Una alternativa educativa
Ante el comienzo de un nuevo año escolar
proponemos con nuestro reportaje de portada reflexionar
sobre cómo las diferencias en el desarrollo
psicológico y fisiológico de los muchachos
y muchachas afecta su proceso educativo.
Países como Francia, Gran Bretaña y
Estados Unidos entre otros, han potenciado en las últimas
décadas la educación paralela o diferenciada.
La mayoría de los estudios se inclinan a señalar
que esta última beneficia el desarrollo intelectual
de ambos sexos ya que cada niño y cada niña
avanza al ritmo y con las capacidades que la naturaleza
le ha provisto.
Si en verdad se entendiera las formas diferentes
de aprender: ¿cuántos niños
dejarían de ser medicados porque supuestamente
son hiperactivos, cuántos varones dejarían
de sentirse rezagados ante el avance de las muchachas?
Si proyectamos la falta de conocimiento de las
diferencias antropológicas entre el varón y la
mujer al universo de la sociedad, es probable que
muchas de las fracturas sociales tengan su origen
en el escaso o nulo conocimiento que tiene cada persona
de la psicología del sexo opuesto. Esto puede
constituir una de las claves para evitar el distanciamiento
y la incomprensión en las relaciones conyugales
y sociales. Los matrimonios felices se forjan con
buenas dosis de conocimiento mutuo, comprensión
y amor.
La reflexión sobre qué conviene más
al desarrollo educativo de nuestros hijos queda abierto;
si educación diferenciada o coeducacional,
o si posibles modificaciones a los sistemas ya establecidos
para que atiendan las diferencias en el desarrollo.
En definitiva queremos la mejor educación
para las generaciones por venir.