Edición 29 • 17 al 23 de julio de 2005
Hoy es martes, 7 de febrero de 2012

Decimosexto Domingo
La cizaña en el campo

P. Angel Manuel Santos Santos
psantos@elvisitante.biz
Para EL VISITANTE

Sabiduría 12, 13.16-19

Dios gobierna la creación con sabiduría y juzga con indulgencia. Jesucristo, el Hijo de Dios, vino a anunciar el proyecto amoroso de Dios desde la fundación del mundo.

Salmo 85, 6-6.9-10-15-16 a

Este salmo es la oración del pobre ante las adversidades. Pide a Dios que le salve su vida. Se acomoda perfectamente a Cristo en la pasión. Los cristianos sufren con Cristo y piden ayuda.

Romanos 8, 26-27

San Pablo, explicando la vida del cristiano, enseña que el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad.

Mateo 13, 24-43.

Para dar a conocer el Reino de los cielos, Jesús narra las parábolas de la cizaña, del grano mostaza, de la levadura y presenta la interpretación de la parábola de la cizaña.

La Iglesia de Cristo

Los cristianos no deben asombrarse de los pecadores dentro de la Iglesia. El Señor anunció que la cizaña crecería junto al trigo, que los buenos cristianos vivirían junto a los pecadores hasta el fin del mundo. Esta es la situación dolorosa y pecadora de la Iglesia peregrina en este mundo maltrecho por el pecado. Cada fiel cristiano debe reconocer que no todo lo que brilla es oro. Dentro de la Iglesia hay muchos lobos vestidos de ovejas. Son aquellos que están de cuerpo o de nombre en la Iglesia, pero que no viven la santidad exigida por la pertenencia a un pueblo santo. La Iglesia de Cristo es santa, pero acoge a los pecadores.

Sin embargo, esto no es razón para ser tolerantes con el pecado. El cristiano debe amar mucho y hacer el bien al pecador, pero debe siempre deplorar el pecado y rechazarlo. No debemos pretender arrancar al pecador de la Iglesia, pero podemos ayudarlo con amor para que salga del pecado y se convierta. Hay que presentarle los medios concretos para que deje el pecado: el arrepentimiento, la confesión y el alejamiento de las ocasiones de pecado. Y la Iglesia debe también ayudar a sanar las heridas causadas por el pecado y tratar de resarcir en justicia los daños provocados por la culpabilidad de sus miembros.

En la Iglesia, sus miembros no están todos a la misma distancia de Cristo. Los más alejados son aquellos bautizados que viven totalmente separados de la Iglesia, de los hermanos, de la Palabra y los sacramentos. Estas personas no participan de los medios para ponerse en contacto con Cristo y su gracia. Después siguen aquellos que participan de todo, pero no viven la gracia porque no están preparados. Vienen a la Iglesia pero no oran ni escuchan la Palabra. Se juntan con los hermanos, pero no los aman. No practican la caridad ni tampoco hacen apostolado. Luego están aquellos que creen que son cristianos porque se han integrado a trabajar en diversas comisiones parroquiales, sociales, deportivas y cívicas. Finalmente están aquellos que viven en gracia, pero se han detenido en el crecimiento cristiano porque se niegan a conocer más la Palabra de Dios y la fe de la Iglesia. Éstos quieren seguir haciendo las cosas como siempre las han hecho, quieren seguir viviendo como hasta ahora han vivido, sin abrirse al crecimiento de la gracia, que es uno de los aspectos del Reino de Dios.

El Reino de Dios se inicia como algo pequeño en nuestro corazón, pero va creciendo hasta dar el fruto abundante de la santidad. Poco a poco el Reino de Dios va llenando el corazón de toda persona que se ha convertido hasta hacerla totalmente perteneciente a Dios. El Reino de Dios tiene como meta fermentar toda la vida del cristiano. La Iglesia es la manifestación del Reino de Dios o el misterio de la presencia de Cristo en el mundo. El Reino de Dios se hace cercano en Cristo Jesús. El ser humano cuando recibe de verdad a Cristo acoge el Reino de Dios.

El secreto, por tanto, está en caminar hacia el corazón de la Iglesia, que es Jesús. Todos los movimientos en la Iglesia han sido suscitados por el Espíritu y todos aportan un carisma que hay que respetar. Pero más allá del carisma que cada uno ha recibido, hay que reconocer que todos caminan hacia el mismo Señor, Cristo Jesús. Ese corazón de la Iglesia está presente en la Eucaristía, en la celebración dominical. Cada domingo, cientos de fieles participan en la Santa Misa y esta celebración debe convertirse en la actividad comunitaria por excelencia. Ahí encontramos a Jesucristo vivo y glorioso. Reunir los fieles para una celebración que no sea encontrarse con Cristo y con los hermanos por Cristo es convertir la Iglesia en una sociedad meramente humana. Toda la acción pastoral, especialmente la catequética, debe llevar a los fieles a vivir la Santa Misa, a participar activamente en su celebración y a gustar la presencia de Cristo en la Eucaristía.


lecturas

17
+ XVI Domingo del Tiempo Ordinario.
ve
Misa pr, Gl, Cr, Pf dominical
L 1 Sab 12, 13.16-19; Sal 85
L 2 Rm 8, 26-27
Ev Mt 13, 24-43
Oficio dominical. Te Deum.
(OL: 2 Sam 15,7-14.24-30; 16-5-13)
 
18
Lunes XVI s.t.o. Feria
ve
Misa de feria
L 1 Ex 14, 5-18; Sal Ex 15
Ev Mt 12, 38-42
Oficio de feria
(OL: 2 Sam 18, 6-17.24---19,4)
 
19
Martes XVI s.t.o. Feria
ve
Misa de feria
L 1 Ex 14, 21„5,1; Sal Ex 15
Ev Mt 12, 46-50
Oficio de feria
(OL: 2 Sam 4, 24,1-4. 10-18. 24b-25)
 
20
Mi³rcoles XVI s.t.o. Feria o Memoria libre:
San Apolinar, ob y mr.
ve
Misa de feria o (ro) de la memoria
L 1 Ex 16,1-5.9-15; Sal 77
Ev Mt 13, 1-9
Oficio de feria o de la memoria
(OL: 1 Cro 22, 5-19)
 
21
Jueves XVI s.t.o. Feria o Memoria libre:
San Lorenzo de Brindis, pbro y dr
ve
Misa de feria o (bl) de la memoria
L 1 Ex 19, 1-2.9-11.16-20; Sal Dan 3
Ev Mt 13, 10-17
Oficio de la feria o de la memoria
(OL: 1 Re 1,11-35; 2, 10-12)
 
22
Viernes XVI s.t.o. Memoria obligatoria:
Santa MarÕa Magdalena
bl
Misa de la memoria pr.
L 1 Ex 20, 1-17; Sal 18
Ev Jn 20, 1-2. 11-18
Oficio de la memoria. Laudes y VÕsperas prs
(OL: 1 Re 16, 29---17,16)
 
23
Sàbado XVI s.t.o. Feria o Memoria libre:
Santa BrÕgida, rel. o Santa MarÕa en sàbado
ve
Misa de feria o (bl) de una de las memorias
L 1 Ex 24, 3-8; Sal 49
Ev Mt 13, 24-30
Oficio de feria o de una de las memorias
(OL: 1 Re 8, 1-21)
ve
I VÕsp del domingo sig. Comp Dom I
Misa vespertina del domingo sig.
 
24
+ XVII Domingo del Tiempo Ordinario.
ve
Misa pr, Gl, Cr, Pf dominical
L 1 1 Re 3,5-13; Sal 118
L 2 Rm 8, 28-30
Ev Mt 13, 44-52
Oficio dominical. Te Deum.
(OL: 1 Re 8,22-34. 54-61)

 

 


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