El Ritualismo
Padre Isaías Revilla
Casado, OSA
frirevilla@hotmail.com
Para El Visitante
P/ Teniendo claro que N. S. Jesucristo deseaba y promovía una relación
personal y directa del hombre con Dios Padre Todopoderoso, basada en el no derramamiento
de sangre (holocaustos del templo), ni en sacrificios personales (a quienes absolvía
sólo les requería que no pecasen más), ¿sería
una herejía decir que lo que N. S. Jesucristo pretendió hacer fue
tomar conciencia a las personas de que la misma religión, sobre todo en
sus aspectos legislativos, culturales y rituales, acaba siendo una esclavitud,
mientras que la fe verdadera, la verdadera espiritualidad tendría que
ser la gran liberación de todo lo que oprime a las conciencias, entiéndase,
dogmas y doctrinas ritualistas?
Roberto Javier Otero, Ciales
R/ Creo que sí. Pero, hay en tu pregunta varias cuestiones que abordar: Es
cierto que Jesús se encarnó para dar cumplimiento a la ley de Moisés
y superarla tanto en el aspecto ritual, como, sobre todo, en el aspecto de la
Gracia de Dios, que confieren sus sacramentos. Todos los sacrificios de la Antigua
Alianza quedaron anulados y superados por el sacrificio de su vida en la Cruz.
También lo es que quiso dejar todo lo que nos había traído
del Padre en manos de sus amigos (Mt. 28,18) a quienes constituye en Iglesia,
para que aten y desaten aquí, que él atará y desatará allá (Mt.
18,18). Esto supone normas y ritos. ¿Qué pasaría si salimos
a carretera con nuestro plan personal de circulación? ¡Nos palparían
el bolsillo en el momento menos pensado y… callar es bueno!
No se puede dar por hecho en la predicación de Jesús esa relación
personal con el Padre, porque entonces no tendría objeto su vida, muerte,
resurrección; él es el Camino, la Verdad y la Vida.
El joven rico cumplía los mandamientos y Jesús le exige aún
algo más (Mc. 10 21), si quiere ser de los suyos. ¿Suponía
para él una opresión?
Algunos creen, o fingen creer, que el Espíritu Santo se lo insufla todo
personalmente a ellos y, por tanto, no necesitan ni sacerdotes, ni sacramentos,
ni jerarquía, ni nada... ¡Sólo ellos y el Espíritu!
Por este camino se ha llegado a más de 28.500 sectas seudocristianas.
Todas ellas están cometiendo de alguna manera este error. ¿No crees
que se le puede llamar bien “herejía”?
La Religión, (¡la verdadera, claro!) nunca será, en ninguno
de sus aspectos, una opresión. Todo lo contrario, es una liberación:
nos libera del pecado con un rito, la Confesión; nos señala el
camino; nos alimenta en todos los momentos de nuestra vida con otros sacramentos,
sobre todo con la Comunión (“quien me come vivirá para siempre”)
y nos prepara con la Unción para el triunfo final en el cielo.
Ningún dogma, ni el de la Trinidad, ni la Encarnación de Jesús,
ni su Divinidad, ni la Maternidad divina de María, ni su Asunción
al cielo, ni la Presencia real de Jesús en la Eucaristía…,
ninguno será nunca causa de opresión.
En cuanto a las doctrinas ritualistas, es curioso
observar cómo las sectas
que más atacan a la Iglesia católica por ese concepto, basan su
fortaleza en normas muy rigurosas establecidas por sus creadores. Por ejemplo,
en la Iglesia Católica siempre se ha predicado la decencia en el vestir,
sobre todo en la visita a la Casa de Dios. Pero, un vestido sin mangas en el
templo puede ser causa de expulsión inmediata de la secta; aunque, por
otra parte, allí no le den la Gracia de Dios ni el Cuerpo de Cristo, como
la Católica.
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