Estamos a tiempo
Al final del tunel hay luz. Esto es que científicos
y salubristas han aceptado que la abstinencia sexual
es la alternativa idónea para modificar
comportamientos que pueden llevar a situaciones
como el embarazo en adolescentes o al contagio
con enfermedades de transmisión sexual.
El descubridor del virus del VIH-SIDA Luc Montagnier
por ejemplo, señaló que son necesarias
las campañas contra prácticas sexuales
contrarias a la naturaleza biológica del
hombre…y “sobretodo hay que educar
a la juventud contra el riesgo de la promiscuidad
sexual y del vagabundeo sexual” (sinsida.com).
En Puerto Rico la política pública
sobre salud sexual y reproductiva no es diáfana
ya que lo mismo te presenta la abstinencia como
camino certero, que el kit de anticonceptivos por
si acaso. Esta política dual halla sus excepciones
en programas como el de Abstinencia Sexual del
Departamento de Salud (PRAEP).
En este la familia tiene un aliado que se suma
a los esfuerzos educativos de la catequesis, a
su vez llamada a reforzar los primeros conocimientos
y el ejemplo sobre cómo vivir la castidad
que se debe enseñar y adquirir en el hogar
primeramente.
En estos tiempos de tanto distanciamiento con
el Creador, en que se hace tan cuesta arriba la
enseñanza
en la castidad de nuestros hijos, es necesario
que el mensaje esté claro.
Estamos a tiempo para que el gobierno plantée
para nuestros hijos, una política coherente
sobre la continencia y la fidelidad al modo en
que otros países con resultados positivos
han planteado a sus ciudadanos. No podemos seguir
comprometiendo la dignidad humana con programas
fallidos. Es hora de actuar.