Edición 26 • 26 de junio al 2 de julio de 2005
Hoy es viernes, 18 de mayo de 2012

Liturgia de difuntos

Padre Isaías Revilla Casado, OSA
frirevilla@hotmail.com
Para EL VISITANTE

P/ ¿Para qué sirven los novenarios de difuntos?

Johara Méndez

R/ Para todas aquellas sectas, como los pentecostales, que no admiten la realidad del purgatorio, porque no encuentran en la Biblia esa palabra, a pesar de que hay textos que la suponen de una manera ovbia, como es el de los Macabeos (2 M. 12,46) o el de Mateo (12,31), indudablemente, ¡de nada! Y lo mismo para las que niegan la inmortalidad del alma, como los adventistas, que se empeñan en leer sólo I Tim.6,16, y se niegan a ver Mt. 18,18; 25,34-41; Mc. 9,42... Luego para explicarlo dicen: “Nosotros seremos inmortales en el cielo, pero mientras vivamos en la tierra somos mortales”. Eso supone no querer distinguir el alma del cuerpo; o habría que pensar que, en el momento de la muerte, el alma muere y resucita de inmediato, para ir al cielo o al infierno; o, lo que es peor, habría que admitir que cambiaríamos de alma como de camisa…

Pero para quienes saben que todas las culturas religiosas tienen un culto y respeto a los difuntos muy arraigado en lo más hondo de su siquis, tiene todo el sentido del cariño por sus antepasados y, por supuesto, la cercanía de la plegaria por su alma, que une de ese modo la llamada Iglesia Militante con la Triunfante o Purgante, en la presencia de Dios. Tanto los que ya están en el cielo, como los que se purifican en el purgatorio para llegar a él, como los que estamos militando en medio de las tentaciones y peligros para conquistar la Gloria de Dios, pertenecemos al Cuerpo Místico de Cristo y en Él nos unimos para ayudarnos en el programa redentor de Jesús.

Este es el fundamento de la liturgia de difuntos que ha producido tantos bienes espirituales, morales y artísticos a través de toda la historia de la humanidad. No olvidemos que los dólmenes o menhires, las pirámides, egipcias o toltecas, por citar los representantes más antiguos, son todos monumentos funerarios.

En cuanto a lo cristiano tampoco podemos olvidar que los primeros siglos el cristianismo vive en las Catacumbas que son eso, cementerios. Y desde cuando podemos testimoniar documentos escritos el culto a los difuntos ha inspirado las mejores páginas de la liturgia católica en lápidas, tumbas, música o plegarias. Desde las preces o misas previstas para el día del funeral, las del día tercero, séptimo o trigésimo de la muerte o el aniversario, hasta la nueva redacción del ritual de difuntos salido de la reforma del Concilio Vaticano II, la riqueza espiritual, moral o artística sólo puede ser cuantificada por la omnipotencia de Dios.

Y entre responsos, sacrificios, misas, oraciones… los novenarios de difuntos son una de las costumbres más bonitas que se han inventado para mantener a la familia unida en lo más positivo que pueden hacer por sus finados: intentar pagar las deudas que tuvieren contraídas con Dios, para que se purifiquen y suban cuanto antes al cielo, desde donde pueden interceder ante el trono del Padre por sus más “prójimos”, los de su familia.

Para otros temas relacionados vea http://sududa.tripod.com sección Liturgia.

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