En
el Catecismo
Abstinencia sexual
José A. Rodríguez González
redaccionsjc@elvisitante.biz
El Catecismo de la Iglesia Católica enseña,
cuando explica el sexto mandamiento – no
cometerás adulterio -, que es una acción
moralmente inaceptable realizar actos sexuales
fuera del matrimonio. La sexualidad, según
enseña la tradición de la Iglesia,
la ha creado Dios sólo con dos finalidades
inviolables: la procreación y la expresión
máxima de amor entre personas de sexo opuesto
(hombre y mujer).
Llevar a cabo la práctica de la sexualidad
fuera del matrimonio implica una ofensa contra
la castidad; la virtud que ordena los apetitos
sexuales y que forma parte de la virtud cardinal
de la templanza.
Es por estas razones que es necesario, para vivir
de acuerdo con el Creador y cumplir con los fines
naturales de la sexualidad, practicar la castidad.
Esta virtud se vive, de acuerdo con el catecismo,
según los diversos estados de vida: soltero,
novio, casado, célibe y sacerdotal.
En el estado de soltería, noviazgo, célibe
y sacerdotal, esta virtud se vive practicando la
abstinencia sexual. En el estado del matrimonio
la virtud se practica siendo fiel a la pareja.
Esta fidelidad se lleva a cabo cuidando de no practicar
las siguientes variantes negativas de la castidad:
lujuria, prostitución, masturbación,
pornografía.
La abstinencia sexual no es sólo un deber
moral sino también el modo más seguro,
según los estudios médicos, de evitar
cualquier tipo de enfermedad transmisible sexualmente.
Una verdadera educación sexual para los
jóvenes habrá de promover en ellos
la práctica de la abstinencia y fomentar
la sexualidad como un valor del matrimonio.