Educar al pueblo
Hasta ahora el pueblo anda errante por obra y estímulo
de los políticos de turno. El temor a perder
adeptos y elecciones llevó a los elegidos
cada cuatro años a mirar y dejar pasar, en
un pasatiempo de malos augurios para todos. Se utilizan
paños de malva, remiendos ad hoc y toda clase
de disimulo de ocasión para enfrentar realidades
duras. No se previó la emergencia que es real
y muerde con avidez desmedida.
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Los males del padrinazgo a la trágala,
el “batateo” institucionalizado y
la dependencia como imán han hecho mella
en la conciencia social. La virtud está paralizada
y el voluntariado afligido en medio de lo mucho
que hay que hacer por los demás. La envoltura
con su aviso oficial del “yo lo suplo” es
recibida como una bendición, como un maná que
llega por vanes. |
Todas las expectativas del hoy y del mañana
están modificadas por una afluencia que viene
desde las distancias o desde las nubes.
No hay sentido del cooperativismo de voluntades
ante la debacle propiciada por la malversación
de fondos públicos y la gula de gastar y gastar.
El pobre pueblo que ha sido instruido en el mito
de “somos ricos” choca con la realidad
irritante de “somos pobres”, con deudas,
déficits y angustias al por mayor. La realidad
nos habla desde la carestía pero cae en oídos
sordos porque el sonsonete de “todo está a
la mano” hizo estragos sobre el entender y
el ver.
Otros países y ciudades norteamericanas han
caído en el precipicio de la bancarrota pero
se han levantado acaparando sacrificios, regalando
virtudes cívicas y comprometiéndose
con el bien común. Los que abogan por la apatía
o por la indiferencia se quedarán varados
en su esquina solitaria, esperando el “golpe
de agua” que regrese de aquellos manantiales
de la abundancia y de los espejismos de los grandes
graneros.
Hay que educar al pueblo para que salga de esos
escondites de muerte que son deslealtad al país. Cada
ciudadano es parte de este entorno que debe seguir
las normas de equidad de la geografía isleña.
Dios nos regaló todo con belleza inigualable.
La naturaleza nos da el ejemplo de la manera de proceder.
Los que se aferran al pasado de mitos e ilusiones,
despertarán de esa modorra cuando el sí se
oponga sobre el no.
aplaude
Inventiva
Todo
esfuerzo que haga el gobierno para evitar el despido
de los empleados públicos.
Es el momento para la inventiva y la elucubración
adecuada para que los que viven atados a un salario
y pagan casa, carro, luz y agua, etc., puedan mantenerse
a flote en estos días de vacas flacas.
Regresar a las filas del desempleo es retornar
al camino escabroso del ‘no tengo’ que afecta
la mente y el cuerpo.
En la medida en que se piense con justicia y verdad
se podrá encontrar el término medio
de dar a cada uno lo suyo.
Iniciativa
A
los que desarrollan ideas y conceptos para establecer
su trabajo propio y así llevar el pan de cada
día al hogar.
La necesidad procrea luz y el talento escondido
se abre en tarea noble para ‘buscar el peso’ que
tanta falta hace.
Es tiempo de buscar en lo recóndito de la
mente y propiciar una inspiración adecuada
para hacer algo útil y propio.
No es bueno dormirse en las pajas y elevar las
quejas a llanto continuo. Dios nos ofrece su amor
y nosotros
construimos la vida y la materia.
Editor
censura
Inadecuados
A
los que tienen la responsabilidad de educar y orientar
en casos de urgencias y se distinguen por
confundir
con su jerga única y sus conceptos trasnochados.
El pueblo necesita una información adecuada
que sea vehículo de la verdad y le ayude a
no perderse entre rumores e ignorancia.
A menudo la hojarasca técnica cubre la espontaneidad
y los instintos humanos convirtiendo a la persona
en una marioneta de las ideas fugaces.
Hay que ayudar al ciudadano a fortalecer sus instintos
vitales para que pueda hacer frente a la adversidad.
Vagancia
A
los padres que fomentan la vagancia en los hijos
convirtiéndolos en durmientes a tiempo completo.
Los niños y los jóvenes pasan el verano
en un paréntesis de ‘no hagas nada’ porque
tú estás de vacaciones. Esta frase
es mortal y sólo ayuda a que la indiferencia
engorde y el espíritu de servicio se apague.
En todo momento los padres fungen de orientadores
y pedagogos por amor, y enseñan a sus hijos
el significado del trabajo, de hacer el bien, de
dar la mano.
Editor