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Padre Efraín Zabala |
Falsos profetas
Advirtió Jesús la afluencia de falsos
profetas que devorarían las ovejas. Este
pensamiento del hombre cabal se torna en brújula
para los creyentes que viven la fe en medio de
voces de poco calibre que desentonan el mensaje
de amor y de libertad. En estos momentos en que
la crisis hace mella sobre la mente y el corazón
de los puertorriqueños se pretende servir
un menú de oasis momentáneos versus
una dosis de espiritualidad sana y justa proporción
entre cielo y tierra.
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Este valle de misterio es una aventura humana
con Dios al fondo. Aquí definimos el
hoy y el mañana entre claridades y noches
obscuras. Se peregrina entre retos, dificultades,
alegrías y tristezas. Nadie puede apropiarse
de la religión para garantizar a sus
seguidores un tiempo de paz absoluta, o un
progreso económico que sirva de barómetro
para la salvación eterna y la felicidad
temporal. |
Los nuevos predicadores entrelazan la fe con
el pasatiempo humano que se desglosa en éxitos,
ganancias y sosiego sicológico. La cruz
de Cristo, real en cada momento, se torna en subterfugio
para observar en la distancia lo que le pasó a
Jesús. Aunque El resucitó, su dolor
y su muerte quedan como aldabonazos sobre la vida
de los creyentes y como guía real de la
existencia de cada ser humano. No es justo hacer
añicos el verdadero sacrificio de Cristo
y optar por doblegarse ante el devaneo institucionalizado
y convertido en euforia colectiva.
A través del tiempo la mente de Cristo ha
sido desvirtuada por muchos y sometida a los artificios
humanos. Son muchos los iluminados que, traumatizados
ante el misterio, se convierten en propulsores
de las avalanchas dulzonas. El Cristo total permanece
oculto en las festividades de los nuevos conversos.
Mientras más se hable del confort, la tranquilidad
mental y el hágase según tu voluntad
de acuerdo con las conveniencias personales.
Conviene devolverle a la fe su claridad y su
pertenencia que va más allá de unas apariencias.
Nuestro pueblo, vandalizado por unos y otros, ha
perdido su fe liberadora y se alía a fórmulas
y conceptos muy distantes a su historia y a su
entorno íntimo y sentimental. El corazón
boricua no resiste el embate de los tsunamis del
espíritu que lo convierten en víctima
de los espejismos.
Los falsos profetas están a la orden del
día y pululan por campos y pueblos. Hay
que distinguir la paja del grano, fomentar el verdadero
ecumenismo y abrir las puertas a la verdad, a la
justicia, a la fraternidad. Cristo nos ama a todos,
pero no podemos endulzar de tal manera su mensaje
que pase a ser un bombón que se distribuye
en su honor y en su nombre.
El creyente vive su fe en armonía y obediencia
al Cristo vivo, que alarga su vida a través
de la Iglesia. Los que se apartan de la Iglesia
se alejan del panal que da vida a todos los humildes
de corazón.