| 
Un
adiós... a un hombre
de Dios
Rvdo.
Jorge Almodóvar Capielo
Para EL VISITANTE
La muerte física, vista desde la óptica
cristiana, es comenzar la vida. Por eso, ante
el misterio de la muerte podemos decir con seguridad
que celebramos la vida. Estas palabras se hacen
realidad en Errol Díaz Maldonado, a quien
Dios llamó a comenzar su vida eterna el
pasado 6 de mayo, mientras la Iglesia se preparaba
para la solemnidad de la Ascensión del
Señor.
 |
Errol Díaz Maldonado, nació en
Ponce el 22 de noviembre de 1953 y desde
su juventud consagró su vida, como
laico comprometido, al servicio de su comunidad,
de Dios y de la Iglesia en distintas parroquias
de la ciudad de Ponce, siendo la más
reciente la Parroquia San Vicente de Paúl,
donde por muchos años estuvo ofreciendo
su labor apostólica.
Fue profesor de Educación Católica,
cursos bíblicos, formador de catequistas,
conferenciante y consejero de diversos grupos
religiosos como la Juventud de Acción
Católica, Movimiento Juan XXIII y
grupos de matrimonios entre otros. |
El hermano Errol, como muchos
le conocían,
fue autor de varios libros de temas de formación
religiosa, destacándose entre ellos: Temas
Bíblicos para el Católico de hoy
(1989); La Biblia en Palabras Sencillas (1991);
Poniendo una Semilla en el Surco (1995) y Biblia
y Camino (2000). También escribió poesía,
publicando su más reciente libro a sólo
pocos días de su muerte Mi Proyección
en el Tiempo (2005). Como historiador y coleccionista
también hizo su aporte publicando en el
2003 el libro Apuntes Numismáticos de
Ponce. Colaboró con sus escritos en diversas
publicaciones como la revista Familia y Escuela;
Semanario Católico El Visitante y en varios
periódicos del país.
En Errol Díaz se podía apreciar
la puesta en práctica de lo que predicaba
sin presentar jamás excusas para continuar
con su compromiso eclesial no empece a la enfermedad
que durante varios años le aquejaba.
Su compromiso con Dios y la Iglesia
fue tal, que el Todopoderoso le concedió comenzar
su vida eterna mientras participaba en una actividad
en su parroquia San Vicente de Paúl de
Ponce, junto a sus hermanos del Movimiento Juan
XXIII.
La Iglesia de la Diócesis de Ponce, en
particular su comunidad parroquial a la que sirvió por
tantos años, agradece a Dios el habernos
regalado a este gran hombre de Dios.
|