P.
José P. Benabarre
en sus noventa
años
Puntual y enérgico colaborador
Myrna Fernández, Coop.fp.
¿
Quién es este sacerdote, ya en los 90
años, que tan puntualmente envía
sus colaboraciones para EL VISITANTE? Sólo
lo conozco por su hablar, a través de
su página de catequesis y otras, que
pasan por mis manos antes de ir a la “prensa”,
escritos que prácticamente se convierten
en “dirección espiritual a la
distancia” para muchos... Cierto es sin
embargo, que su objetivo es alertarnos, crear
conciencia en nosotros respecto a nuestra fe
católica y acercarnos más a nuestro
Creador.
Vida de entrega y servicio
Comenta en una cartita: “La Comunidad
Benedictina con la que he estado viviendo desde
el 1 de abril [2004] –y a la que ya había
pertenecido desde el 1932 a 1982- me ha vuelto
a admitir como monje de pleno derecho. La profesión
solemne será, Dios mediante, el 7 de
diciembre. Les ruego encarecidamente que, conmigo,
den gracias a Dios por esa su exquisita benevolencia
para conmigo”.
Y continúa: “Los meses han pasado
tan rápidos como felices. Todo me ha
ido mejor de lo que pensaba y merezco. El noviciado
especial que tenía que pasar antes de
la admisión definitiva ha sido bien
corto. ¡Dios sea bendito! Durante estos
8 meses la vida ha sido bien tranquila. Todos
se admiran de que a pesar de mi edad (nací el
23 de mayo de 1915 –si los papeles no
estn equivocados-) [esta expresión es
muy de él, diría yo], he podido
seguir en todo la vida de la Comunidad sin
mayores esfuerzos”.
Padre Benabarre comienza su día, “cada
día antes de las 5 de la mañana
y a las 6:00 ya estoy con la Comunidad cantando
Laudes. Mi trabajo estos 8 meses pasados ha
sido seguir en todo la vida de la Comunidad,
celebrar tres Misas semanales ‘especiales’ con
homilía en inglés y escribir
un artículo semanal para EL VISITANTE.
Que nadie se extrañe de esto, pues misioné en
esa bella Isla por diez años, durante
los cuáles colaboré en dicho
semanario asiduamente”.
Por detalles captados en sus envíos
por correo puedo asegurar que la austeridad
es uno de sus muchos atributos. Sus escritos
a maquinilla son en ambos lados de la misma
página; si el texto requiere más
papel, él corta el tamaño necesario
y lo adhiere al extremo inferior de la página. ¡Esto
es maravilloso! ¡Todos sabemos cuánto
papel de maquinilla se desperdicia en las oficinas!
Pero eso no es todo. Aparte, en un papelito
3x2, este querido colaborador incluye algo
especial. ¡Algo muy del Padre Benabarre! ¡No
puede fallar! Y cuán aleccionador y
refrescante puede ser un: “Saludos a
todos.”; “Sra. Myrna, para que
no le falten artículos, ahí van
otros dos.”; “Vaya guardando estos
artículos para cuando no tenga tanta
inspiración como ahora.”
Sacerdote para siempre
Padre Benabarre es oriundo de Aler, municipio
de Benabarre, provincia de Huesca, España,
donde completa sus estudios primarios y secundarios.
Hace su profesión monástica como
monje benedictino en el 1931, en la Abadía
Nuestra Señora de Montserrat, en Manila,
Filipinas. Luego, la profesión solemne
en el 1936 y su ordenación sacerdotal
en el 1938.
Su amplia preparación profesional y
pastoral lo ubica en el mismo Manila, en varias
plazas, desde ayudante del abad, así como
en el Colegio San Beda, hasta llegar a la rectoría.
Regresa a España en el 1967; y luego
de reponerse de su agotamiento físico,
estudia en la Universidad Pontificia de Salamanca
y obtiene el título de Perito (maestría)
en Teología Pastoral (1969-1972).
“
En el 1973, me asignan a la parroquia San Anselmo
en el Bronx, N.Y. En 1976 llego ilusionado
a Puerto Rico, a la Iglesia Dulce Nombre de
Jesús. En el 1982 me alejo de la Isla
como retirado y vuelvo a España; me
encargan 3 diminutas parroquias; publico varios
libros. En el 1992 regreso a Puerto Rico –2
años en Humacao y 2 en Gurabo. Ya en
el 1996, definitivamente me retiro a España,
ayudando en lo que se me pide, a los sacerdotes
vecinos. En el 2004, vuelvo a esta mi casa
de la Abadía, de la que me había
separado en 1982, luego de obtener los permisos
correspondientes de Roma.” (“Los
monjes hacemos nuestra profesión para
un determinado monasterio, que será el
nuestro para toda la vida - voto de estabilidad.”)
¿Vida de retirado?
La idea era buena, pero ¿cómo
hacer realidad una entrevista con este sacerdote
que vive a 10,119 millas de San Juan? A mí me
encanta viajar, pero... Casi sin saberlo, P.
Benabarre opta por “la máquina” (que
todavía no entiende, dice él).
Veamos; mañana es su cumpleaños.
Nuestro entrevistado se anticipa. “¿Que
qué hago ahora? Pues seguir la vida
de la comunidad en todo, dar buen ejemplo a
los más jóvenes –que lo
son todos-, celebrar la santa Misa todos los
días, ayudar en las confesiones y escribir
para EL VISITANTE”.
Padre, ¿por qué escribe?
Escribo por sentido de responsabilidad, por
ser potencialmente un gran apostolado y por
amor a Dios y a los hermanos. En realidad no
sé cuando comencé a escribir
para EL VISITANTE, pero cuando publiqué Mis
primeros 73 aos (le doy permiso, Myrna, para
que sonría ante este titulillo), ya
había enviado 34 artículos.
Feliz cumpleaños
¡
Bravo! En todo este intercambio no han faltado
momentos de sorpresa y jocosidad. Con su permiso,
P. Benabarre. Imagínenlo sentado, frente
a su máquina, luchando ante el sorpresivo
cambio del tamaño de las letras, y él
emite su comentario (en paréntesis): “¡Ya
está otra vez haciendo tonteras este
aparato. Sigo con ellas!” Más
adelante aparecen las oraciones subrayadas,
así que puedo imaginar al Padre cuando
me dice (escribe): “Myrna, ¡no
puedo hacer desaparecer el subrayado!”.
En otro momento: “¡Ah! otro cambio
sin intentarlo...” Ya en otra ocasión,
ante el aparente desconocimiento de algunas
teclas, él nos advierte: “Por
favor, no se olviden de los acentos y los puntos.”
En verdad, ha sido un encuentro fabuloso.
Un feliz cumpleaños, Padre Benabarre, que
el Señor lo bendiga y gracias por todo.
Nota: Para comunicarse con P. Benabarre:
Correo electrónico: benigno_benabarre@hotmail.com
Postal:Abadía
Benedictina, P.O. Box 4457, Manila, Filipinas