Edición 27 • 3 al 9 de julio de 2005
Hoy es martes, 7 de febrero de 2012

Fundamental la religión en la prevención del consumo de alcohol en menores

Vivian Maldonado Miranda
entrevistas@elvisitante.biz

“La mayoría de los jóvenes que no usan sustancias provienen de hogares donde se ha inculcado que la religión es importante. Este es el factor de protección de mayor influencia para que no las consuman”.

Así lo indicó Julia Delgado, Administradora Auxiliar de Prevención de la Administración de Servicios de Salud Mental Contra la Adicción (ASSMCA).

Delgado explicó que, al igual que en el cuerpo humano existen factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de sufrir un ataque al corazón, así mismo en el comportamiento social existen elementos que pueden aumentar o disminuir la probabilidad de que un menor consuma sustancias como el alcohol y el cigarrillo, desde tan temprano como la escuela elemental.

El estudio Consulta Juvenil 2004, realizado por ASSMCA en escuelas públicas y privadas, indicó que casi el 57 por ciento de los menores de edad escolar habían ingerido alcohol en algún momento de su vida. La cifra más alta de consumo en menores se experimentó entre el 1994 y el 1995, cuando más del 73 por ciento de los jóvenes reportó haberlo ingerido en algún momento. Esta encuesta se ha llevado a cabo desde el 1991, e incluye información sobre el uso de drogas legales e ilegales y los elementos relacionados a su utilización.

El desarrollo de un patrón de consumo de alcohol en grados primarios ha demostrado ser el puente para el uso de sustancias controladas en la escuela superior, según indicó Delgado.

“ Las drogas de mayor uso son las legales [alcohol y tabaco], según demuestra el estudio. Las legales han sido el puente para las demás en los menores. Cuando empiezan con la marihuana, ya tienen un patrón de uso de alcohol o tabaco”, afirmó.

La Administradora Auxiliar de Prevención explicó que las etapas en las que los menores están en mayor riesgo son las edades de transición, que equivale al sexto grado en escuela elemental, el octavo o el noveno grado de escuela intermedia (dependiendo de cuándo sea la graduación) y el cuarto año de escuela superior. Delgado señaló que esto se debe a que los menores están bajo presión por los cambios.

“ La prevención no es una vacuna que se pone en la escuela elemental y vas a evitar que ingieran alcohol durante el resto de su vida académica”, afirmó. “Cada etapa trae unos retos donde se van a pasar ciertas crisis y hay que tener las destrezas para lidiar con eso y para que el uso de sustancias no sea una opción”.

Delgado apoyó toda acción legislativa que vaya dirigida a reducir los factores de riesgo y el acceso de los jóvenes a las sustancias legales como el alcohol. Sin embargo, afirmó que las medidas no se deben estudiar de forma aislada, sino que todos deben tomar acciones para fortalecer la legislación y proveer alternativas de sana recreación a los menores.

“ La ley prohíbe darle alcohol a un menor, pero si en el mismo hogar no la hacen cumplir, es letra muerta”, agregó. “Vivimos en una cultura que propicia el uso de sustancias. Puede haber 40 leyes, pero si la actitud de la gente es hacia el uso, el problema va a seguir. Todos tenemos que colaborar para promover el bienestar”.

Delgado mencionó que los factores que pueden aumentar el consumo de alcohol en menores, según señala el estudio, son el asociarse con amigos que ingieren alcohol, una actitud favorable hacia el uso y la experimentación temprana. En el aspecto familiar, una actitud favorable o uso por parte de los padres, falta de destrezas para una crianza efectiva y hogares con conflictos. En el área escolar, fracaso académico y falta de compromiso hacia la escuela. En la comunidad, disponibilidad de acceso a las sustancias y leyes o normas en la comunidad que pueden llevar al uso.

Delgado citó que para que una farmacia se establezca en una comunidad, se le exige que se haga un estudio para ver si hace falta otra farmacia, mientras que a los establecimientos de bebidas alcohólicas no se les exige algo similar para ver si hace falta otro al lado de los que ya están. Además, denunció que la sociedad se ha hecho de la vista larga y permite que sea aceptable que haya tantos negocios de venta de alcohol en Puerto Rico.

“ A veces la disponibilidad de alcohol para el menor está en el mismo hogar”, agregó. Delgado también señaló que hay familias en las que el alcohol se utiliza como rito de pasaje. “Oímos mensajes de los padres como que ‘ya estás grande, ya puedes beber’. Ese ‘ya estás grande’ puede ser los 15 ó 16 años. Regalarle alcohol a un menor es perversión”, puntualizó. “El mensaje es ‘para que beba en la calle, que beba aquí’, pero no se pasa juicio sobre esa conducta. Esto es deprimente porque el alcohol es una droga”, dijo.

Entre los factores que evitan que el alcohol sea una elección de vida, Delgado mencionó la práctica religiosa, el establecimiento de horarios de llegada en el hogar y la supervisión. Además, conocer las amistades del menor y a los padres de ellos y recibirlos en la casa. En el área escolar, que los padres se involucren en las actividades de la escuela. Otros factores de protección incluyen: cuando se le reconoce al menor las conductas sanas, se tienen altas expectativas de él y la oportunidad de participar en actividades positivas.

En la actualidad, ASSMCA cuenta con un proyecto para la prevención del uso de sustancias en los menores. La iniciativa abarca a 50 escuelas y más de 1,000 jóvenes que organizan actividades de teatro, fiestas, música y mercadeo social para promover estilos de vida libres del uso de sustancias controladas, según indicó Delgado. Las escuelas interesadas en participar, pueden llamar al (787) 763-3133.

Archivo EV

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