Fundamental
la religión en la prevención
del consumo de alcohol en menores
Vivian Maldonado Miranda
entrevistas@elvisitante.biz
“La mayoría de los jóvenes
que no usan sustancias provienen de hogares donde
se ha
inculcado que la religión es importante.
Este es el factor de protección de mayor
influencia para que no las consuman”.
Así lo indicó Julia Delgado, Administradora
Auxiliar de Prevención de la Administración
de Servicios de Salud Mental Contra la Adicción
(ASSMCA).
Delgado explicó que, al igual que en el
cuerpo humano existen factores de riesgo que pueden
aumentar la probabilidad de sufrir un ataque al
corazón, así mismo en el comportamiento
social existen elementos que pueden aumentar o
disminuir la probabilidad de que un menor consuma
sustancias como el alcohol y el cigarrillo, desde
tan temprano como la escuela elemental.

El estudio Consulta Juvenil 2004, realizado por
ASSMCA en escuelas públicas y privadas,
indicó que casi el 57 por ciento de los
menores de edad escolar habían ingerido
alcohol en algún momento de su vida. La
cifra más alta de consumo en menores se
experimentó entre el 1994 y el 1995, cuando
más del 73 por ciento de los jóvenes
reportó haberlo ingerido en algún
momento. Esta encuesta se ha llevado a cabo desde
el 1991, e incluye información sobre el
uso de drogas legales e ilegales y los elementos
relacionados a su utilización.
El desarrollo de un patrón de consumo de
alcohol en grados primarios ha demostrado ser el
puente para el uso de sustancias controladas en
la escuela superior, según indicó Delgado.
“
Las drogas de mayor uso son las legales [alcohol
y tabaco], según demuestra el estudio. Las
legales han sido el puente para las demás
en los menores. Cuando empiezan con la marihuana,
ya tienen un patrón de uso de alcohol o
tabaco”, afirmó.
La Administradora Auxiliar de Prevención
explicó que las etapas en las que los menores
están en mayor riesgo son las edades de
transición, que equivale al sexto grado
en escuela elemental, el octavo o el noveno grado
de escuela intermedia (dependiendo de cuándo
sea la graduación) y el cuarto año
de escuela superior. Delgado señaló que
esto se debe a que los menores están bajo
presión por los cambios.
“
La prevención no es una vacuna que se pone
en la escuela elemental y vas a evitar que ingieran
alcohol durante el resto de su vida académica”,
afirmó. “Cada etapa trae unos retos
donde se van a pasar ciertas crisis y hay que tener
las destrezas para lidiar con eso y para que el
uso de sustancias no sea una opción”.
Delgado apoyó toda acción legislativa
que vaya dirigida a reducir los factores de riesgo
y el acceso de los jóvenes a las sustancias
legales como el alcohol. Sin embargo, afirmó que
las medidas no se deben estudiar de forma aislada,
sino que todos deben tomar acciones para fortalecer
la legislación y proveer alternativas de
sana recreación a los menores.
“
La ley prohíbe darle alcohol a un menor,
pero si en el mismo hogar no la hacen cumplir,
es letra muerta”, agregó. “Vivimos
en una cultura que propicia el uso de sustancias.
Puede haber 40 leyes, pero si la actitud de la
gente es hacia el uso, el problema va a seguir.
Todos tenemos que colaborar para promover el bienestar”.
Delgado mencionó que los factores que pueden
aumentar el consumo de alcohol en menores, según
señala el estudio, son el asociarse con
amigos que ingieren alcohol, una actitud favorable
hacia el uso y la experimentación temprana.
En el aspecto familiar, una actitud favorable o
uso por parte de los padres, falta de destrezas
para una crianza efectiva y hogares con conflictos.
En el área escolar, fracaso académico
y falta de compromiso hacia la escuela. En la comunidad,
disponibilidad de acceso a las sustancias y leyes
o normas en la comunidad que pueden llevar al uso.
Delgado citó que para que una farmacia se
establezca en una comunidad, se le exige que se
haga un estudio para ver si hace falta otra farmacia,
mientras que a los establecimientos de bebidas
alcohólicas no se les exige algo similar
para ver si hace falta otro al lado de los que
ya están. Además, denunció que
la sociedad se ha hecho de la vista larga y permite
que sea aceptable que haya tantos negocios de venta
de alcohol en Puerto Rico.
“
A veces la disponibilidad de alcohol para el menor
está en el mismo hogar”, agregó.
Delgado también señaló que
hay familias en las que el alcohol se utiliza como
rito de pasaje. “Oímos mensajes de
los padres como que ‘ya estás grande,
ya puedes beber’. Ese ‘ya estás
grande’ puede ser los 15 ó 16 años.
Regalarle alcohol a un menor es perversión”,
puntualizó. “El mensaje es ‘para
que beba en la calle, que beba aquí’,
pero no se pasa juicio sobre esa conducta. Esto
es deprimente porque el alcohol es una droga”,
dijo.
Entre los factores que evitan que el alcohol
sea una elección de vida, Delgado mencionó la
práctica religiosa, el establecimiento de
horarios de llegada en el hogar y la supervisión.
Además, conocer las amistades del menor
y a los padres de ellos y recibirlos en la casa.
En el área escolar, que los padres se involucren
en las actividades de la escuela. Otros factores
de protección incluyen: cuando se le reconoce
al menor las conductas sanas, se tienen altas expectativas
de él y la oportunidad de participar en
actividades positivas.
En la actualidad, ASSMCA cuenta con un proyecto
para la prevención del uso de sustancias
en los menores. La iniciativa abarca a 50 escuelas
y más de 1,000 jóvenes que organizan
actividades de teatro, fiestas, música y
mercadeo social para promover estilos de vida libres
del uso de sustancias controladas, según
indicó Delgado. Las escuelas interesadas
en participar, pueden llamar al (787) 763-3133.