nos escriben
¿Misa
rezada, o Misa cantada?
Hay un viejo refrán: “Cantar bien
o no cantar, en el campo es diferente, pero delante
de la gente, cantar bien o no cantar”.
El canto es una manera de rezar. La oración,
excepto cuando se hace en comunidad, es de la persona
delante de Dios. Ambos tienen un mismo sentido:
el de llegar a Dios.
En tiempo no muy lejano, la Iglesia tenía
en los domingos y días de la semana la misa
rezada; el domingo mayormente se tenía la
segunda misa que era cantada. La mayoría
de los cantos en las misas se conocían como
los cantos gregorianos y eran en latín.
Los rezos por el contrario eran también
en latín pero los misales traían
la versión de los mismos en español.
Kyrie Eleison, Mater Regina, Confiteor Deo, Alleluya
eran las palabras que más se pronunciaban
y hasta se les daba un tono como pertenecientes
ya a la lengua nativa. Digo lengua nativa y no
español ya que el latín era la lengua
universal de la Iglesia. Los cantos, al igual que
hoy en día, eran cantados por coros o por
la feligresía. Aquí de nuevo había
feligreses cuya voz sobresalía y no necesariamente
era una voz sonora. En cambio, los coros tenían
sus prácticas y eran acompañados
por el órgano; los rezos, al igual que hoy
en día, mayormente era el sacerdote quien
los dirigía.
Cuando una comunidad religiosa o una parroquia
tiene un coro sabemos que sus componentes (mientras
el resto de la comunidad descansa), sacan tiempo
de por lo menos un día o dos para las prácticas
de los himnos a cantarse en la próxima misa.
En estas prácticas no todo es color de rosa
ya que el director por lo regular es una persona
que conoce de música, de arreglos musicales
y por lo general son perfeccionistas. Regaña
a los integrantes de los coros como si fueran niños.
Esa práctica es para pulir los himnos y
lograr el buen acoplamiento de las voces. Esas
melodías tienen que salir como un rezo cantado
que estimule a la comunidad que asiste a la misa
a transportarse al lado del Señor y de sus
santos.
Si no hay un buen director de música, y
sin herir sentimientos, lo mejor es la misa rezada.
Es una exageración pretender que todas las
misas sean cantadas a menos que sea en un convento.
Son muchas las parroquias que celebran sus misas
rezadas y en donde la feligresía se siente
complacida y alegre de que así sea.
Víctor Dávila Cintrón
Mayagüez, PR
Se auto proclama conocedor
de la Verdad
Después que se eligió al nuevo Papa,
estaba escuchando un programa por radio titulado “Sin
pelos en la lengua”. Ese día trajeron
al antropólogo Andrew Alvarez porque según
la periodista, él iba a decir la verdad “sin
pelos en la lengua”, para que no cogieran
de bobo a la feligresía católica.
Entre las cosas que dijo, mencionó que la
elección del Papa “estaba planchada
y que cuando murió el Papa Juan Pablo II
lo negaron primero. Dijo también que el
tercer mensaje de Fátima es el fin de la
Iglesia Católica y del papado. Que por eso
se desmayó el Papa Juan XXIII cuando lo
leyó y no lo quiso publicar.
¡
Qué mal documentado está ese científico
social! No sabe él que el mensaje de Fátima
es un llamado a la conversión, penitencia
y oración. El tercer mensaje de Fátima
es una visión consoladora donde la sangre
de los mártires del siglo XX será la
semilla de los nuevos cristianos.
Myriam Caraballo
Juncos, PR
Apropiados
para los niños
¿Por qué el llamado “Tu canal...
tu familia siempre”, Telemundo Canal Dos,
y su gente no vuelven a dar en su programación
infantil Los héroes al recate (Rescue Heroes)
como antes? Esta vez para emitirse dos veces en
semana, cada sábado y domingo, en un horario
matutino más cómodo, más conveniente
y más accesible en que los niños
y sus familias puedan ver.
Atentamente,
Lina Beatriz Umpierre González
Carolina, PR
Todo
está en la oración...
A la Iglesia se va a orar con Jesús Sacramentado;
a disfrutar de la experiencia única de la
Misa, máximo si el sacerdote (¡Dios
los bendiga a todos!) está verdaderamente
viviendo su sacerdocio.
Alabado Dios, cuando hay que orar, ayudar, bendecir,
pero sobre todo vivir la Misa, que un aire acondicionado
no sea un “issue”. Oremos unidos para
que las cosas importantes sean el centro de nuestras
vidas. Oren y pidan mucho perdón a Dios
para que en su Misericordia, en unión a
María Santísima, nos bendiga siempre.
Amén.
Norma Ayala
Ponce, PR
No
echemos al mar la estatua de Colón
A nombre de la Asociación Puertorriqueña
de la UNESCO ruego se considere levantar definitivamente
la estatua de Cristóbal Colón en
algún lugar de Puerto Rico, ya que está aquí,
y sería un acto de corrupción botar
a la basura una buena obra de arte que de ser eregida
sería más alta que la Estatua de
la Libertad de Nueva York, y sería motivo
de gran turismo mundial.
No nos interesa discutir de cómo llegó aquí y
quién la trajo. La realidad es una sola
y simple: ¡ya está en tierra boricua!
y el solo hecho de tenerla que devolver costaría
mucho dinero. Las pasiones se exaltan y hay quienes
se niegan a resolver el asunto.
Los que trabajan por la cultura tienen un reto
ante sí. Un reto que la historia recordará ante
las futuras generaciones. Como a veces sufrimos
de un “ombliguismo” no nos damos cuenta
que pudiéramos perder la oportunidad de
contar con un monumento extraordinario, aunque
no sea del agrado de todos. En el mundo nunca ha
habido unanimidad en nada. ¡Que la politiquería
y los celos aldeanos no nos cieguen ante este problema!
Nosotros no pedimos traer la estatua pero ante
el hecho consumado de que ya está en nuestras
playas no debemos, no podemos, meter la cabeza
en la arena como hace el avestruz.
Antonio J. Molina
Presidente
Benedicto XVI
La procesión iniciada por el nuevo Pontífice,
sigue las huellas de Juan Pablo II. Esa fue la
ruta que le trazó Dios a su predecesor y él,
escogido por el Espíritu Santo, dirigirá la
Iglesia Católica con la verdad y con humildad.
Benedicto XVI, erudito en teología y conocedor
de la disciplina y de la doctrina de la fe, está muy
consciente de los difíciles retos que enfrentará su
pontificado. Marchará sin temor porque vivió muy
de cerca el largo y complicado peregrinar de Juan
Pablo II. Muchos pensaban en aquellos momentos
de crisis que la Iglesia se dividiría y
ocurrió todo lo contrario. Se abrió al
diálogo, hubo un acercamiento fraternal
con líderes de otras religiones nunca antes
logrado. No es coincidencia sino acción
de la Providencia que el nuevo Papa se haya comprometido
a seguir la misión de su antecesor. Benedicto
XVI está acompañado por el santo
Padre, quien fue su guía y consejero y será fortalecido
por nuestro Señor. Benedicto XVI en su primera
homilía al mundo presentó su agenda
de trabajo: “Mi verdadero programa de gobierno
es no hacer mi voluntad, no seguir mis propias
ideas, sino de ponerme, junto con toda la Iglesia,
a la escucha de la palabra y de la voluntad del
Señor y dejarme conducir por El...”
Emilio Longo Alonso
Guaynabo, PR