Meteorólogo
por la ley
Aquellos que conocen al dedillo lo imprevisto
del tiempo y orientan a los ciudadanos con
razonabilidad y conocimiento de causa.
Los alarmistas están choretos y los aprendices
se aferran a la superficialidad y a las teorías.
Desde que llega el primero de junio, día
en que comienza la temporada de huracanes, los
advenedizos no pierden tiempo en dejar caer lluvia
de dudas y vientos de terror sobre la población.
Los profesionales de la meteorología arrojan
luz sobre la Isla y no distorsionan el horizonte
incierto con cuñas apocalípticas
o pretensiones absolutas.
Cada año el pueblo espera la información
adecuada para tomar las precauciones de rigor
y no perder la calma con boletines vacíos
y huecos.
Ahorrativos
A
los que hacen frente a la crisis económica
con la sabiduría del ahorro, que es estrategia
para no caer en las garras del consumismo.
La gasolina, la luz, el agua son necesarios
para tener una vida mejor, pero no se deben
consumir
por gusto o irrazonablemente.
Hay muchas formas para defenderse de esa
llamarada. El ciudadano razonable puede evitar
que su bolsillo
se vacíe cada semana, si observa las reglas
del ahorro.
Los que son adictos al desperdicio, tendrán
que vivir en la trampa de los juegos de azar
para ver si se estabilizan sus recursos y sus
deudas.
Editor |
Defensores
A los que defienden a los amigos y familiares
cuando son atrapados en el punto de drogas.
Para muchos la droga es mala si los otros,
o los de abajo la compran y la usan. Cuando
involucras
a los “del corazón” entonces
hay una defensa inaudita de esos cercanos.
Es muy fácil juzgar a los usuarios hasta
que el charco de la droga “chispotea” a
los que parecen limpios, puros y ricos.
Lo único claro respecto a la droga es
que está en todos sitios y lugares, que
la usa el pobre y el rico, que es difícil
erradicar porque tiene padrinos y defensores.
Se impone la justicia en todo momento y circunstancia.
Post mortem
A
los que rebuscan entre libros para encontrar
frases bonitas y palabras hermosas para hacer
una bella esquela en el día de la muerte
de un ser querido.
Esos mismos que se esmeran en el verso, tal
vez nunca le dijeron a la persona viva cuánto
la amaban o cuán importante era para ellos.
Hay que agradar en vida y prodigar cariño
cuando el ser humano más lo necesita.
Los que se afanan por quedar bien ante los
demás
se consuelan con palabras que jamás profirieron
para alegrar el corazón de ese ser querido.
Cuidado con las apariencias. No hacen justicia,
ni contribuyen a la sinceridad.
Editor |