Miedo a la verdad
¿Se imagina usted que por declararse católico,
el gobierno le impida aspirar a una carrera universitaria? ¿Cree
posible que en un país se formen decenas
de grupos o colectivos que pretendan callar la
presencia pública de la voz de la Iglesia? ¿Le
parece correcto que el gobierno se haga de la vista
larga ante la violencia sectaria contra minorías
religiosas?
Este tipo de situaciones sucede mayormente en
algunas naciones de ideología comunista y en países
que fomentan el fundamentalismo islámico
o hindú. También pasa en estados
que a nivel oficial o de forma oficiosa practican
el integrismo laicista como son algunos de la vieja
europa.
Los países que protagonizan persecuciones
contra el cristianismo y otras creencias en el
fondo tienen miedo a la verdad. En estos se da
un fenómeno que va desde la intolerancia
y violencia, pasando por la imposibilidad de diálogo
racional hasta la visión ideológica
que cierra al hombre a la trascendencia y lo abandona
al relativismo.
En estos lugares arrasan no sólo con la
práctica de culto sino con el quehacer de
las instituciones salubristas y educativas de inspiración
religiosa. Por eso la Santa Sede busca en su gestión
diplomática asegurar la libertad de culto,
de jurisdicción y de asociación asi
como abrir espacios de cooperación entre
la Iglesia católica y las autoridades civiles,
sobre todo en el campo de la educación y
el de la caridad. (signodelostiempos.com)
La libertad religiosa es la piedra angular de
la dignidad humana. Un estado que aspire a ser
democrático
no debe ignorar la dimensión religiosa de
las personas. La Iglesia Católica trabaja
incansablemente en asegurar y promover que existan
las condiciones favorables para el ejercicio de
la misión propia de la iglesia y el ejercicio
de la fe en los creyentes.
La Iglesia no requiere que el Estado sea confesional
para desarrollar su misión, sino que respete
y garantice la libertad religiosa para que pueda
dedicarse a su vocación natural que son
las grandes causas del hombre y de la paz.