Beatificación
de la Hermana Ascensión
Nicol Goñi
Fundadora
de la Misioneras Dominicas del Rosario
Hermana Milagros Vélez,
O.P.
Para EL VISITANTE
El 14 de mayo [ayer], víspera de la fiesta
de Pentecostés, tendrá lugar en
la Basílica de San Pedro, Roma, la ceremonia
de Beatificación de Madre Ascensión
Nicol Goñi, fundadora de la Congregación
de Misioneras Dominicas del Rosario y pionera
en la tarea de promoción de la mujer desde
su compromiso misionero en la selva peruana.
Al ser declarada Beata, Ascensión Nicol
es presentada públicamente a los cristianos
como modelo de mujer consagrada que vivió de
manera coherente y extraordinaria los valores
del evangelio.
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Deseamos que este acontecimiento sea para
los seguidores y seguidoras de Jesús
una oportunidad privilegiada para reavivar
nuestro compromiso misionero y nuestra opción
por los más necesitados. Para cada
una de nosotras como Misioneras Dominicas
del Rosario, esta beatificación constituye
un momento significativo que acogemos como
una llamada a dar un nuevo impulso a nuestra
vida en todas sus dimensiones. |
Ascensión Nicol nace en Tafalla, una pequeña
ciudad de Navarra, España, el l4 de marzo
de 1868, en el seno de una familia sencilla,
marcada por una fuerte tradición religiosa.
Sus padres le llevaron al colegio-internado de
Santa Rosa de Huesca para ser educada como buena
mujer y buena cristiana. Para ella, el contacto
con la vida religiosa dominicana creó en
ella un interrogante sobre su vocación.
Después de un discernimiento serio ingresa
en el noviciado de las Hermanas Dominicas del
convento de Santa Rosa de Huesca. Durante el
tiempo de permanencia en esta ciudad se dedica
a la educación de la juventud.
En el 1913, a los 44 años de edad se ofrece
para ir de misionera al Vicariato Apostólico
de Urubamba y Madre de Dios (en Perú).
Ascensión fue la primera misionera que
ingresó en la selva peruana para dedicarse
a la promoción humana y cristiana de la
mujer en su propio ambiente socio-cultural. Junto
a Mons. Ramón Zubieta, O.P., Vicario Apostólico
de Urubamba y Madre Dios, en el 1918 fundó la
Congregación de Misioneras Dominicas del
Rosario, cuyo carisma es “Evangelizar a
los pobres en aquellas situaciones misioneras
donde la Iglesia más nos necesite”.
Hoy, siguiendo las huellas de Ascensión
Nicol, las Misioneras Dominicas nos sentimos
llamadas a renovar nuestra opción por
el pobre, a traspasar fronteras, colocando la
tienda de la misericordia y la compasión
en los contextos más necesitados, y aprendiendo
a acoger la diversidad de culturas como riqueza
de lo que Dios ha hecho surgir en los distintos
pueblos.
Las Misioneras Dominicas del Rosario estamos
presente en todos los Continentes. Hermanas de
24 nacionalidades, repartidas en 142 comunidades
en 22 países, intentamos continuar el
carisma misionero que el Espíritu suscitó en
Ascensión Nicol y Ramón Zubieta.
La Congregación se estableció en
Puerto Rico el 24 de febrero de 1954. Son 51
años de entrega generosa, dedicación
y servicio al pueblo puertorriqueño, el
que tan buena acogida nos ha dado siempre y del
que estamos muy agradecidas. En la actualidad,
somos un grupo de 16 que estamos presentes en
Hato Rey, en el Colegio Lourdes; en Gurabo, en
el barrio Celada; y en Mayagüez y Toa Baja,
en los barrios Sabana Seca y Campanillas.
Junto al pueblo de Puerto Rico deseamos vivir
este acontecimiento y darle sentido, como un
verdadero paso del Señor en nuestra Congregación
y en nuestras vidas. Queremos agradecer al Señor
y al pueblo de Puerto Rico, el compartir con
nosotras la alegría de esta beatificación.