
Decimosexto
Domingo
La
cizaña en el campo
P. Angel Manuel Santos Santos
psantos@elvisitante.biz
Para
EL VISITANTE
Sabiduría
12, 13.16-19
Dios gobierna la creación con sabiduría
y juzga con indulgencia. Jesucristo, el Hijo de
Dios, vino a anunciar el proyecto amoroso de Dios
desde la fundación del mundo.
Salmo 85, 6-6.9-10-15-16 a
Este salmo es la oración del pobre ante
las adversidades. Pide a Dios que le salve su vida.
Se acomoda perfectamente a Cristo en la pasión.
Los cristianos sufren con Cristo y piden ayuda.
Romanos 8, 26-27
San Pablo, explicando la vida del cristiano,
enseña
que el Espíritu viene en ayuda de nuestra
debilidad.
Mateo 13, 24-43.
Para dar a conocer el Reino de los cielos,
Jesús
narra las parábolas de la cizaña,
del grano mostaza, de la levadura y presenta la
interpretación de la parábola de
la cizaña.
La Iglesia de Cristo
Los cristianos no deben asombrarse de los pecadores
dentro de la Iglesia. El Señor anunció que
la cizaña crecería junto al trigo,
que los buenos cristianos vivirían junto
a los pecadores hasta el fin del mundo. Esta es
la situación dolorosa y pecadora de la Iglesia
peregrina en este mundo maltrecho por el pecado.
Cada fiel cristiano debe reconocer que no todo
lo que brilla es oro. Dentro de la Iglesia hay
muchos lobos vestidos de ovejas. Son aquellos que
están de cuerpo o de nombre en la Iglesia,
pero que no viven la santidad exigida por la pertenencia
a un pueblo santo. La Iglesia de Cristo es santa,
pero acoge a los pecadores.
Sin embargo, esto no es razón para ser tolerantes
con el pecado. El cristiano debe amar mucho y hacer
el bien al pecador, pero debe siempre deplorar
el pecado y rechazarlo. No debemos pretender arrancar
al pecador de la Iglesia, pero podemos ayudarlo
con amor para que salga del pecado y se convierta.
Hay que presentarle los medios concretos para que
deje el pecado: el arrepentimiento, la confesión
y el alejamiento de las ocasiones de pecado. Y
la Iglesia debe también ayudar a sanar las
heridas causadas por el pecado y tratar de resarcir
en justicia los daños provocados por la
culpabilidad de sus miembros.
En la Iglesia, sus miembros no están todos
a la misma distancia de Cristo. Los más
alejados son aquellos bautizados que viven totalmente
separados de la Iglesia, de los hermanos, de la
Palabra y los sacramentos. Estas personas no participan
de los medios para ponerse en contacto con Cristo
y su gracia. Después siguen aquellos que
participan de todo, pero no viven la gracia porque
no están preparados. Vienen a la Iglesia
pero no oran ni escuchan la Palabra. Se juntan
con los hermanos, pero no los aman. No practican
la caridad ni tampoco hacen apostolado. Luego están
aquellos que creen que son cristianos porque se
han integrado a trabajar en diversas comisiones
parroquiales, sociales, deportivas y cívicas.
Finalmente están aquellos que viven en gracia,
pero se han detenido en el crecimiento cristiano
porque se niegan a conocer más la Palabra
de Dios y la fe de la Iglesia. Éstos quieren
seguir haciendo las cosas como siempre las han
hecho, quieren seguir viviendo como hasta ahora
han vivido, sin abrirse al crecimiento de la gracia,
que es uno de los aspectos del Reino de Dios.
El Reino de Dios se inicia como algo pequeño
en nuestro corazón, pero va creciendo hasta
dar el fruto abundante de la santidad. Poco a poco
el Reino de Dios va llenando el corazón
de toda persona que se ha convertido hasta hacerla
totalmente perteneciente a Dios. El Reino de Dios
tiene como meta fermentar toda la vida del cristiano.
La Iglesia es la manifestación del Reino
de Dios o el misterio de la presencia de Cristo
en el mundo. El Reino de Dios se hace cercano en
Cristo Jesús. El ser humano cuando recibe
de verdad a Cristo acoge el Reino de Dios.
El secreto, por tanto, está en caminar hacia
el corazón de la Iglesia, que es Jesús.
Todos los movimientos en la Iglesia han sido suscitados
por el Espíritu y todos aportan un carisma
que hay que respetar. Pero más allá del
carisma que cada uno ha recibido, hay que reconocer
que todos caminan hacia el mismo Señor,
Cristo Jesús. Ese corazón de la Iglesia
está presente en la Eucaristía, en
la celebración dominical. Cada domingo,
cientos de fieles participan en la Santa Misa y
esta celebración debe convertirse en la
actividad comunitaria por excelencia. Ahí encontramos
a Jesucristo vivo y glorioso. Reunir los fieles
para una celebración que no sea encontrarse
con Cristo y con los hermanos por Cristo es convertir
la Iglesia en una sociedad meramente humana. Toda
la acción pastoral, especialmente la catequética,
debe llevar a los fieles a vivir la Santa Misa,
a participar activamente en su celebración
y a gustar la presencia de Cristo en la Eucaristía.
lecturas
17 |
+ XVI Domingo del Tiempo Ordinario. |
ve |
Misa pr, Gl, Cr, Pf dominical |
|
L 1 Sab 12, 13.16-19; Sal 85 |
|
L 2 Rm 8, 26-27 |
|
Ev Mt 13, 24-43 |
|
Oficio dominical. Te Deum. |
|
(OL: 2 Sam 15,7-14.24-30; 16-5-13) |
|
|
18 |
Lunes XVI s.t.o. Feria |
ve |
Misa de feria |
|
L 1 Ex 14, 5-18; Sal Ex 15 |
|
Ev Mt 12, 38-42 |
|
Oficio de feria |
|
(OL: 2 Sam 18, 6-17.24---19,4) |
|
|
19 |
Martes XVI s.t.o. Feria |
ve |
Misa de feria |
|
L 1 Ex 14, 21„5,1; Sal Ex 15 |
|
Ev Mt 12, 46-50 |
|
Oficio de feria |
|
(OL: 2 Sam 4, 24,1-4. 10-18. 24b-25) |
|
|
20 |
Mi³rcoles XVI s.t.o. Feria o Memoria libre: |
|
San Apolinar, ob y mr. |
ve |
Misa de feria o (ro) de la memoria |
|
L 1 Ex 16,1-5.9-15; Sal 77 |
|
Ev Mt 13, 1-9 |
|
Oficio de feria o de la memoria |
|
(OL: 1 Cro 22, 5-19) |
|
|
21 |
Jueves XVI s.t.o. Feria o Memoria libre: |
|
San Lorenzo de Brindis, pbro y dr |
ve |
Misa de feria o (bl) de la memoria |
|
L 1 Ex 19, 1-2.9-11.16-20; Sal Dan 3 |
|
Ev Mt 13, 10-17 |
|
Oficio de la feria o de la memoria |
|
(OL: 1 Re 1,11-35; 2, 10-12) |
|
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22 |
Viernes XVI s.t.o. Memoria obligatoria: |
|
Santa MarÕa Magdalena |
bl |
Misa de la memoria pr. |
|
L 1 Ex 20, 1-17; Sal 18 |
|
Ev Jn 20, 1-2. 11-18 |
|
Oficio de la memoria. Laudes y VÕsperas prs |
|
(OL: 1 Re 16, 29---17,16) |
|
|
23 |
Sàbado XVI s.t.o. Feria o Memoria libre: |
|
Santa BrÕgida, rel. o Santa MarÕa en sàbado |
ve |
Misa de feria o (bl) de una de las memorias |
|
L 1 Ex 24, 3-8; Sal 49 |
|
Ev Mt 13, 24-30 |
|
Oficio de feria o de una de las memorias |
|
(OL: 1 Re 8, 1-21) |
ve |
I VÕsp del domingo sig. Comp Dom I |
|
Misa vespertina del domingo sig. |
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24 |
+ XVII Domingo del Tiempo Ordinario. |
ve |
Misa pr, Gl, Cr, Pf dominical |
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L 1 1 Re 3,5-13; Sal 118 |
|
L 2 Rm 8, 28-30 |
|
Ev Mt 13, 44-52 |
|
Oficio dominical. Te Deum. |
|
(OL: 1 Re 8,22-34. 54-61) |
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 Misioneros de Jesús Internacional





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