Legislatura propone
cursos prematrimoniales para todos
Vivian
Maldonado Miranda
entrevistas@elvisitante.biz
En
Puerto Rico se celebraron más de 25,000
matrimonios y se produjeron más de
14,000 divorcios para el 2003.
De
acuerdo con los datos de la División
de Análisis Estadístico del
Departamento de Salud, el total de divorcios
en la Isla se ha
mantenido entre los 13,000 y los 15,000
divorcios anuales desde el 1978.
Por
otra parte, de los 25,236 matrimonios celebrados
en el 2003, sólo 5,180 se celebraron por
lo católico, según los
datos de The Official Catholic Directory
2004
y el Arzobispado
de San Juan.
¿
Qué ocurre con los más de 20,000
matrimonios anuales que no se casan por la Iglesia
Católica?
De
acuerdo con la representante Jennifer González,
muchas de las parejas que hoy día se casan
por lo civil no reciben una orientación
que los prepare para lo que enfrentarán
en la vida matrimonial.
“
Muchos llegan al matrimonio y no saben nada de
lo que es la violencia doméstica, ni de
las leyes relacionadas con el matrimonio”,
comentó González. “Yo creo
que el estado no puede dejar que el matrimonio
sea un papel más, sino que debe proveer
a estas parejas la oportunidad de un curso que
los oriente en las cosas básicas. Esto es
un campo que no se ha tocado. El estado no está promoviendo
una culturización de los valores”,
añadió.
Al respecto, la representante radicó el
Proyecto de la Cámara Número 1389.
La medida pretende disponer como política
pública la preparación de las personas
que interesen contraer matrimonio, para lo que
se ofrezca a los contrayentes la disponibilidad
de un Curso de Orientación Prematrimonial.
El proyecto establece la creación de un
Concilio de Formación Prematrimonial, adscrito
al Departamento de la Familia, para diseñar
y reglamentar el curso, a la vez que acredite a
las instituciones comunitarias para que colaboraren
en su difusión.
El Comité encargado de diseñar el
curso estaría compuesto por la directora
de la Administración de Familias y Niños,
Un Procurador de Salas de Menores designado por
el Departamento de Justicia, un juez de Salas de
Familia designado por el Juez Presidente del Tribunal
Supremo, una representante de la Oficina de la
Procuradora de la Mujer y un representante del
Colegio de Trabajadores Sociales de Puerto Rico.
Además, un representante de la Administración
de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción
(AMSSCA) y el director de la Administración
para el Sustento de Menores.
También se integrarán al Comité un
abogado de reconocida experiencia en Derecho de
Familia, un consejero matrimonial o familiar y
un representante de una entidad comunitaria sin
fines de lucro reconocida por su labor de apoyo
y protección a las familias, según
estipulado en la Sección
2 del escrito.
Entre los temas que incluiría el curso,
la sección 1 de la medida detalla: las implicaciones
legales del matrimonio y su disolución,
los derechos de los cónyuges, las implicaciones
fiscales y económicas, las responsabilidades
y obligaciones en las relaciones paterno y materno
filiales y la prevención de la violencia
doméstica. Además, la ingerencia
de las agencias públicas en la protección
de los derechos de cónyuges y menores de
edad, la resolución de conflictos, la comunicación
efectiva y los foros disponibles al cónyuge
para atender los problemas que
puedan surgir.
Las parejas que tomen las charlas
podrían
deducir una cantidad equivalente al costo del curso
de su plantilla contributiva y obtener un crédito
contra su contribución de $500 para el año
en que contrajeran matrimonio.
“
Estoy enviando el proyecto a todas las organizaciones
cívicas y religiosas para que me den ideas”,
comentó González a El Visitante. “Hay
unas organizaciones cívicas y religiosas
que siempre se han dedicado a esto. El curso no
lo va a dar el Departamento de la Familia, sino
las organizaciones. Se les va a dar una certificación”.
González afirma que el proyecto no excluye
a la comunidad religiosa, sino que está abierto
para que la Iglesia pueda formar parte del comité.
Profesionales en la Iglesia opinan
El proyecto es bueno, pero necesita
enmiendas antes de su aprobación. Así lo planteó el
licenciado Luis F. Hernández Vélez,
abogado y consejero legal, quien también
ofrece sus servicios profesionales
en los retiros prematrimoniales
en Casa Manresa.
Hernández Vélez expresó que
la definición de “instituciones comunitarias” es
muy amplia, por lo que se presta para que otras
instituciones, que no son iglesias, formen parte
del comité que diseñe
el curso.
“
Las organizaciones que defienden a los homosexuales
y las que defienden el aborto se proclaman a sí mismas
entidades comunitarias que apoyan la familia. Eso
es lo preocupante del proyecto, que deja lagunas
que pueden ser interpretadas de manera inadecuada.
Si el proyecto quiere reconocer a las iglesias,
que lo diga de una vez”, afirmó Hernández
Vélez. “Esto no se debe dejar a la
interpretación de un juez, que pueda ser
contraria a la intención que tuvo la legisladora”,
dijo. Hernández Vélez afirmó que
reconocer a las iglesias no viola la separación
constitucional de iglesia y estado, siempre y cuando
no se favorezca a una religión sobre otra.
Además, comparó el planteamiento
con la facultad que ofrece el estado a sacerdotes
y pastores para que casen las parejas, sin violar
esta división.
Otra enmienda sugerida por el licenciado,
quien también es candidato a diácono, es
que el proyecto sea obligatorio para todos, y no
a discreción de los contrayentes.
“
El estado puede regular aquéllas prácticas
sociales que entiende que van en beneficio de la
sociedad. Según se exigen pruebas de sangre
a los contrayentes, se les debe exigir que tomen
el curso”, agregó. Hernández
Vélez afirmó que, al dejarlo de forma
voluntaria, muchos contrayentes optarían
por lo más fácil y rápido:
no tomarlo.
En ese caso, Hernández Vélez señaló que
se debe establecer de forma expresa
el que se exima a las iglesias
de tener que ofrecer los temas
que
sean contrarios a su doctrina.
La sección 2 del proyecto, en su forma actual,
establece que el Concilio [adscrito al Departamento
de la Familia] podrá evaluar propuestas
de entidades independientes para impartir el curso,
siempre y cuando el contenido del curso incluya
todos los requisitos establecidos por el Concilio.
El mismo párrafo señala que “con
la aprobación del Concilio, el Secretario
del Departamento podrá acreditar dichas
entidades para impartir el curso, sujetas a multas
administrativas contra la organización,
ascendentes hasta no más de $5,000 por pareja
atendida, por incumplimiento con los requisitos”.
“
Yo entiendo que se puede dar el curso perfectamente
bien, respetando aquello en lo que la Iglesia no
está de acuerdo. Se debe reconocer de forma
escrita que a la iglesia no se le imponga impartir
aquéllos temas que sean contrarios a su
fe”, agregó.
El licenciado también se mostró preocupado
por la asignación de fondos, ya que asegura
que el $1 millón que se asigna al Departamento
de la Familia para la creación del curso,
equivale al costo que se estimó para establecer
el Comité y divulgar los
requisitos del curso, pero no para
el funcionamiento
permanente
del proyecto.
“
Las instituciones que ofrezcan el curso, van a
tener que incurrir en más gastos porque
necesitarán profesionales que ofrezcan las
charlas en los temas que proponga el Comité y
que no se estén tocando. Además,
aumentaría la matrícula y habría
que buscar otros locales. El proyecto no delimita
si se asignarán fondos a estas instituciones”,
agregó. Hernández Vélez también
planteó que a las parejas de escasos recursos,
que no cuenten con el dinero para tomar el curso
al momento de la planificación del matrimonio,
se le ofrezca algún tipo
de ayuda para que puedan tomarlo
de
forma gratuita.
El licenciado agregó que la medida sí representa
una oportunidad positiva para la iglesia de poder
catequizar a más personas.
Por su parte, el Padre Pedro L.
Reyes, Juez Adjunto del Tribunal
Metropolitano
de la
Arquidiócesis
de San Juan, favoreció la
iniciativa de la legisladora.
“
A nivel pastoral, puede traer beneficios porque
los temas que plantea son interesantes todos”,
concluyó.
Al cierre de esta edición, la medida fue
referida a las Comisiones de Bienestar Social y
de Presupuesto y Asignaciones de la Cámara.Enmiendas
propuestas al P de la C 1389 por el Lcdo. Hernández
Vélez
1. Que se sustituya el término “una
entidad comunitaria sin fines de lucro reconocida
por su labor de apoyo y protección a las
familias” por “las iglesias” o “la
comunidad religiosa en el país”.
2. Que sea obligatorio el curso
para solicitar la licencia matrimonial.
3. Que se exima a las iglesias
de tener que ofrecer los temas
que sean
contrarios
a su
doctrina.
4. Que se delimite una asignación
presupuestaria que permita el funcionamiento
permanente del sistema
de cursos prematrimoniales.
5. Que se separe una asignación
para que las parejas de escasos
recursos puedan tomarlo
de forma gratuita.