Edición 29 • 17 al 23 de julio de 2005
Hoy es viernes, 18 de mayo de 2012

Al acecho

Le tocó a Inglaterra la mordida del terrorismo con su secuela de víctimas y muertos. El modus operandi de Al Quaeda tiene su momento, su instinto y su planificación. El 11 de septiembre, las torres gemelas fueron blanco de aviones saetas que sembraron horror y pánico en la Babel de Hierro. Luego Madrid sintió la mordida en los trenes subterráneos y ahora Londres con sus bombazos y su tragedia.

El terrorismo es amenaza y contundencia de que algo anda mal en el mundo, de que se vive a merced de unos desalmados que mantienen en vilo a la humanidad. Esa guerrilla se yergue como un monstruo que donde pone el ojo pone la bala, es el fuego devorador. Para los linchadores su causa es justa, su pensamiento es claro, la cobertura del nosotros es un sí sin escatimar subterfugios, muerte y desolación.

La convocatoria para desinflar los egos institucionalizados va por la ruta de la justicia bien entendida y vigorizada. Los que se jactan de tener la razón no pueden basarse en argumentos de pura hechura economista o material. Hay estrategias del alma, de la fe, de la cultura, que se convierten en verdad para aquellos que tienen unos ideales que son alas y convencimiento totalizante.

La rancia mirada oportunista tiene su contraparte más allá de la bolsa de valores. La existencia, con su voz y su categoría, indica que la trascendencia del ser humano no puede estar supeditada a una mentalidad utilitarista. Los valores del espíritu tienen una identidad propia y dan consistencia a una forma de ser y de vivir.

Sin amor y justicia no habrá paz, ni tolerancia, ni meticulosidad fraternal. El terrorismo será un fenómeno usual, una experiencia traumática que convertirá a los hijos de Adán y Eva en miedosos a tiempo completo. El temor será una enfermedad más que se unirá a otras catastróficas que abundan en ciudades y metrópolis.

La convergencia global pasará a ser la dispersión universal porque el instinto de conservación estará tan sensitivo que no habrá lugar para descansar y mirar a lontananza. Ese forcejeo mundial deja muchos heridos y víctimas de la mente y el corazón. Se preferirá huir a los monasterios y conventos que viajar en tren por la Quinta Avenida de Nueva York.

Todo acontecimiento de calibre social deja sus huellas, su dolor y su insatisfacción. Somos espectadores de una guerra sin cuartel que deja revanchismos, caballos de Troya y desolación por todas partes. Es hora de deponer las armas y afirmar que el sí humano corresponde al sí de Dios.


aplaude

censura

Meteorólogo por la ley

Aquellos que conocen al dedillo lo imprevisto del tiempo y orientan a los ciudadanos con razonabilidad y conocimiento de causa.

Los alarmistas están choretos y los aprendices se aferran a la superficialidad y a las teorías. Desde que llega el primero de junio, día en que comienza la temporada de huracanes, los advenedizos no pierden tiempo en dejar caer lluvia de dudas y vientos de terror sobre la población.

Los profesionales de la meteorología arrojan luz sobre la Isla y no distorsionan el horizonte incierto con cuñas apocalípticas o pretensiones absolutas.

Cada año el pueblo espera la información adecuada para tomar las precauciones de rigor y no perder la calma con boletines vacíos y huecos.

Ahorrativos

A los que hacen frente a la crisis económica con la sabiduría del ahorro, que es estrategia para no caer en las garras del consumismo.

La gasolina, la luz, el agua son necesarios para tener una vida mejor, pero no se deben consumir por gusto o irrazonablemente.

Hay muchas formas para defenderse de esa llamarada. El ciudadano razonable puede evitar que su bolsillo se vacíe cada semana, si observa las reglas del ahorro.

Los que son adictos al desperdicio, tendrán que vivir en la trampa de los juegos de azar para ver si se estabilizan sus recursos y sus deudas.

Editor

Defensores

A los que defienden a los amigos y familiares cuando son atrapados en el punto de drogas.

Para muchos la droga es mala si los otros, o los de abajo la compran y la usan. Cuando involucras a los “del corazón” entonces hay una defensa inaudita de esos cercanos.

Es muy fácil juzgar a los usuarios hasta que el charco de la droga “chispotea” a los que parecen limpios, puros y ricos.

Lo único claro respecto a la droga es que está en todos sitios y lugares, que la usa el pobre y el rico, que es difícil erradicar porque tiene padrinos y defensores.

Se impone la justicia en todo momento y circunstancia.

Post mortem

A los que rebuscan entre libros para encontrar frases bonitas y palabras hermosas para hacer una bella esquela en el día de la muerte de un ser querido.

Esos mismos que se esmeran en el verso, tal vez nunca le dijeron a la persona viva cuánto la amaban o cuán importante era para ellos.

Hay que agradar en vida y prodigar cariño cuando el ser humano más lo necesita.

Los que se afanan por quedar bien ante los demás se consuelan con palabras que jamás profirieron para alegrar el corazón de ese ser querido.

Cuidado con las apariencias. No hacen justicia, ni contribuyen a la sinceridad.

Editor

 


Misioneros de Jesús Internacional

Archivo EV

Carmelo Seglar 2005


Colegio San José en San Germán


Salud en la Edad de Oro
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