25
años
de servicio sacerdotal en Puerto Rico
Padre Walter Gómez Baca
José A. Rodríguez González
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Padre Walter Gómez Baca nació en Arequipa,
Perú, el 2 de mayo de 1952. Sus padres se
llamaban Don José Gómez y Doña
Albina Baca; fallecidos. Es el menor de siete hermanos.
Su hermana mayor, Alcira, falleció.
¿Cuándo
se ordenó de sacerdote?
Fui ordenado de sacerdote el 13 de junio de 1980
con la imposición de manos del entones obispo
de Arecibo, Monseñor Miguel Rodríguez,
en la Parroquia La Milagrosa del barrio Palmarito
de Corozal.

De izquierda: Padre José Rodríguez;
Padre Walter Gómez; Monseñor Roberto
Octavio González Nieves, OFM; y, Padre Ángel
Pagán. (Foto: Ricardo Rivera.)
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Con
ocasión de su aniversario sacerdotal, ¿cuándo
lo celebró y qué significa para usted?
El 13 de junio celebré mi aniversario sacerdotal
junto a mis compañeros de clase, Padre José Rodríguez
y Padre Ángel Pagán, en la Parroquia
San José de Villa Caparra, Guaynabo. En la
ceremonia Eucarística, predicó el arzobispo
de San Juan, Monseñor Roberto Octavio González
Nieves, OFM. Nos acompañó un nutrido
grupo de sacerdotes y feligreses tanto de la Parroquia
San José como amigos y amistades que vinieron
de Arecibo.
Agradezco la presencia del señor arzobispo,
de mis compañeros de clase, de mis hermanos
sacerdotes, de todas las amistades y feligreses presentes.
En especial agradezco a Monseñor Rafael Fontánez
quien con mucho esmero y dedicación preparó la
ceremonia. ¡Gracias Monse!
En igual forma agradezco a todo el comité organizador
por su trabajo y esfuerzo. Mis oraciones por todos
ustedes; mil gracias y Dios los bendiga.
Mis compañeros Padre José Rodríguez
y Padre Ángel Pagán me entregaron la
bendición apostólica de SS Benedicto
XVI.
Lo más grande que he tenido es mi sacerdocio.
Siempre lo manifiesto con el pensamiento que dirigió San
Pablo a sus hermanos de Corintios: “Por la
gracia de Dios soy lo que soy”.
En mi ministerio sacerdotal siempre me he mostrado
disponible para cualquier asignación que se
me nombre. Me siento realizado en la dirección
espiritual. La gran experiencia de ayudar a todas
las personas. El cuidado de los enfermos y la atención
a los pobres, en especial a los necesitados. También
a la comunidad de la barriada Juan Domingo a quienes
atiendo con mucha dedicación. Siempre me he
mostrado disponible en donde me necesiten. En la
arquidiócesis desempeño muchas obligaciones
pastorales encomendadas por el señor arzobispo
y a las cuales respondo con mucha alegría
y dedicación.
¿Qué les diría
a los feligreses de Puerto Rico?
A los feligreses en Puerto Rico les exhortaría
a retomar el evangelio y analizar qué es lo
que nos pide el Señor a cada uno y cómo
tenemos que responder; donde todos estamos llamados
a vivir y promover los valores cristianos y humanos.
Todos estamos llamados a continuar la civilización
del amor para así tener un mundo de paz, servicio,
entrega, respondiendo al mandato del Señor: “amarnos
los unos a los otros, a saber perdonarnos y experimentar
la gracia y misericordia de Dios”.