| Edición 20 • 15 al 21de
mayo de 2005 |
Hoy es martes, 7 de febrero de 2012
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Domingo
de Pentecostés – Ciclo
A
El
don del Espíritu Santo
P. Angel Manuel Santos Santos
liturgia@elvisitante.biz
Para EL VISITANTE
Hechos 2,1-11
La efusión del Espíritu sobre
la Iglesia ocurrió cincuenta días
después de la Pascua. Para los judíos,
Pentecostés era la gran fiesta de la
cosecha y la renovación de la alianza.
Para los cristianos es la fiesta del Espíritu
Santo.
Salmo 103, 1.24.29-31.34
Este salmo es un himno a Dios
creador. Nos invita a bendecir a Dios en
el esplendor de
su creación. Los cristianos lo recitamos
para alabar a Dios por el envío del
Espíritu Santo que recrea y renueva
la faz de la tierra.
I Corintios 12, 3.7.12-13
Los cristianos hemos sido
bautizados en el mismo Espíritu para formar un solo cuerpo.
Todos los dones eclesiales vienen del mismo
Espíritu. Los carismas y dones espirituales
se usan para edificar la comunión.
Juan 20, 19-23
El día de la Resurrección, el
primer día de la semana, el domingo
al atardecer, el Señor se apareció a
los discípulos. Los saludó con
la paz, sopló sobre ellos el Espíritu
y les concedió la autoridad para
perdonar los pecados en su nombre.
El
manantial del Espíritu Santo
La Iglesia primitiva reconoció y celebró el
domingo como el día de la Resurrección
del Señor y de su presencia gloriosa
en la Iglesia. Para vivir esa presencia, los
discípulos se reunían para la
fracción del pan, que era el nombre
que la Iglesia primitiva le daba a la Santa
Misa. Siguiendo el ejemplo de los primeros
discípulos, los cristianos de hoy, para
vivir la presencia de Cristo resucitado, se
reúnen cada domingo para la Santa Eucaristía.

Después de la muerte de Jesús,
los discípulos estaban escondidos con
las puertas cerradas por miedo a los judíos.
Hoy también muchos miembros de la Iglesia
se esconden. No se ocultan corporalmente porque
tienen que salir al trabajo, a la escuela y
al mercado; pero disimulan su identidad de
cristianos. Silencian su comportamiento y su
estilo cristiano de vida de bautizados y miembros
de la Iglesia. Se ocultan porque no cumplen
las promesas bautismales de renunciar al pecado
y creer en Cristo Jesús. El cristianismo
escondido dejar de ser cristianismo porque
el fiel debe ser luz del mundo. Jesucristo
quiere que el mundo vea las buenas obras de
los cristianos para que dé gloria a
Dios.
Jesús se pone en medio de la Iglesia
especialmente en la Santa Eucaristía,
a pesar de la debilidad de los cristianos.
La presencia de Cristo nunca le falta a la
Iglesia. Cada vez que los fieles se reúnen
en la Santa Misa para la Eucaristía,
encuentran a Cristo vivo. La presencia de Cristo
trae paz al corazón y a toda la Iglesia.
La única manera de superar el miedo
de da testimonio es la paz. Jesús nos
regala la paz cuando creemos y nos entregamos
a Él. Con la paz y la visión
de Cristo resucitado, los discípulos
se llenaron de alegría. La paz y la
alegría son signos de la presencia de
Cristo en nuestro corazón y en la comunidad.
Por eso antes de recibirlo en la sagrada Comunión,
compartimos unos con otros el signo de la paz.
Jesús le mostró las marcas de
la cruz, las cicatrices de los clavos y la
señal de la lanzada a los discípulos.
Cristo resucitado tiene las marcas de la cruz
en su cuerpo humano sentado a la derecha del
Padre y presente en la Sagrada Eucaristía.
La Eucaristía es la vivencia de la Pascua
de Cristo, como Él entregó su
cuerpo y derramó su sangre para redimir
al hombre del pecado. Nos recuerda el Santo
Padre Benedicto XVI: «No es el poder
lo que redime sino el amor. Este es el distintivo
de Dios: Él mismo es amor. ¡Cuántas
veces desearíamos que Dios se mostrara
más fuerte! Que actuara duramente, derrotara
el mal y creara un mundo mejor…Nosotros
sufrimos por la paciencia de Dios. Sin embargo,
todos necesitamos la paciencia de Dios. El
Dios, que se hizo cordero, nos dice que el
mundo se salva por el Crucificado y no por
los crucificadores. El mundo es redimido por
la paciencia de Dios y destruido por la impaciencia
de los hombres» (Homilía en la
Misa de inauguración, 24 de abril de
2005).
Cristo resucitado sopló el Espíritu
Santo sobre los discípulos. En el Génesis,
Dios sopló sobre el hombre hecho de
barro y éste se convirtió en
un ser viviente. Cristo resucitado sopló sobre
los discípulos para convertirlos en
criaturas nuevas por la donación del
Espíritu Santo. El Santo Padre Benedicto
XVI afirma: «Unicamente donde se ve a
Dios, comienza realmente la vida. Sólo
cuando encontramos en Cristo al Dios vivo,
conocemos lo que es la vida» (Homilía
en la Misa de inauguración, 24 de abril
de 2005). En la vivencia del misterio de la
Pascua, muchos se quedan en la cruz, otros
se quedan en la resurrección, pero todos
debemos llegar a Pentecostés, el don
del Espíritu, la donación de
la nueva vida en Cristo Jesús. En cada
Eucaristía, los fieles reciben a Cristo
Resucitado, manantial del agua viva, el Espíritu
Santo que nos conduce a una nueva vida.
lecturas
| MAYO |
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| 15 |
+ Domingo de Pentecost³s |
| bl |
Misa pr del dÕa, Gl, Secuencia obligatoria, |
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Cr, Pf pr, PE I ñReunidosî pr, |
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PE II Æ III embolismos prs, BS pr. |
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Despedida con doble Aleluya. |
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L 1 Hch 2, 1-11; Sal 103 |
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L 2 1 Cor 12, 3b-7. 12-13 |
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Ev Jn 20, 10-23 |
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Oficio de la solemnidad. Te Deum. |
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Hr ant y Salm prs. Doble aleluya en |
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la despedida de las II VÕsp. |
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TERMINA EL TIEMPO PASCUAL Y |
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SE REANUDA EL TIEMPO ORDINARIO. |
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| 16 |
Lunes VII s.t.o. Feria O Memoria libre: |
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(MarÕa, Madre de la Iglesia) |
| ve |
Misa de feria o (bl) de la memoria (MRPR,
p. 132) |
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L 1 Sir 1, 1-10; Sal 92 |
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|
| |
Ev Mc 9, 14-29 |
| |
Oficio de feria o de la memoria (LHPR,
p. 26) |
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(OL: 1 Cor 11, 2-16) |
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| 17 |
Martes VII s.t.o. Feria |
| ve |
Misa de feria |
| |
L 1 Sir 2, 1-13; Sal 36 |
| |
Ev Mc 9, 30-37 |
| |
Oficio de feria |
| |
(OL: 1 Cor 11, 17-34) |
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| 18 |
Mi³rcoles VII s.t.o. Feria |
| ve |
Misa de feria |
| |
L 1 Sir 4, 12-22; Sal 118 |
| |
Ev Mc 9, 38-40 |
| |
Oficio de feria |
| |
(OL: 1 Cor 12, 1-11) |
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| 19 |
Jueves VII s.t.o. Fiesta: |
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Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote |
| bl |
Misa pr (MRPR, pàg. 134), GL, Pf pr, |
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Or. sobre el pueblo nÏm. 14 |
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L 1 Is 52, 13-15; 53, 1-12 Ñ |
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Heb 10, 12-13; Sal 39 |
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Ev Lc 22, 14-20 (Cf. Lecc. V, p. 75). Oficio
de |
| |
la fiesta (LHPR, p. 26), Te Deum, Hr ant
pr y |
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Salm de la semana correspondiente. |
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| 20 |
Viernes VII s.t.o. Feria o Memoria libre: |
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San Bernardino de Siena, pbro. |
| ve |
Misa de feria o (bl) de la memoria. |
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L 1 Sir 6, 5-17; Sal 118 |
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Ev Mc 10, 1-12 |
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Oficio de feria o de la memoria |
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(OL: 1 Cor 12, 31b-13, 13) |
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| 21 |
Sàbado VII s.t.o. Feria o Memoria libre: |
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San CristÑbal Magallanes, pbro y comp.
mres. o |
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Santa MarÕa en Sàbado |
| ve |
Misa de feria o (ro o bl) de una de las
memorias |
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L 1 Sir 17, 1-13; Sal 102 |
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Ev Mc 10, 13-16 |
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Oficio de feria o de una de las memorias |
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(OL: 1 Cor 14, 1-19) |
| bl |
I VÕsp de la solemnidad sig. Comp Dom I |
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Misa vespertina de la solemnidad sig. |
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| 22 |
+ VIII Domingo del Tiempo Ordinario. |
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Solemnidad: La SantÕsima Trinidad |
| bl |
Misa pr, Gl, Cr, Pf pr, BS nÏm 11 |
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L 1 Ex 34, 4-6. 8-9; Sal Dan 3 |
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L 2 2 Cor 13, 11-13 |
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Ev Jn 3, 19-18 |
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Oficio de la solemnidad. Te Deum. Hr ant
pr y |
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Salm del domingo de la I semana del Salt. |
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