Edición 29 • 17 al 23 de julio de 2005
Hoy es viernes, 18 de mayo de 2012

aniversario

Feligreses celebran su ministerio
Padre Efraín Montesino en su 20 Aniversario sacerdotal

Gloria González
Para EL VISITANTE

Platanero de pura cepa por haber nacido hace 47 años en el Barrio Palmarito de Corozal, Padre Efraín Montesino Rivera es el noveno de once hermanos de la familia cristianamente formada por Don Natividad Montesino y Doña Conchita Rivera. Agricultor él, ama de casa ella.

Recibió su educación formal hasta el nivel superior en las escuelas públicas del área. Su educación religiosa y los Sacramentos del Bautismo, Primera Comunión y Confirmación en la Parroquia La Milagrosa de Corozal. Sus primeros pasos universitarios, en la Universidad Central de Bayamón.

¿Y su vocación religiosa? ¡Ah! Esa fue llegando poco a poco. Desde pequeño jugaba a ser sacerdote. Su “feligresía” eran sus propios hermanos a quienes les “arrancaba confesiones” a su modo.

Pero del juego fue pasando a la seriedad. Su respuesta, como Samuel: “Señor, aquí estoy...” lo llevó al Seminario Jesús Maestro de Arecibo; al Seminario Divina Pastora de Venezuela; de vuelta al Seminario de Arecibo; al Seminario San Juan, en Florida, U.S.A., donde obtuvo su Bachillerato en Artes en 1982; al Seminario Boynton Beach, Florida, para continuar estudios en teología. En 1984 obtuvo el grado de Maestría en Divinidad. Fue ordenado Diácono por Monseñor Rodríguez en la Catedral de Arecibo. Concluye sus estudios en el Seminario Jesús Maestro.

Llega el gran día, el 1ro de junio de 1985, cuando recibe el Sacramento del Orden Sacerdotal por imposición de manos de Monseñor Rodríguez. ¿Su primera Misa? Dónde si no en su querido Barrio Palmarito de Corozal.

De aquí en adelante emprende otro recorrido por varias parroquias, haciendo honor a su voto de obediencia y servir donde lo manden y lo necesiten, a saber: Parroquia El Calvario de Camuy; Capilla del Barrio Padilla de Corozal; Parroquia La Merced de Florida (Puerto Rico); Parroquia San Martín de Porres de Arecibo; Parroquia San Martín de Porres de Parcelas Amadeo de Vega Baja. Han pasado 19 años.

Su nueva y presente misión la viene cumpliendo en la Ciudad del Melao Melao, en Vega Baja. El 19 de agosto de 2004 la comunidad parroquial de San Martín de Porres lo acompañó para entregarlo a su nueva parroquia.

Recordamos todavía con mucha emoción aquella noche de la instalación de Padre Efraín en nuestra parroquia. La riqueza de detalles y ceremoniales de nuestra Santa Iglesia Católica estuvieron de manifiesto. Los profundos y significativos simbolismos de la ceremonia nunca antes vistos en esta parroquia nos causaron gran impacto. Monseñor Iñaki Mallona, Obispo de Arecibo, en procesión con la Cruz y los ciriales, tomándolo de la mano, le entregaría los lugares de la celebración: la entrega de las llaves de la iglesia, la fuente bautismal, el confesonario, los vasos sagrados, el sagrario, la sede, el Libro de los Evangelios, con todas las consabidas exhortaciones del Señor Obispo y la aceptación del sacerdote.

De esta manera no solamente Padre Efraín recibió y tomó posesión de estos lugares, sino que también recibió y tomó posesión de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario. Desde entonces está aquí con nosotros impartiendo su catequesis, enseñanza, ejemplos, experiencias, guía, consejo, dirección, administración. En este corto tiempo hemos corroborado lo que los hermanos de la Parroquia San Martín de Porres expresaban acerca de Padre Efraín: su preocupación por catequizar a los niños, jóvenes y adultos; la promoción de actividades que nos sensibilicen a ser solidarios y practicar el amor fraterno y cristiano; la promoción de la unidad y la diaria conversión. Su dinamismo es contagioso; es de los que “manda y va”. Es un sacerdote de 24 horas que está presente en su parroquia.

Como expresan esos hermanos de San Martín de Porres que lo conocieron por 12 años, en sus 20 años de sacerdote Padre Efraín ha desarrollado a cabalidad sus dotes y dones de sacerdote, consejero, misionero y sobre todo, pastor. Es receptivo a nuestros momentos de alegría y tristeza, de triunfos y fracasos, de salud y enfermedad, ante la pena por familiares muertos, ante celebraciones de vida, de aniversarios, graduaciones... Siempre está cerca y a la mano. Como un verdadero pastor, cuidando su rebaño. Dios y Nuestra Señora del Rosario lo bendigan siempre.

(La autora es feligrés en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario.)


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