por las parroquias
San Antonio de Padua de Dorado
Radamés O. Colón
Torres
rcolon03@hotmail.com
Para
EL VISITANTE
Año de fundación:
29 de junio de 1848
Fiesta patronal: 13 de junio
En el pueblo costero del norte, Dorado, se encuentra
el templo parroquial San Antonio de Padua. Este
histórico templo está localizado
en el mismo centro del pueblo doradeño,
frente a la plaza pública y la alcaldía
municipal. Se llega al mismo a través de
la calle Santiago Méndez Vigo, vía
que lleva el nombre del gobernador que autorizó la
fundación de este hermoso pueblo.
La iglesia, que se comenzó a construir en
1826, pertenecía a la municipalidad de Toa
Baja. El propósito principal de la construcción
de este templo era trasladar la antigua iglesia
de Toa Baja al alto de Dorado, para evitar así los
peligros que causaban las inundaciones en el llano
costero.
Después de 22 años de arduo trabajo
en los terrenos que donó el capitán
del poblado, Jacinto López Martínez
y que constituyeron la zona urbana del pueblo,
se fundó canónicamente la parroquia
el 29 de junio de 1848, bajo la advocación
de San Antonio de Padua y Nuestra Señora
de la Virgen del Rosario.
El pueblo de las arenas doradas fue fundado en
1842 y el templo se terminó de construir
en 1848, cuando Dorado ya era municipio. Por tal
razón, la parroquia San Antonio de Padua
se convirtió en el primer templo católico
doradeño y el santo es el patrón
del pueblo.

La fachada del templo es sencilla, con una torre
principal en la que se encuentra el campanario
y sobre ella, una cruz. En el interior hay dos
naves separadas por un arco. El presbiterio es
sencillo, tiene el sagrario ubicado en el centro
de la pared principal y la imagen del Cristo Yaciente
sobre el mismo. Al lado derecho de la cruz se encuentra
la imagen de San Antonio de Padua y a la izquierda,
se encuentra la co-patrona, Nuestra Señora
del Rosario. Estas imágenes fueron traídas
de España, la imagen de San Antonio data
de principios del siglo XX.
Entre los objetos de valor histórico se
encuentra el baptisterio que fue construido en
1909 y restaurado en el 2004. El mismo está fabricado
con mármol puro y se encuentra actualmente
en el presbiterio del Santuario Santo Cristo de
la Reconciliación. Esta obra arquitectónica
del siglo XIX es patrimonio histórico del
pueblo de Dorado.
Vida parroquial
La parroquia pertenece a la Arquidiócesis
de San Juan y en sus inicios pertenecía
a la diócesis de Puerto Rico, luego a la
diócesis de Arecibo y atendía a toda
la población doradeña. En 1981 se
organizaron las colindancias de la parroquia, cuando
se creó la parroquia católica Nuestra
Señora de la Salud. La nueva parroquia atiende
actualmente los barrios de la parte sur del pueblo;
Higuillar, Maguayo y parte del barrio Espinosa.
Dorado, según el censo del 2000, tiene una
población aproximada de 34 mil habitantes.
De ellos, la parroquia atiende a una población
aproximada de 17 mil habitantes, en la zona geográfica
que comprende el centro urbano del pueblo, el barrio
Mameyal y las urbanizaciones que colindan en la
parte norte del barrio Higuillar, de los cuales
asisten semanalmente a las celebraciones eucarísticas
en el templo parroquial, el santuario y la capilla,
unas cuatro mil familias.

El primer párroco fue Esteban Mariano, en
1848. Desde finales del siglo XIX hasta la actualidad
han trabajado pastoralmente en la comunidad parroquial
los padres Dominicos, los padres Agustinos, los
padres Paúles y los padres del Espíritu
Santo, que administraron desde el 1942 hasta el
1990. En 1990 la parroquia pasó a ser administrada
por la arquidiócesis; desde entonces han
sido párrocos hasta el presente, los sacerdotes
diocesanos Padre Carlos Jiménez Van Der
Dijs, Padre Ángel Luis Morales y el Padre
Edwin Cruz. Además, ayudan pastoralmente
en la parroquia, el Padre Luis B. Ríos Cappiello,
vicario residente; Padre Eduardo Carón,
C.S.SP; los diáconos Benito Lugo Soto, Arcadio
Núñez, Rómulo Rodríguez;
y las Hermanas Misioneras de Jesús.
El padre Edwin Cruz, párroco actual, se
ordenó en el año 1995 en la parroquia
Santa Rita de Casia en Bayamón. Realizó estudios
de filosofía en la Universidad Central de
Bayamón y una maestría en estudios
teológicos del Centro de Estudios Dominicos
del Caribe (CEDOC). Recientemente celebró 10
años de su ordenación sacerdotal.
-Padre
Edwin, ¿cuántas capillas atiende
la parroquia?
La parroquia tiene una capilla y un santuario.
La capilla San Martín de Porres que está ubicada
en el barrio Mameyal y el Santuario Arquidiocesano
Santo Cristo de la Reconciliación que se
encuentra ubicado en el paseo del Cristo del centro
urbano. En el santuario actualmente se llevan a
cabo la mayoría de las celebraciones y actividades
de la comunidad parroquial, debido a la gran capacidad
de feligreses que acoge el mismo.
-¿Cómo está compuesta
la estructura pastoral parroquial?
La parroquia tiene un plan definido de pastoral
en conjunto con la Arquidiócesis.
El plan se divide en la pastoral de la catequesis. La misma se divide en catequesis
para niños y niñas que se preparan para la primera comunión
y para jóvenes que van a confirmar su fe. Hay sobre 200 niños en
la catequesis divididos en cinco niveles y 40 jóvenes aproximadamente,
participan de las clases de confirmación cada año. También,
tenemos la pastoral de enfermos; la pastoral de las personas alejadas, que son
aquellos católicos de cultura que no asisten a la Iglesia y el propósito
de esta pastoral es atraerlos e incorporarlos nuevamente a la casa de Dios; para
la pastoral juvenil que está a cargo de la formación y reclutamiento
de los jóvenes, existe un grupo parroquial llamado Jóvenes Unidos
Parroquia san Antonio (JUPSA); la pastoral social que trabaja con los Servicios
Sociales Católicos y el Centro de Ayuda y Desarrollo Humano y de la Mujer:
allí se atienden diferentes casos de índole social, espiritual
y psicológica, sin importar el credo que profese la persona que asista
al centro. Este grupo es dirigido por laicos con la asesoría de los padres
de la parroquia. Además, contamos con ministerios que trabajan la pastoral
litúrgica. Este consejo lo componen los Ministros Extraordinarios de la
Eucaristía, los Proclamadores de la Palabra, los monaguillos, los diáconos
y los sacerdotes de la parroquia.

Esta parroquia tiene una formación humana y espiritual, por lo que se
ofrecen talleres, retiros y celebraciones especiales tales como: la misa familiar
el primer viernes de cada mes, cuyo propósito es unir a la familia católica;
la misa del Divino Niño Jesús todos los primeros domingos de mes
a las 9:00 a.m. en el Santuario; las misas vecinales que se llevan a cabo todos
los martes a las 7:30 de noche en la casa de un feligrés; misas de sanación
los últimos domingos cada dos meses en el Santuario; y la exposición
del Santísimo todos los jueves de 8:30 a.m. hasta las 12:00 del medio
día.
-¿Cómo
es la gente de la parroquia?
La gente de nuestra parroquia es muy activa.
Tenemos diversidad de carismas, grupos y movimientos
apostólicos. Entre los que trabajan en la comunidad
parroquial se encuentran: la Legión de María; las Guadalupanas;
la Cofradía del Sagrado Corazón de Jesús; el movimiento
de Juan XXIII; los Cursillistas; Hijas Católicas de América; la
Renovación Carismática; las Hijas de María; Grupo Misionero “En
tus manos está mi corazón”; Grupo “Una rosa para Ti”;
Grupo de Oración de la Divina Misericordia; Movimiento de Oración
y Caridad “El Buen samaritano”; la Comunidad Nueva Evangelización
Emaus I y el grupo Divino Niño Jesús. La gente de nuestra parroquia
San Antonio de Padua, en su dimensión humana, es bien cooperadora, generosa
y servicial. Todavía hay familias comprometidas y formadas. Tenemos una
comunidad de personas con grandes responsabilidades en la sociedad. Con relación
a la devoción religiosa, tenemos devotos pero no con tanto fervor como
antes.
-Mensaje
del Párroco
Padre Edwin, preocupado por la crisis familiar
que atraviesa nuestro país
expresó:
Como pastor, exhorto a todos los feligreses de
nuestra comunidad parroquial, a que busquemos los
espacios de unidad y de encuentro fraterno. Debemos
enfatizar
más en las cosas que nos unen, que las que nos separan. Estemos siempre
atentos a la voz de nuestros pastores y abrámonos a nuevas experiencias
de crecimiento en la fe, para hacer presente nuestra Iglesia en los espacios
donde nosotros como seres humanos nos desarrollamos. Tenemos que crecer espiritualmente
en familia, acompañarnos en familia y aunar esfuerzos para salvar a nuestras
familias de todos los males que afectan el núcleo familiar.
No olvidemos que la familia que reza y asiste
unida a la casa del Señor,
se mantiene unida. No olvidemos visitar nuestros hermosos templos, que son parte
de nuestra cultura y tradición religiosa. Confiamos que a través
de cada uno de estos artículos conozcas las raíces de tu fe y las
de tu comunidad católica.