Edición 26 • 26 de junio al 2 de julio de 2005
Hoy es viernes, 18 de mayo de 2012

Para pensar

El juicio a Michael Jackson, astro de la música pop, ha sido un reflejo de lo que es la vida, la justicia humana, la verdad y la mentira. Detrás de ese escenario vociferante, se escondía la iniquidad, que tiene sus aliados y sus pretensiones, sus interpretaciones y subterfugios. La fama del rey de los fans más diversos, está codificada en el mundo entero y su calvario también.

Los famosos y la elite social arrastran aplausos al por mayor, halagos, noches largas y soledad a manos llenas. El estrellato tiene su talón de Aquiles y su propia cicuta. Tocar una estrella y girar sobre la felicidad instantánea es un riesgo del alma; significa caminar sobre el filo de la navaja, moverse en un arenal de malos entendidos; acusaciones, paparrazis por doquier.

El festejo a las personalidades está salpicado de éxito y fracaso. La ira y el rencor, los celos y la envidia, perpetúan un estilo de rivalidades, que se organizan para el otro escenario de la complicidad malsana y el golpe bajo. Los que brillan en el espectáculo del teatro universal desequilibran la mente de los débiles que no pueden tolerar esas aguas caudalosas, mientras ellos viven a la orilla del riachuelo pequeño y tímido.

La vida de Michael Jackson ha sido siempre un motín a bordo, una insurrección familiar que ha dejado señales apocalípticas. Su talento, don de Dios, ha tenido que enfrentarse a los volcanes del desequilibrio y a la desnudez de su alma. Su aventura terrenal ha estado marcada por la acusación, por la conspiración de los sentidos, por su niñez maltratada y desoladora.

Todo juicio trae enseñanzas abarcadoras y perplejidad circundante. Los seres humanos equilibramos la mente con la virtud de la justicia, que a menudo no cuadra con la divina y desorienta por sus traumáticos desenlaces. No es fácil, dado el laberinto obscurecedor, acertar y dar al traste con la mentira que tiene sus anfitriones y su coqueteo con el dinero y sus aliados. La verdad apaciguada tiene vigencia en el tiempo pero tarde o temprano se impone con su imán y su fuerza.

A la hora de equilibrar el pensamiento hay que ponderar al mundo y sus vanidades, la fama y el poder, el dinero y el mollero. Los que son acusados y no tienen padrinos, ni defensores, se hunden en la culpabilidad en la primera ronda. Sólo Dios, justo y misericordioso les abraza y les cobija con la esperanza, que es una virtud teologal.

Hay que remar mar adentro y luchar por un mundo más justo y mejor...


aplaude

Tráfico

Que se reduzca el tráfico en el Viejo San Juan para que la ciudad mantenga su prístina presencia y su abolengo histórico.

El deterioro en las calles adoquinadas y en los edificios puede ser disminuido por un detente vehicular que será amortiguador de ruidos y pesos excesivos.

La configuración del Viejo San Juan, con sus túneles unitivos, sus plazas, iglesias y un mar en desafío requiere con urgencia establecer un orden y un estilo.

La capital, tesoro isleño, es fusión de voces antiguas y nuevas que cantan al unísono el por qué patriótico y tradicional.

Salvaguardar este monumento histórico es tarea cívica y moral de todos, pues es acervo y cátedra cultural para todos los puertorriqueños.

Ecoturismo

Que se promueva el turismo que es peregrinación y atisbo de luz íntima al bello mundo de los ríos, los lagos, los parajes, las cavernas y cuevas.

Este caminar hacia los humedades y el follaje limpia la mente y el corazón. Aquí, al tiro de piedra, se dan cita la majestuosidad y el abrazo de la naturaleza.

Muchos puertorriqueños conocen los ofrecimientos y ofertas de otros países. Desconocen el lar nativo y su armonía entre pueblo, campo, vegetación y silencios con mayúscula.

Hay que promover a Puerto Rico desde el paraíso que emerge sobre el horizonte de la bella Isla.

Editor


censura

Peaje

La lentitud con que se mueven los carros una vez llegan a ese “territorio” en que el nerviosismo y las pesetas pelean un duelo a cada momento.

El peaje de Caguas sur es un tapón a toda hora. Los que tienen su cuenta de Auto Expreso van a toda velocidad, mientras que los otros, la multitud, tiene que acogerse a la ley del embudo.

Las autopistas, que parecían ser una solución a la congestión vehicular, han pasado a ser “caminos de la espera” cada vez que llueve u ocurre un accidente.

Hace falta aligerar la mente para hacer esa parada para pagar una más liviana y rápida.

Señores y dueños

A los que van en sus caballos y motoras creyéndose dueños y señores de las carreteras.

Los osados señores y señoras no entienden de normas, ni de leyes. Cuando caminan en grupos se jactan de su poderío y valor.

Los que conducen sus carros pasan duros momentos al tener que enfrentarse a un caballo o a una motora que se mueven a sus anchas creando perplejidad y miedo.

La disciplina y la observancia de la ley del sentido común ayudan a evitar los encontronazos entre unos y otros y así se logra una mejor convivencia.

Editor

Archivo EV

Ir al tope del documento
Ir atrs
Página Principal De Portada Esta Semana En Foco Formación Liturgia Por las diócesis EV de Revista