Edición 20 • 15 al 21de mayo de 2005
Hoy es viernes, 18 de mayo de 2012

El Papa de la misericordia

Myrna Fernández, Coop.fp

Para él, no hace falta buscar más o mayores calificativos. Basta recordar a Juan Pablo II como el enviado por el Señor para que dictara cátedra entre nosotros, por un tiempo. Así lo hizo: hemos de defender la vida, amar la verdad y reconocer a todo ser humnano como hijo de Dios. ¿Lo haremos?

Muchos aman a Juan Pablo II y lo seguirán amando, pero es necesario recordar y afirmar en nuestras vidas estas, sus palabras: “A cada hombre se le confía la tarea de ser artífice de su propia vida; en cierto modo, debe hacer de ella una obra de arte, una obra maestra.”

Durante los últimos días de Juan Pablo II en la tierra y en su deceso recibimos muchas cartas de nuestros lectores. A su memoria, y para honrarle en su cumpleaños en el cielo el 18 de mayo, he aquí algunas de esas cartas.

Juan Pablo se nos fue al cielo

Como había vivido: humano, evangelizador y santo, nuestro amado y llorado Juan Pablo II se nos fue plácidamente al cielo.

Quizás ningún otro papa como Juan Pablo II recorrió todos los caminos de la vida, de ordinario, todos sembrados de espinas. Conoció bien pronto la orfandad, tuvo que trabajar para sobrevivir, se afanó por saber -¡y a fe que lo consiguió!-, transmitió a todos sus saberes desde la cátedra universitaria y, olvidándose totalmente de sí mismo, se entregó a Dios y a los hombres en el sacerdocio. Proclamó en todo momento de palabra y por escrito la verdad. Y una vez llegado al papado, fue el campeón indiscutible, cual otro San Pablo de Tarso, de la evangelización a escala mundial, antes jamás conocida, y difícil de imitar.

Otro aspecto que la Iglesia agradece –agradecimiento que debería alcanzar a toda la humanidad-, es su defensa a ultranza de la vida y de la dignidad de la persona. Contra todo viento y marea, rechazó enérgicamente el divorcio, el aborto en cualquier circunstancia, el amor libre, el matrimonio (?!?) entre homosexuales y lesbianas, el experimento con embriones vivos... Si, todo es “de cajón” en la teología y moral católicas. Pero él nos dio ejemplo a todos de la energía con que debemos proclamarlo.

Su última enfermedad, tan sobria y elegantemente llevada, fue otro ejemplo para la humanidad entera.

P. José P. Benabarre Vigo
Manila, Filipinas


Un camino de esperanza

En estos días, cuando todos los ojos del mundo van a Roma, se piensa en un Papa, en un hombre, en un pastor excepcional. Se comenta que a diferencia de otros que siempre nos dicen lo que queremos oír, que se esfuerzan por darnos gusto en todo y esquivan las cosas que nos cuestan trabajo, este Papa nos habló de lo que es importante, nos guste o no; nos fue franco, nunca nos consideró tontos; nos enseñó que es más importante ser queridos por las exigencias que por las caricias, porque los aduladores buscan las caricias para pasarlo bien, pero buscan a los exigentes cuando quieren vivir.

El camino de Juan Pablo II nos lleva a ocuparnos bien de nuestra realidad de vida, a confiar en el trabajo bien hecho, a saber que lo que vale, vale; a no angustiarnos por las críticas ni a mendigar los elogios. A estar siempre insatisfechos, pero no porque no llegan los premios, sino porque la belleza está siempre un poco más allá de nuestras manos. A vivir gozosa y exigentemente hacia esa obra bien hecha.

Mirando los caminos de Roma, vemos a millones de seres humanos, siguiendo a un hombre con una vida llena, que produce por sí misma abundantes frutos. Un triunfador que parte de este mundo y reconocido por todos. Ellos son humanos como nosotros, que quieren tener muy vivo el recuerdo de una vida, la de Juan Pablo II, que no ha sido fácil, que está llena y que es infinitamente entusiasmante. ¡Qué hermoso camino de Esperanza!

Ismael Fletcher Rivera
San Juan


Papa Juan Pablo II

Nuestro Santo Padre, Juan Pablo II
Nos ha enseñado el camino
que hemos de seguir,
llevando sus mensajes por todo el mundo
Suplicando que cesen las guerras y vivamos en paz.

Ha viajado tanto como las aves,
llevando su amor a los demás
Su amor que conocen tierra, cielo y mares
Tierra que El ha pisado,
dejó huellas con su humildad.

Paz auténtica fue su mayor deseo,
respetando a los demás individuos y pueblos en su dignidad
Solidaridad entre todos los pueblos
Imploraba en su llamado, la justicia social.

Culminando su Vía Crucis,
a la ventana se asoma
Con su rostro de angustia miró la multitud
Multitud que recibió sus mensajes en diferentes idiomas
No pudo decir palabras...
Sólo hizo la señal de la Cruz.

Su agonía comenzó,
culminando Semana Santa
Cumpliendo su misión
por amor a la humanidad
El peso de la cruz
que en su espalda llevaba
La cargó con humildad y amor y la ha llevado a la santidad.

Escribo estas palabras
que salen del corazón
Dejando caer mis lágrimas
en muestra de mi amor
El mundo entero llora, unidos al dolor
Unirnos como hermanos,
fue su mayor petición

Annette Alemán
Trujillo Alto, PR


A Juan Pablo II

Lirio entre espinas, de fragante aroma, la Iglesia entera te llora y te canta, eres de Pedro la figura santa, eres cual Cristo en la fecunda Roma.

Alba figura sobre el mundo entero, que en medio de este mar enfurecido, amor proclama el Papa octogenario, que ve sangrar su corazón herido. Dios te guarde gallardo y dulce Pastor, de Cristo escudo y relicario.

Una sola es de Cristo la Iglesia, la Católica, Apostólica y Romana. Porque uno es el Jefe supremo, que Jesús al rebaño dejó. El vicario de Cristo en la tierra, es el Papa que en Roma reside, sucesor de Pedro primero, que de Cristo la llave heredó.

Rodarán los tiranos crueles, hechos añicos serán los imperios y la Iglesia de Cristo adelante, seguirá en su marcha triunfal.

¡ Dios te guarde, Juan Pablo II!

José A. Durán Hernández
Santurce, PR

Ir al tope del documento
Ir atrs
Página Principal De Portada Esta Semana En Foco Formación Liturgia Por las diócesis EV de Revista