aniversario
Feligreses
celebran su ministerio
Padre
Efraín
Montesino en su 20 Aniversario sacerdotal
Gloria González
Para EL VISITANTE
Platanero de pura cepa por haber nacido hace 47
años
en el Barrio Palmarito de Corozal, Padre Efraín
Montesino Rivera es el noveno de once hermanos de
la familia cristianamente formada por Don Natividad
Montesino y Doña Conchita Rivera. Agricultor él,
ama de casa ella.
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Recibió su educación formal hasta
el nivel superior en las escuelas públicas
del área. Su educación religiosa
y los Sacramentos del Bautismo, Primera Comunión
y Confirmación en la Parroquia La Milagrosa
de Corozal. Sus primeros pasos universitarios,
en la Universidad Central de Bayamón. |
¿Y su vocación religiosa? ¡Ah!
Esa fue llegando poco a poco. Desde pequeño
jugaba a ser sacerdote. Su “feligresía” eran
sus propios hermanos a quienes les “arrancaba
confesiones” a su modo.
Pero del juego fue pasando a la seriedad. Su respuesta,
como Samuel: “Señor, aquí estoy...” lo
llevó al Seminario Jesús Maestro de
Arecibo; al Seminario Divina Pastora de Venezuela;
de vuelta al Seminario de Arecibo; al Seminario San
Juan, en Florida, U.S.A., donde obtuvo su Bachillerato
en Artes en 1982; al Seminario Boynton Beach, Florida,
para continuar estudios en teología. En 1984
obtuvo el grado de Maestría en Divinidad.
Fue ordenado Diácono por Monseñor Rodríguez
en la Catedral de Arecibo. Concluye sus estudios
en el Seminario Jesús Maestro.
Llega el gran día, el 1ro de junio de 1985,
cuando recibe el Sacramento del Orden Sacerdotal
por imposición de manos de Monseñor
Rodríguez. ¿Su primera Misa? Dónde
si no en su querido Barrio Palmarito de Corozal.
De aquí en adelante emprende otro recorrido
por varias parroquias, haciendo honor a su voto de
obediencia y servir donde lo manden y lo necesiten,
a saber: Parroquia El Calvario de Camuy; Capilla
del Barrio Padilla de Corozal; Parroquia La Merced
de Florida (Puerto Rico); Parroquia San Martín
de Porres de Arecibo; Parroquia San Martín
de Porres de Parcelas Amadeo de Vega Baja. Han pasado
19 años.
| Su nueva y presente misión la viene
cumpliendo en la Ciudad del Melao Melao, en Vega
Baja. El 19 de agosto de 2004 la comunidad parroquial
de San Martín de Porres lo acompañó para
entregarlo a su nueva parroquia. |
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Recordamos todavía con mucha emoción
aquella noche de la instalación de Padre Efraín
en nuestra parroquia. La riqueza de detalles y ceremoniales
de nuestra Santa Iglesia Católica estuvieron
de manifiesto. Los profundos y significativos simbolismos
de la ceremonia nunca antes vistos en esta parroquia
nos causaron gran impacto. Monseñor Iñaki
Mallona, Obispo de Arecibo, en procesión con
la Cruz y los ciriales, tomándolo de la mano,
le entregaría los lugares de la celebración:
la entrega de las llaves de la iglesia, la fuente
bautismal, el confesonario, los vasos sagrados, el
sagrario, la sede, el Libro de los Evangelios, con
todas las consabidas exhortaciones del Señor
Obispo y la aceptación del sacerdote.
De esta manera no solamente Padre Efraín recibió y
tomó posesión de estos lugares, sino
que también recibió y tomó posesión
de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario.
Desde entonces está aquí con nosotros
impartiendo su catequesis, enseñanza, ejemplos,
experiencias, guía, consejo, dirección,
administración. En este corto tiempo hemos
corroborado lo que los hermanos de la Parroquia San
Martín de Porres expresaban acerca de Padre
Efraín: su preocupación por catequizar
a los niños, jóvenes y adultos; la
promoción de actividades que nos sensibilicen
a ser solidarios y practicar el amor fraterno y cristiano;
la promoción de la unidad y la diaria conversión.
Su dinamismo es contagioso; es de los que “manda
y va”. Es un sacerdote de 24 horas que está presente
en su parroquia.
Como expresan esos hermanos de San Martín
de Porres que lo conocieron por 12 años, en
sus 20 años de sacerdote Padre Efraín
ha desarrollado a cabalidad sus dotes y dones de
sacerdote, consejero, misionero y sobre todo, pastor.
Es receptivo a nuestros momentos de alegría
y tristeza, de triunfos y fracasos, de salud y enfermedad,
ante la pena por familiares muertos, ante celebraciones
de vida, de aniversarios, graduaciones... Siempre
está cerca y a la mano. Como un verdadero
pastor, cuidando su rebaño. Dios y Nuestra
Señora del Rosario lo bendigan siempre.
(La autora es feligrés en la Parroquia Nuestra
Señora del Rosario.)