Edición 30 • 24 al 30 de julio de 2005
Hoy es viernes, 18 de mayo de 2012

Concordancias bíblicas

Padre Isaías Revilla Casado, OSA
Para EL VISITANTE
frirevilla@hotmail.com

P/ Según Juan 19,33-34, Jesús ya estaba muerto cuando uno de los soldados le punzó con una lanza y al instante salió sangre y agua. Sin embargo Mateo 27, 49-50 indica que no estaba muerto en ese momento. ¿Por qué la diferencia?

José Pérez

R/ Desde la constatación de las primeras fuentes del Pentateuco hasta las redacciones de los cuatro evangelios, sobre todo los sinópticos, la cuestión de las concordancias bíblicas ha dado mucho que hablar y que comentar. Se han escrito tratados, a veces muy voluminosos, para establecer la analogía de los textos. Y no siempre hay respuestas definitivas y claras. En general son diferencias de redacción que nunca implican dificultad para la interpretación global del mensaje Bíblico.

Un ejemplo puede ser la secuencia de las tres negaciones de Pedro y los cantos de gallo. Lo normal es hacer caso a la redacción más precisa. En este caso parece ser la de Marcos que dice: “Antes que el gallo cante dos veces, tú me negarás tres”.

Otro ejemplo puede ser el de las bienaventuranzas. En Mateo 5, se cuentan 8. Sin embargo en Lucas 6,20 sólo figuran 4. Pero, indudablemente el contexto de ambos evangelios tiene otras ideas complementarias al tema, que, a la hora de la verdad, nos pone, una vez más, en dos redacciones diferentes del mismo mensaje, sin que pueda encontrarse ninguna contradicción o error sustancial en su transmisión.

En el caso que nos ocupa el texto de Juan dice: “Vinieron los soldados… y, como vieron a Jesús ya muerto no le quebraron la piernas, sino que uno de los soldados le atravesó con su lanza el costado y al instante salió sangre y agua”. Por su parte el de Mateo: “Uno de los soldados tomó una esponja. La empapó de vinagre, la fijó en una caña y le dio a beber. Otros decían: ‘Deja, veamos si viene Elías a salvarlo. Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, expiró’”.

La verdad es que soy yo, quien no entiende la pregunta. Indudablemente se trata de dos momentos diferentes, correspondientes a otros dos episodios deferentes de lo que ocurre en las tres horas de Jesús en la Cruz. Pero no hay por qué situar el de la esponja después de la muerte, ni el de la lanzada antes de ella. Y menos, si tenemos en cuenta las dos redacciones evangélicas. Hay que recordar que el evangelio de S. Juan no es sinóptico. Es decir, no contiene el mismo esquema de los otros tres, sino que se escribe para afirmar la divinidad de Jesús y para llenar lagunas que habían quedado en los sinópticos. Por tanto es menos probable la posible contradicción de este evangelio con los sinópticos, que de ellos entre sí.

Para otros temas relacionados vea http://sududa.tripod.com sección Biblia.

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