Apariciones de la Virgen
Padre Isaías Revilla Casado,
OSA
Para EL
VISITANTE
frirevilla@hotmail.com
P/ ¿Dónde aparecen en la Biblia las “famosas” apariciones
de la Virgen?
Sheila Marell Pérez
R/ Hace unas semanas intenté aclarar la
diferencia que hay en esa gama de palabras: Sueños,
imaginaciones, visiones, alucinaciones, apariciones… Las
primeras surgen en el campo meramente subjetivo,
y cualquier persona con una sensibilidad viva puede
experimentarlas. La única que habla de algo
objetivo es la última: Apariciones. Dije
que la Iglesia ha aceptado el culto reverente y
sano que surge en torno a los lugares donde se
han dado esas supuestas visiones (Lourdes, Fátima…),
porque no contrarían en nada la doctrina
católica y porque favorecen la devoción
y la conversión, a veces, de pecadores recalcitrantes.
Pero nunca las ha declarado como apariciones históricas.
Para otros detalles me remito a lo dicho allí.
Pero este modo de hacer preguntas, me enerva. ¡Es
una cuestión de puro calendario! La Biblia
termina de escribirse en el año 95, p. C.
Las Visiones de los pastores (en Fátima
o Lourdes, por citar los más conocidos)
ocurren al menos 19 siglos después. ¡Díganme
si no tengo razón para enervarme!
En realidad, el sentimiento (yo también
tengo sentimientos, ¡eh!) que más
me suscitan estas preguntas es de pena. Pena, porque
están condicionadas por una reverencia absurda
al libro sagrado. Quieren hacerle decir lo que
no dice. Y no por amor a la Palabra de Dios, sino
por tener disculpa para argüir contra la Iglesia
Católica. Sin darse cuenta, los que tanto
acuden a la Biblia, que olvidan positivamente el último
versículo del Evangelio de San Juan, con
lo cual les caen encima las últimas palabras
del Apocalipsis...
Pena, porque están buscando una disculpa
para no tener devoción a la Madre de ese
Jesús, que tanto dicen predicar…
Pena, porque no quieren imitarle en una cosa
que es la única que conocemos de El durante
30 años: que El la amó, respetó y
obedeció…
Pena, porque quieren dárselas de que ellos
son los que conocen bien a Jesús, pero no
tienen inconveniente en insultar a su Madre…
Pena, porque intentan ridiculizarnos a los católicos
e insultarnos llamándonos idólatras,
sin darse cuenta de que nunca ocurrirá que
la que nos trajo a Jesús nos aparte de El…
Pena, porque, al decir que adoramos a otros seres
que no son Dios, demuestran que no saben lo que
significa el culto de Latría (adoración),
ni el de Dulía (veneración)…
Pena, porque de esa manera demuestran que no
saben dar el lugar que le corresponde a Dios y
el que
corresponde a los santos…
Pena, porque se preocupan mucho del Padre, pero
están, porque han querido, huérfanos
de madre…
¿¡
O es que les da envidia, porque los católicos
no estemos huérfanos!?
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