, no sería nada más ni
nada menos que subvertir la genuina tradición
de la fe católica –por seguir mandato
divino- o sea, que se destruya la creencia, la
esencia y la substancia misma de la Iglesia Católica,
Apostólica y Romana. Están soñando
con pájaros preñados, como decimos
en mi pueblo, por ello es simplemente imposible
por la promesa de Nuestro Señor (Mt 16:18)
no sólo por ser Jesús “la
verdad” –además de ser también “el
camino”, “la vida” (Jn 14:6)
y “la resurrección” (Jn 11:25)-
sino también porque “El cielo y
la tierra pasarán pero mis palabras no
pasarán” (Lc 21:33).
Por lo cual: por más que algunos estén
cacareando “nonsenses” (cf mi “Palabra
y lengua”, El Visitante, 20 al 26 de julio,
2003, p. 10), lo que Jesús haya dicho
o diga como dijo en una ocasión registrado
en los Evangelios contestando a una pregunta
de los apóstoles que lo que ha dicho a
ellos, “lo digo a todos” (Mc 13:37)
y tendrán que responder oportunamente
de sus faltas y fallas (“Por tus palabras”,
El Visitante, 6 al 12 de marzo, 2005, p. 13 y
Mt 12:37: Jn 5:31-40 y Santiago 5:12).