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Noveno Domingo Ordinario – Ciclo A
El acceso al Reino de Dios
P. Angel Manuel Santos Santos
liturgia@elvisitante.biz
Para EL VISITANTE
Deuteronomio
11, 18.26-28.3
La conclusión del segundo discurso de
Moisés fue recogida en la primera parte
del Deuteronomio. Moisés exhorta al pueblo
a poner sus palabras en el corazón y a
poner por obra todos los mandatos y decretos.
La bendición está en escuchar
los preceptos de Dios.
Salmo 30, 2-3.17.25
Este salmo es una oración en la prueba.
El salmista le pide a Dios que sea su refugio,
su baluarte de salvación, su roca. Al
mismo tiempo pide que sean fuertes y valientes
los que esperan en el Señor.
Romanos 3, 21-25 a.28
La revelación de la justicia de Dios es
por la fe en Jesucristo. La justificación
no nos viene por las obras de la Ley del Antiguo
Testamento, sino por la relación de fe
y gracia con Jesucristo nuestro Señor.
Mateo 7, 21-27
El evangelio de hoy presenta la diferencia
entre el ejercicio de los carismas y la santidad
que
lleva a la salvación. Un discípulo
puede ejercitar en nombre de Cristo los carismas
de profetizar, expulsar demonios y milagros y
aún así no salvarse. El verdadero
discípulo es el que cumple la voluntad
del Padre Dios, el que escucha y pone en práctica
las palabras de Jesús.
La voluntad del Padre
| El fiel cristiano, escuchando las palabras
de Jesús, el Hijo de Dios, va conociendo
la voluntad del Padre para practicarla en
su vida. En la oración, como respuesta
a la Palabra de Dios, pedimos a El la fuerza
para hacer su voluntad. La Virgen María
es nuestro modelo cuando en la Anunciación
termina su diálogo con el ángel
diciendo: «Hágase en mi según
tu palabra».Esto es según la voluntad
del Padre manifestada por el ángel.
Fue también el mandato del Padre: «Este
es mi hijo amado, escuchadlo». Es mandato
de María: «Haced lo que él
diga». Es voluntad de Cristo la celebración
de la Eucaristía cuando dijo en la Ultima
Cena: «Haced esto en conmemoración
mía». |
 |
La entrada en el Reino de
Cristo y el camino de la santidad es cumplir
la voluntad del Padre, que incluye la participación
devota en la Santa Misa.
En el Evangelio, los espíritus inmundos
reconocen a Jesús como el Hijo de Dios.
Nadie puede decir Jesús es el Señor
sino bajo la acción del Espíritu
Santo. Pero sólo actúa bajo esa
acción el que vive el amor. Jesús
dice el que me ama guardará mis palabras.
Entonces, nadie puede decir Jesús es Señor
sino bajo la acción del Espíritu
del amor, sólo amando a Cristo. A Dios
se le ama obedeciendo sus mandamientos. Cada
domingo, obedecemos a Jesús cuando acudimos
a la celebración devota de la Eucaristía.
En la Eucaristía no sólo reconocemos
por la fe que Jesús está realmente
presente, sino que nos disponemos a recibirlo
con amor.
Igualmente, el ejercicio de los carismas no
es suficiente para la salvación ni tampoco éstos
son signo de santidad. Jesús nos pone
como ejemplo el ejercicio de tres carismas muy
apreciados hoy: en nombre de Cristo profetizar,
expulsar demonios y hacer muchos milagros. Los
carismas han sido dados por el Espíritu
para el bien de los demás fieles en la
Iglesia. Si el fiel los usa bien cumpliendo la
voluntad del Padre, crecerá en santidad
y entrará en el Reino de los cielos. Pero
a quienes ejercen los carismas sin cumplir la
voluntad del Padre, Jesús les dice que
se alejen de Él porque nunca los ha conocido.
Son aquellos que reciben y ejercen los carismas,
pero no viven la santidad cumpliendo la voluntad
de Dios.
Se entra al Reino de Dios por la práctica
amorosa de la voluntad del Padre manifestada
en Cristo Jesús. Aprender a obedecer es
la cosa más importante como condición
para entrar en el Reino de Dios. El conocimiento
de los mandamientos divinos deben traducirse
en acción, la teoría del Evangelio
debe hacerse práctica, la catequesis debe
convertirse en vida. El Papa Benedicto XVI en
su homilía de la toma de posesión
de la cátedra del obispo de Roma da una
gran lección en este sentido: «La
potestad de enseñar, en la Iglesia, comporta
un compromiso al servicio de la obediencia a
la fe. El Papa no es un soberano absoluto, cuyo
pensamiento y voluntad son ley. Por el contrario,
el ministerio del Papa es garantía de
la obediencia a Cristo y a su palabra. El obispo
no debe proclamar sus propias ideas, sino vincularse
constantemente y vincular la Iglesia a la obediencia
de la Palabra de Dios, ante los intentos de adaptarse
y aguarse, así como ante todo oportunismo».
En cuanto a la obediencia a la Palabra de Cristo,
aquello dicho por el Santo Padre Benedicto XVI
para el Papa, vale igualmente para el obispo,
para el sacerdote y para el fiel laico.
Lecturas
| MAYO |
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| 29 |
+ IX Domingo del Tiempo Ordinario. |
| ve |
Misa pr, Gl, Cr, Pf dominical |
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L 1 Dt 11, 18. 26-28.32; Sal 30 |
| |
L 2 Rm 3, 21-25.28 |
| |
Ev Mt 7, 21-27 |
| |
Oficio dominical. Te Deum. |
| |
(OL: St 2, 1-13) |
| |
| 30 |
Lunes IX s.t.o. Feria |
| ve |
Misa de feria |
| |
L 1 Tb 1, 3„2, 1-8; Sal 111 |
|
| |
Ev Mc 12, 1-12 |
| |
Oficio de feria |
| |
(OL: St 2, 14-26) |
| |
| 31 |
Martes IX s.t.o. Fiesta: |
| |
La VisitaciÑn de la SantÕsima Virgen MarÕa |
| bl |
Misa pr, Gl, Pf II de la SantÕsima Virgen, |
| |
Or sobre el pueblo nÏm. 22 |
| |
L 1 Sof 3, 14-18 Ñ Rm 12, 9-16b; Sal Is
12 |
| |
Ev Lc 1, 39-56 |
| |
Oficio de la fiesta. Te Deum. |
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Hr ant y Salm de la semana correspondiente |
| JUNIO |
|
| |
| 1 |
Mi³rcoles IX s.t.o. Memoria obligatoria: |
| |
San Justino, mr. |
| ro |
Misa de la memoria. Tres ors prs. |
| |
L 1 Tb 3, 1-11. 16-17; Sal 24 |
| |
Ev Mc 12, 18-27 |
| |
Oficio de la memoria, ants Ben y Mag prs. |
| |
(OL: St 3, 13-18) |
| |
| 2 |
Jueves IX s.t.o. Feria o Memoria libre: |
| |
Santos Marcelino y Pedro, mres. |
| ve |
Misa de la feria o (ro) de la memoria |
| |
L 1 Tb 6, 10-11; 7, 1.9-17; 8, 4-9; Sal
127 |
| |
Ev Mc 12, 28-34 |
| |
Oficio de la feria o de la memoria. (OF:
St 4, 1-13a) |
| bl |
I VÕsp de la solemnidad sig. Comp Dom I |
| |
Misa vespertina de la solemnidad sig. |
| |
| 3 |
Viernes IX s.t.o. Solemnidad: |
| |
El Sagrado CorazÑn de JesÏs |
| bl |
Misa pr, Gl, Cr, Pf pr, BS nÏm 12 |
| |
L 1 Dt 7, 6-11; Sal 102 |
| |
L 2 1 Jn 4, 7-16 |
| |
Ev Mt 11, 25-30 |
| |
Oficio de la solemnidad Te Deum. |
| |
Hr ant pr con la Salm complementaria. |
| |
(OL: St 1, 1-18) |
| |
| 4 |
Sàbado IX s.t.o. Memoria obligatoria: |
| |
El Inmaculado CorazÑn de MarÕa |
| bl |
Misa de la memoria pr, Pf I Æ V Sma. Virgen |
| |
L 1 Tb 12, 1.5-15.20; Sal Tb 13 |
| |
Ev Mc 12, 38-44 (o bien Lc 2, 41-51) |
| |
Oficio de la memoria, ant Ben pr |
| |
(OL: St 5, 12-20) |
| ve |
I VÕsp del domingo sig. Comp Dom I |
| |
Misa vespertina del domingo sig. |
| |
| 5 |
+ X Domingo del Tiempo Ordinario. |
| ve |
Misa pr, Gl, Cr, Pf dominical |
| |
L 1 Os 6, 3-6; Sal 49 |
| |
L 2 Rm 4, 18-25 |
| |
Ev Mt 9, 9-13 |
| |
Oficio dominical. Te Deum. |
| |
(OL: Sir 46, 1-12) |
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